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La cigüeña de la torre

Pues sí, una sorpresa del cardenal Omella

La Cigüeña de la Torre
13 febrero, 2018

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Reconociendo públicamente, aunque sin nombrarle, la gran labor que en su parroquia totalmente periférica viene haciendo mosén Francesc Espinar.

Lo refiere Oriolt en su último artículo donde queda reflejado el ímprobo trabajo de un cura simpático, tradicional, entregado y que ha sabido llenar una iglesia periférica de periféricos católicos. Que son queridos y respetados por su cura en sus múltiples peculiaridades y que le responden abarrotando el templo cuando tantos se vacían.

Lo que lógicamente cabría esperar que fuera un antiCaná resulta que tiene mucho de cananeo. E incluso es más tradicional que la parroquia de Pozuelo. En El Fondo, el nombre dice no poco, se dicen misas versus Deo y con partes en latín sin el menor problema por parte de los fieles. Lengua que une a sudamericanos, chinos, gentes del Este europeo, murcianos, extremeños y catalanes que comienzan a pensar que es la lengua de todos. Y que une en vez de separar.

Las diferencias externas entre unos fieles y otros serán enormes. La renta per cápita debe ser diez veces o más superior en los madrileños, en Caná hay cuatro curas de chapeau más alguno que colabora mientras que en El Fondo sólo hay uno también de chapeau, yo soy un inútil para reconocer automóviles pero supongo que los que aparcan ante una y otra iglesia son muy distintos en marcas y años, el porcentaje de universitarios debe dar grandes diferencias, altos y medios profesionales frente a obreros y autónomos humildes… Gran diferencia también entre un templo y otro. Pero en Caná y en el Fondo de Santa Coloma de Gramanet todos son tratados con la dignidad de Hijos de Dios lo que hace que los fieles se sienten eso: Hijos de Dios. Y responden manifestándose hijos de la Iglesia.

Cuando hay curas como deben serlo los fieles llegan y llenan. Con gozo de todos. Y sintiéndose todos hermanos.

Leo que ni Carles ni Sistach se dignaron nunca pisar esa humilde parroquia. Omella ya lo ha hecho dos veces. Y la ha mencionado con elogio en una conferencia de campanillas. Estoy seguro de que esas dos veces se sintió queridísimo por los fieles.

Pues bien por Omella y bien por mosén Francesc. El cura, una vez más, es el alma de todo. Unos de lo bueno, otros de lo malo y algunos de la nada.

http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2018/02/por-fin-un-obispo-reconoce-la-labor-de.html

 

 

 

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5 COMMENTS ON THIS POST To “Pues sí, una sorpresa del cardenal Omella”

  1. Jordi dice:

    Era un sitio ideal para los curas obreros quien quisieran imitar a otro cura de honduras, del Pozo del tío Raimundo. Aquí le salieron a Llanos imitadores. El del Fondo era de familia burguesa. Pero confundió la pastoral con la política. Primero se hizo comunista, del PSUC. “Luego, con la ventolera secesionista se convirtió en un tenaz propagador de la independencia, que es lo que realmente acaba interesando a esa clerecía. No vea usted los escritos del ya octogenario, antiguo sacerdote del Fondo: humillantes contra los venidos de otras tierras: vosotros que no teníais donde caeros muertos, debeis abrazar la causa de la Cataluñla que os dio pan. Vosotros que no erais nadie, debeis hablar en catalán, exigir el catalán para vuestros enemigos. ¿De dónde cree usted que surgió el fenómeno Rufián?”

    Tengo entendido que unos curas del dicho Fondo, entregaron las llaves de la parroquia al obispo porque no querían servir a una Iglesia imperialista.

  2. canali_ dice:

    La ceniza

    Fray Nicholas Hartman OP
    14 de Febrero de 2018

    Parte de lo que hacemos durante la Cuaresma son señales dirigidas a Dios expresando nuestro dolor por haberlo ofendido.
    Hoy se nos marca con la ceniza para que “reconozcamos que no somos más que ceniza y que volveremos a ser polvo,” como reza una de las oraciones para la bendición de las cenizas.
    La ceniza representa un afecto del corazón. Es un signo de nuestra humildad que nos lleva a la contrición.

    ¿Y qué es la contrición? La contrición a veces se llama penitencia interior.
    La contrición comienza con la humildad, que reconoce quiénes somos y cómo nos relacionamos con Dios, dejando a un lado nuestros pensamientos y juicios anteriores y admitiendo dónde nos hemos equivocado.
    Habiendo dejado de pensar que lo que hacíamos era bueno, sentimos tristeza, porque ahora desearíamos no haber elegido hacer el mal.
    La contrición es el dolor voluntario por lo que hemos hecho. Deseamos además purgar por nuestras culpas y restaurar la armonía en nuestro interio, con Dios y con el prójimo.

    Esta penitencia interior se exterioriza al confesar nuestros pecados, especialmente dentro del contexto sacramental, cumpliendo la penitencia adecuada.
    Por esta razón en el sacramento también hacemos un acto de contrición y se nos impone una penitencia.
    Cuando confesamos algo a una autoridad, como Dios, nos sometemos a Su juicio. Y como satisfacción tratamos de compensar el daño que hemos hecho.
    La Iglesia, partiendo de las Escrituras, por lo general, nos ofrece tres obras principales de satisfacción: la oración, el ayuno y la limosna.

    Mediante la oración tratamos de restaurar nuestro relación con Dios y combatir la soberbia de la vida, reconociendo que dependemos por completo de Dios.
    Al pedir perdón, valen ciertas oraciones, como el Acto de Contrición, el Padrenuestro y los siete salmos penitenciales, especialmente el 51, el Miserere ( véase también: 6, 32, 38, 102, 129 y 142).
    Al ayunar, combatimos nuestros deseos corporales y restablecemos el dominio sobre los mismos: es una especie de autodisciplina, no para destruirlos, sino para ordenarlos a nuestro bien.
    Al dar limosna nos orientamos a la comunidad, especialmente cuidando de los necesitados y compartiendo nuestros recursos con ellos.

    La ceniza significa la contrición del pecador. Estamos tristes, pero con la intención de restaurar nuestra relación con Dios con la ayuda de Su gracia y el trabajo duro pero gozoso de nuestra cooperación en la Redención eterna.

    En el Miércoles de Ceniza, nuestro rostro está marcado con la señal de nuestra muerte siempre al acecho: “Recuerda que eres polvo y polvo volverás”. Es preocupante ver esta marca en las personas que amamos, rayas negras de cenizas impuestas sobre rostros familiares, pletóricos de vida. Hay algo que no va bien, algo sin corazón, al respecto. ¿Cómo pueden las personas que parecen tan vivas, tan reales, tan permanentes, ir desapareciendo como todo lo demás? Esta inquietante conciencia de la muerte se hace eco en el canto cuaresmal, Media vita: “En medio de la vida, estamos en la muerte; ¿A Quién podemos acudir para que nos ayude, sino a Tí, Señor?”

    El pensamiento de la muerte nos insta a dirigirnos a Dios, que es el Todopoderoso, a Dios que es Amor. Mientras que todo lo demás es frágil, Él es la Roca.
    Aunque el mundo entero muera, Él es Eterno. Aún cuando nuestros seres queridos nos sean arrebatados, Su Promesa permanece: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mt. 28:20).
    Durante este tiempo de preparación penitencial para la Pascua, la Santa Madre Iglesia quiere romper cualquier noción falsa de felicidad, que podamos tener, para que nuestro corazón pueda descansar en Aquél que es la Verdad y la Vida.

    La promesa del amor de Dios es un fundamento seguro sobre el que podemos arraigar el amor que tenemos a los amigos y a la familia.
    Con los ojos de la fe, podemos ver que el pasado y las cenizas de la muerte descansan en el sello del amor eterno: el sello invisible que se nos dio en el bautismo.
    Esta marca es una promesa de gloria futura, la promesa de la comunión de los santos en el cielo, donde, juntos, los elegidos “verán Su rostro, y Su Nombre estará escrito en su frente. Y no habrá más noche. No necesitarán luz, ni lámpara ni sol, porque el Señor Dios será Su luz, y reinarán por los siglos de los siglos “(Apoc. 22, 4-5).

  3. john galt dice:

    Dos cosas:
    1. Sistach sí visitó El Fondo.
    2. En cuanto al bueno de mossén Francesc, decir que es objeto de continua mofa y chascarretes por parte de muchos presbíteros de la diócesis, principalmente de los que abundan en oficinas, seminarios, facultades de teología, de esos que más les valdría haberse atado una rueda de molino al cuello y haberse lanzado al río. ¿Me explico?

  4. Hermenegildo dice:

    ¿El elogio de Omella iba dirigido a la labor de Mosén Espinar o a la Fe de la anciana que la lleva a querer por igual a todos los curas que han pasado por la Parroquia, a pesar de lo raros que son algunos…?

    En cualquier caso, es de agradecer que D. Juan José pusiera el ejemplo del párroco del Fondo y que no lo criticara por celebrar “ad Orientem”, aunque habla varias veces de “celebrar de espaldas” y sólo al final dice: “mirando a Oriente”. No es un lenguaje muy apropiado para un Cardenal de la Santa Iglesia Romana.

    Por cierto, ¿piensa Su Eminencia tomar alguna medida canónica respecto del antiguo párroco de El Fondo que le consta se ha casado (supongo que por lo civil) y sigue diciendo Misa?

  5. Atarazanas dice:

    Don Paco Pepe, en el fondo es muy difícil aparcar, las calles son estrechas, las aceras insignificantes. Se llama Fondo porque está hundido con unas calles empinadas, por donde se cruza usted con todo un pantone de colores y tonalidades humanas, unidas por el común denominador de la lucha por la subsistencia diaria. A mí me recuerda Entrevías: antaño un despoblada y un trazado sin control urbanístico. A mediados de los sesenta, cuando se echaron los cimientos de la iglesia de san Juan Bautista, aquello era un erial, sin metro, ni autobuses. La gente iba a la población cercana de san Adrian en el coche de san Fernando. Los propios habitantes la bautizaron como la ciudad sin ley, no porque hubiera más delincuencia que en otros barrios aledaños, sino porque era un auténtico desbarajuste en todos los aspectos. Las calles, si así podían llamarse., no estaban asfaltadas.
    Era un sitio ideal para los curas obreros quien quisieran imitar a otro cura de honduras, del Pozo del tío Raimundo. Aquí le salieron a Llanos imitadores. El del Fondo era de familia burguesa. Pero confundió la pastoral con la política. Primero se hizo comunista, del PSUC. Luego, con la ventolera secesionista se convirtió en un tenaz propagador de la independencia, que es lo que realmente acaba interesando a esa clerecía. No vea usted los escritos del ya octogenario, antiguo sacerdote del Fondo: humillantes contra los venidos de otras tierras: vosotros que no teníais donde caeros muertos, debeis abrazar la causa de la Cataluñla que os dio pan. Vosotros que no erais nadie, debeis hablar en catalán, exigir el catalán para vuestros enemigos. ¿De dónde cree usted que surgió el fenómeno Rufián?

    Cincuenta años después, aquellas cuatro paredes desnudas del templo rezuman sacralidad por los cuatro costados. Mosén Francesc está más preparado teológicamente, con una carrera civil además. Sus homilías, concisas son auténticas lecciones sobre el bíblico,litúrgico, teológico y pastoral. La misa, sea en latín, sea luego en castellano, se siguen con recogimiento. Dice mosén Francesc que él no sabría ser otra cosa que sacerdote. Y a fuer que es verdad. No sabe usted cómo prepara la visita a los enfermos, aunque no sean de su parroquia. Es un hombre bueno. Un sacerdote del que puede decirse con el salmista: el celo de tu casa me consume.