El Papa se niega a recibir a Salvini mientras mantenga su política migratoria

El Papa se niega a recibir a Salvini mientras mantenga su política migratoria

El Santo Padre ha hecho llegar un sencillo mensaje al ministro italiano del Interior, Matteo Salvini: no se reunirá con él en audiencia privada mientras no abra los puertos italianos a los ‘refugiados’.

 

Nunca en la historia reciente han estado tan tensas las relaciones entre la Curia y un gobernante del país que les rodea por todas partes, Italia. En las pasadas elecciones, Su Santidad mostró a las claras el lado del que caían sus simpatías políticas, y su decepción ante la victoria de la ‘extraña pareja’, Movimiento 5 Estrellas y Liga. Sobre todo esta segunda y la agresiva política antiinmigratoria de su líder y ministro del Interior, Matteo Salvini.

Aun así, sorprende saber que el Pontífice le ha hecho saber a Salvini, según informa Il Quotidiano, que no piensa recibirle en audiencia privada mientras mantenga su política de cerrar los puertos italianos a los barcos de ONGs que hacen las veces de servicios de ferry a los inmigrantes ilegales procedentes del Norte de África.

Que el Papa de todos los católicos no esté de acuerdo con un gobernante de un país católico no es nada insólito; lo es un poco más que lo transparente de forma tan clara, y más cuando ese país es Italia. Pero lo nunca visto es que se niegue a recibirlo. Porque si la razón para no hacerlo es que la política que aplica le parece mal, ¿significa eso que le parece bien la que aplicaban Fidel y Raúl Castro, con quienes se reunió con amplio despliegue de sonrisas? ¿Son sus reuniones con Evo Morales -que le regaló el infame crucifijo en forma de hoz y martillo- o Nicolás Maduro prueba de que está de acuerdo con sus políticas?

La noticia ha saltado después de que se supiera que Salvini, católico confeso, está haciendo gestiones para reunirse con el Santo Padre y enterrar el hacha de guerra. Y del ‘niet’ papal puede interpretarse como una injerencia excepcional en la política italiana.

La Conferencia Episcopal Italiana sigue en esto al Papa, si acaso con mayor virulencia, que se diría que no hay nada como descentralizar la Iglesia, crear una ‘Iglesia sinodal’, para que todos marquen el paso.

El problema no es solo que la negativa papal pueda verse como una injerencia, o incluso como una declaración de que el Papa no está por encima de la política y de simpatías o antipatías personales, sino que la política de Salvini es hoy bastante más popular que tras las elecciones, y que la Liga es precisamente el partido italiano en el que mayor es la proporción de votantes católicos.

 

 

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