Frente a algunas desviaciones, volvamos a mirar a Cristo

Frente a algunas desviaciones, volvamos a mirar a Cristo

El pasado miércoles 10 de Julio tuve la fortuna de asistir a la presentación en Madrid del libro Credo: compendio de la Fe católica. Durante la misma, su autor, Monseñor Athanasius Schneider, nos deleitó con una excelente conferencia. Felicito desde aquí a la Asociación Luz de Trento por hacer posible esta hermosa visita del obispo de Astaná (Kazajistán) a España. Fue un gran regalo veraniego venido desde Oriente.

En los últimos tiempos los católicos hemos sido testigos de ciertas desviaciones de la doctrina bimilenaria de la Iglesia Católica. Unas desviaciones que son preocupantes porque proceden de aquellos que están especialmente llamados a ser los más fieles en su custodia. Hay un excelente artículo titulado La última Luz en el que el escritor español Juan Manuel de Prada nos da algunas claves para sobreponernos ante tanta perplejidad. La Iglesia siempre ha estado y estará en crisis. La crisis que padece la Iglesia en las regiones con mayor desarrollo económico es interna y ocurre en buena medida por la tentación de autosuficiencia que provoca este desarrollo. Simultáneamente, millones de cristianos sufren una crisis externa por una creciente persecución violenta en diversas regiones del mundo.

Decía C. S. Lewis que «Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido». Así, el dolor por la presente crisis de la Iglesia Católica es el altavoz que Dios usa para despertarnos. ¡Clama no ceses!. Estas campanas deben despertarnos a todos los católicos e impulsarnos a escuchar amorosamente la Palabra de Dios. El Señor en su omnisciente Providencia Divina permite estas pruebas para darnos a los fieles la oportunidad de crecer en santidad y para purificar a la Iglesia Católica en su peregrinar terreno, preparando su Segunda Venida.

En el presente artículo se intentará analizar, recurriendo a fuentes claras, algunos de los problemas que a juicio personal del autor afectan a Laudate Deum y a Fiducia Supplicans.

Comenzaremos por Laudate Deum dado que es más antigua. La Exhortación Apostólica fue publicada por el Santo Padre, el Papa Francisco, el 4 de Octubre de 2023. Se va hacer primero una escueta aproximación formal sobre este documento para posteriormente ofrecer una pincelada acerca de su contenido material. Se trata de un documento emitido por una institución religiosa que hace suyas una serie de cuestiones que pertenecen al campo o ámbito de las ciencias empíricas y que están en continua discusión. Como recuerda el filósofo español Miguel Ángel Quintana Paz son cuestiones que caen fuera del ámbito competencial del carácter religioso de la autoridad que los emite.

Al margen de lo inapropiado de dictaminar sobre un tema científico desde la Sede Apostólica, en cuanto a su contenido, la adhesión de la exhortación Laudate Deum a la tesis del origen antropogénico del cambio climático a través del incremento del dióxido de carbono es notable (véase el punto 11 de la exhortación).

Sin embargo, para que dicha tesis sea científicamente válida el papel del dióxido de carbono en el efecto invernadero debe ser mayor de lo que los conocimientos científicos actuales muestran que es. El dióxido de carbono supone alrededor del 3,7% del total de gases de efecto invernadero. El ser humano con su actividad genera aproximadamente el 2,1% de dicho dióxido de carbono. El gas principal del efecto invernadero no es el dióxido de carbono sino el vapor de agua. La hipótesis científica que sostiene el origen antropogénico del cambio climático a través del incremento del dióxido de carbono omite, por tanto, que aproximadamente el 99,9223% del total de los gases de efecto invernadero carece de ese origen.

Para un análisis exhaustivo y pormenorizado de esta cuestión emplazo al lector al brillante análisis Laudate Deum o el nuevo dogma climático del economista Fernando del Pino Calvo-Sotelo. También aconsejo la visualización del documental La gran farsa del calentamiento global de Mark Durkin. Si lo prefiere el lector también puede visualizar la conferencia Cambio clímatico ofrecida por el sacerdote jesuita D. Manuel Carreira, o la más reciente, El cambio climático: objetivo 2030 ofrecida por el economista José Ramón Ferrandis.

Las posturas científicas en torno al cambio climático parecen mostrar en su manifestación sociológica la pretensión de erigirse en una ideología sustitutiva de la religión. Emerge y se consolida una nueva pseudo-religión: la religión climática. Se trataría de una religión laica, aparentemente diseñada desde instancias globalistas supranacionales y en especial sintonía con una agenda política particular. En ella el ser humano deberá realizar una serie de acciones y modificaciones de su conducta con el fin de salvar el planeta. Se desarrolla una moral ad hoc. La implícita deificación del planeta (neopaganismo) y la explícita autosoteriología humana en esta religión resultan evidentes. Estaríamos ante una forma de mesianismo político secularizado y también ante una profecía falsa, pues afirma que nos abocamos a una inminente emergencia climática mundial.

Pasaré ahora a tratar de examinar algunas de las deficiencias que a juicio de un servidor presenta la Declaración Fiducia Supplicans. Fue publicada el 18 de Diciembre de 2023 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe  (DDF) por su Prefecto actual, Monseñor Víctor Manuel Fernández. Desde el comienzo la declaración repite en numerosas ocasiones que no pretende modificar las enseñanzas perennes de la Iglesia Católica sobre el sacramento del matrimonio ni sobre las bendiciones. Posteriormente, introduce un nuevo concepto, la «bendición pastoral», y lo aplica a las parejas en situaciones irregulares y a las del mismo sexo. Conforme se progresa en su lectura la perplejidad del lector va in crescendo y llega a su apoteosis en el punto 31. Por un lado, es imposible no modificar algo si se introduce una novedad; por otro, también es imposible que la nueva «bendición pastoral» no produzca confusión porque, en la realidad (aunque tal vez no en la mente de su autor), colisiona con el magisterio previo de la Iglesia Católica. En concreto, tan sólo dos años antes, en 2021, siendo Prefecto de la DDF Monseñor Luis Francisco Ladaria, se publicó Responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe a un dubium sobre las bendiciones de las uniones de personas del mismo sexo. En dicha nota se señalaba literalmente lo siguiente: «A LA PREGUNTA PROPUESTA: ¿La Iglesia dispone del poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo? SE RESPONDE: Negativamente.»

Hagan la prueba. Pregunten al programa de inteligencia artificial Chat GPT si según el magisterio de la Iglesia Católica un sacerdote católico puede o no puede bendecir a una pareja en situación irregular y/o una pareja del mismo sexo. No quiero que se me acuse de pirómano así que como sugerencia antes de pulsar la tecla enter asegúrense de tener a mano un extintor. Por muy potente que sea su ordenador sonará un chispazo y fundirá sus circuitos. No hay potencia suficiente en todo el universo capaz de vencer al principio de no contradicción.

Compartiré aquí dos clarividentes notas de voces autorizadas sobre la declaración Fiducia Supplicans. En la primera, el Cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto Emérito para la Congregación de la Doctrina de la Fe, no se anda con paños calientes y sostiene que las bendiciones que establece Fiducia Supplicans son una blasfemia y advierte a los sacerdotes que bendigan a parejas homosexuales de que estarán cometiendo un sacrilegio.

En la segunda, Monseñor Athanasius Schneider desgrana en 10 puntos los argumentos por los cuáles Fiducia Supplicans socava gravemente la fe y la moral católicas.

La fe del pueblo fiel siempre estará junto a su Cabeza Visible y los buenos pastores con que el Espíritu Santo nos provea. Es encomiable la valentía de la Iglesia Católica africana en todo este asunto. África es hoy la vanguardia de la Iglesia Católica. También son especialmente significativos los rechazos de las Iglesias Ortodoxas copta y rusa a la declaración Fiducia Supplicans. Pese a la aparente ruptura del diálogo ecuménico es pertinente recordar que sólo desde y mediante la verdad será posible el avance real en el ecumenismo.

Conviene recordar aquí lo que dice San Pablo en su Carta a los Gálatas: «Me sorprende que hayáis abandonado tan pronto al que os llamó por la gracia de Cristo para seguir otro evangelio; aunque no es que haya otro, sino que hay algunos que os inquietan y quieren cambiar el Evangelio de Cristo. Pero, aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciásemos un evangelio diferente del que os hemos predicado, ¡sea anatema! Como os lo acabamos de decir, ahora os lo repito: si alguno os anuncia un evangelio diferente del que habéis recibido, ¡sea anatema! ¿Busco ahora la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿O es que pretendo agradar a los hombres? Si todavía pretendiera agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.» (Gal 1:6-10).

En Octubre de 2022 el Cardenal Müller en un congreso organizado por la Universidad San Pablo CEU por el 95 cumpleaños del papa emérito Benedicto XVI dijo: «Los temas centrales de la Iglesia no deberían ser el cambio climático, la política migratoria, los puestos de poder para los laicos, sino como dice el inicio del evangelio de San Marcos: el evangelio de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios».

El Papa Benedicto XVI en la homilía de la misa del 7 de mayo de 2005 durante la toma de posesión de su cátedra como obispo de Roma en la Basílica de San Juan de Letrán dijo: «El Papa no es un soberano absoluto cuyo pensamiento y voluntad son ley. Al contrario: el ministerio del Papa es garantía de obediencia a Cristo y a su Palabra. No debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente a sí mismo y a la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, frente a todos los intentos de adaptación y alteración, así como frente a todo oportunismo».

A penas un año después en la homilía del 6 de octubre de 2006 en la misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional Benedicto XVI dijo: «Hablar para lograr aplausos; hablar para decir lo que los hombres quieren escuchar; hablar para obedecer a la dictadura de las opiniones comunes, se considera una especie de prostitución de la palabra y del alma. La ‘castidad’ a la que alude el apóstol San Pedro significa no someterse a esas condiciones, no buscar los aplausos, sino la obediencia a la verdad».

Es necesario que los fieles católicos analicemos de manera racional, desapasionada y pausada aquellas afirmaciones que el sensus fidei parezca advertirnos como disonantes con la verdadera religión católica. Provengan de quien provengan. Con genial sentido del humor decía G. K. Chesterton «la Iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza». Ante estas desviaciones debemos acudir al Evangelio a recibir la Paz que Jesús nos ofrece. Como decía Santa Teresa de Ávila: «Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta». Oremos diariamente al Señor por todas las personas que ocupan cargos de responsabilidad en su Iglesia y muy especialmente por el romano pontífice a quien como laico manifiesto mi filial y obediente adhesión. Nunca perdamos la perspectiva de la Verdad eterna. No nos soltemos de la mano de Dios ni de la Santa Iglesia Católica que Cristo fundó. Debemos ejercitarnos espiritualmente en el combate de la Fe, resistiendo al error con caridad, paciencia, humildad y perseverancia, viviendo cada día más y más de cara a Dios, enraizados en Cristo. En esta lucha no estamos solos, contamos con la ayuda de Nuestra Madre la Santísima Virgen María. Como nos recordó Monseñor Schneider, la Virgen María es modelo de obediencia y es la guardiana del fundamento de toda vida cristiana, de toda verdadera fe. Jesucristo es el Señor de la Historia y ha prometido a su Iglesia que el poder del infierno no la derrotará. Su auxilio divino, unido al de Nuestra Madre celestial la Virgen María Santísima y al de todos los ángeles y todos los santos, durará por siempre pues el Señor dijo: «Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20).

Teófilo Hispano

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