
Reconociendo públicamente, aunque sin nombrarle, la gran labor que en su parroquia totalmente periférica viene haciendo mosén Francesc Espinar.
Lo refiere Oriolt en su último artículo donde queda reflejado el ímprobo trabajo de un cura simpático, tradicional, entregado y que ha sabido llenar una iglesia periférica de periféricos católicos. Que son queridos y respetados por su cura en sus múltiples peculiaridades y que le responden abarrotando el templo cuando tantos se vacían.
Lo que lógicamente cabría esperar que fuera un antiCaná resulta que tiene mucho de cananeo. E incluso es más tradicional que la parroquia de Pozuelo. En El Fondo, el nombre dice no poco, se dicen misas versus Deo y con partes en latín sin el menor problema por parte de los fieles. Lengua que une a sudamericanos, chinos, gentes del Este europeo, murcianos, extremeños y catalanes que comienzan a pensar que es la lengua de todos. Y que une en vez de separar.
Las diferencias externas entre unos fieles y otros serán enormes. La renta per cápita debe ser diez veces o más superior en los madrileños, en Caná hay cuatro curas de chapeau más alguno que colabora mientras que en El Fondo sólo hay uno también de chapeau, yo soy un inútil para reconocer automóviles pero supongo que los que aparcan ante una y otra iglesia son muy distintos en marcas y años, el porcentaje de universitarios debe dar grandes diferencias, altos y medios profesionales frente a obreros y autónomos humildes… Gran diferencia también entre un templo y otro. Pero en Caná y en el Fondo de Santa Coloma de Gramanet todos son tratados con la dignidad de Hijos de Dios lo que hace que los fieles se sienten eso: Hijos de Dios. Y responden manifestándose hijos de la Iglesia.
Cuando hay curas como deben serlo los fieles llegan y llenan. Con gozo de todos. Y sintiéndose todos hermanos.
Leo que ni Carles ni Sistach se dignaron nunca pisar esa humilde parroquia. Omella ya lo ha hecho dos veces. Y la ha mencionado con elogio en una conferencia de campanillas. Estoy seguro de que esas dos veces se sintió queridísimo por los fieles.
Pues bien por Omella y bien por mosén Francesc. El cura, una vez más, es el alma de todo. Unos de lo bueno, otros de lo malo y algunos de la nada.
http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2018/02/por-fin-un-obispo-reconoce-la-labor-de.html