Despedida al Papa de Ramón Pérez Maura

Pues también me ha gustado

Reproduzco aquellas con sentimientos parecidos a los míos.

A quien se me ha muerto el Papa.

No tenía otro. Y siempre lo profesé. Aunque tuviera mirada torva, que la tenía.

Y decisiones y nombramientos no me gustaran.

En el pack católico no va incluido que tenga que entusiasmarte todo lo que haga el Papa.

Y ahí estaba mi problema y mi disgusto. Que quien lo hacía era mi Papa. Jamás lo negué ni lo dudé.

Y terminas acostumbrándote y sobrellevando católicamente la quiebra ideológica de Papa y doctrina.   Aunque pareciera que la hubiera. O a mí me lo pudiera parecer. Con refugio siempre seguro en el no lo habré entendido bien, la teología no es lo mío y los argentinos se pierden brillantemente con el lenguaje y hasta con lo que el mismo significa: «Honrado o ladrón queremos a Perón. Y Francisco era peronista. Dicen.

Pues, se ha muerto Francisco.  Qué el Señor  le reciba misericordiamente. Ese es sin duda alguna mi sentimiento y mi oración. ¿Lagrimas? Ni una me ha llegado a los ojos. ¿Entusiasmos francisquistas? Tampoco

Creo que he sido bien claro en mi sentimiento por la  muerte del Papa. Que es mío. Absolutamente personal. Y sin la menor pretensión de transmitírselo a nadie. Tal vez por ser muy indiferente a que haya miltitudes francisquistas o no.

Lo único cierto es que se ha muerto el Papa. Que además era mi Papa. ¿Estoy desolado? No me lo noto. No abrí una botella de champán que por otra parte tampoco tenía preoarada .Y por lo que escribí el domingo, anteayer, el Papa era ya irrecuprable. De lo mal que estaba.

Tampoco creo que tenga algón interés escudriñar mis sentimientos personales por la muerte del Papa.

Si hay escudriñador tampoco el menor problena en satisfacer su curiosidad.  Se ha muerto el Papa. mi Papa, ¿dolor notable?. no me lo he percibido. ¿Y casi apenas notable? Pues tampoco..

Y si eso es lo que hay tampoco voy acontar otra cosa.

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