El Papa Francisco ha introducido significativos cambios en el rito de exequias del Romano Pontífice con la publicación de la nueva edición del Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, aprobada el pasado abril y editada por la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas.
Entre las novedades destacadas se encuentra la constatación de la muerte en la capilla privada, en lugar de en la habitación del difunto, y la deposición inmediata del cuerpo en un ataúd único de madera, eliminando los tradicionales tres féretros de ciprés, plomo y roble. Asimismo, el cuerpo será expuesto a la veneración de los fieles ya dentro del ataúd abierto, lo que simplifica el traslado y reduce elementos considerados ceremoniales.
Según monseñor Diego Ravelli, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas, esta simplificación refleja el deseo del Papa Francisco de adaptar los ritos a la fe de la Iglesia en Cristo resucitado y enfatizar el carácter pastoral de las exequias. «No son las de un hombre poderoso, sino las de un pastor», destacó.
Aunque se mantiene la estructura clásica de las tres estaciones (domicilio del difunto, Basílica Vaticana y lugar de sepultura), se han revisado los textos y ritos basándose en experiencias previas, como las exequias de san Juan Pablo II y Benedicto XVI. También se han incorporado sensibilidades teológicas actuales y adaptaciones a la Constitución Prædicate Evangelium.
Los títulos pontificios han sido simplificados, retomando los términos Papa, Episcopus y Pastor, mientras que en las rúbricas generales se emplea el término Romanus Pontifex. Estas modificaciones pretenden unificar el lenguaje y adecuarlo a los recientes estándares litúrgicos.
Cambios en las exequias
La primera estación, «en casa del difunto», suprime el traslado inicial al Palacio Apostólico y establece que el cuerpo se deposite directamente en el féretro tras la constatación de la muerte. En la segunda estación, «en la Basílica Vaticana», el cuerpo ya no será expuesto en un féretro alto, y se elimina la colocación del báculo papal junto al féretro, ajustándose a las disposiciones para exequias de obispos diocesanos. Finalmente, la tercera estación, «en el lugar de la sepultura», introduce opciones para inhumaciones fuera de la Basílica Vaticana, adaptándose a circunstancias específicas.
La revisión incluye ajustes en las oraciones latinas según la Nova Vulgata y adaptaciones a la tercera edición del Misal Romano en diversas lenguas. La notación musical ha sido eliminada, pero se incluyen referencias al Graduale Romanum para facilitar la selección del repertorio litúrgico. También se han actualizado las letanías de los santos y corregido errores tipográficos en las ediciones anteriores.
Los «Novendiales»
El libro incluye disposiciones para los Novendiales, las nueve misas consecutivas en sufragio del Papa fallecido, ampliando los formularios de oraciones disponibles. En esta edición, se omiten los textos del Leccionario, simplificando el volumen para centrarse en las indicaciones rituales esenciales.
Monseñor Ravelli concluye que esta edición presenta un libro más ágil y funcional, diseñado como un **instrumento práctico** para preparar y celebrar las exequias de quien ha sido llamado a suceder a Pedro. Este enfoque, más sencillo y preciso, subraya el sentido espiritual del rito como testimonio de fe en Cristo resucitado.