El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, se encuentra en Milán para participar en el encuentro “Estudios para el diálogo. Premio de Investigación Al Issa para Estudios Árabe-Islámicos”, organizado por la Universidad Católica del Sagrado Corazón.
En el evento, se otorgará una beca promovida por Muhammad Al-Issa, Secretario General de la Liga Mundial Musulmana, dirigida a jóvenes investigadores para fomentar estudios sobre la cultura árabe-islámica.
Durante el encuentro, el cardenal Parolin se pronunció sobre los recientes acontecimientos en Siria, marcados por un cambio repentino y violento en el poder. “Creo que todos estamos preocupados por lo que está sucediendo en Siria, también por la velocidad con la que se desarrollaron estos acontecimientos. Es difícil entender lo que está pasando”, declaró. Parolin expresó su sorpresa ante la rapidez con la que un régimen que parecía sólido fue desmantelado en cuestión de días.
Ante este contexto, el purpurado enfatizó la importancia de la prudencia: «Veamos ahora qué escenarios se abren… Tal vez sea un poco prematuro anticiparnos». No obstante, subrayó la necesidad de que el nuevo régimen garantice el respeto hacia todas las comunidades, incluidas las cristianas. “Hemos recibido algunas advertencias previas sobre el respeto a las comunidades cristianas, por lo que realmente esperamos que haya un futuro de respeto para todos”, afirmó.
Sin embargo, llama la atención la ingenuidad del cardenal Parolin si se piensa que los terroristas que han llegado al poder en Siria van a ser respetuosos con todos. Los antecedentes de estos grupos han demostrado con frecuencia un desprecio por los cristianos y los derechos humanos, lo que genera dudas sobre la viabilidad de un régimen abierto e inclusivo.
El cardenal también detalló los esfuerzos de la Santa Sede en distintas crisis internacionales. Aunque no ostenta un rol formal en muchos de estos conflictos, la diplomacia vaticana sigue activa. En el caso de Ucrania, se aprovechan todas las oportunidades para promover el diálogo y buscar soluciones concretas, como el alto el fuego o la liberación de rehenes. En Oriente Medio, el Vaticano mantiene su compromiso con la ayuda humanitaria y la resolución pacífica de tensiones.