Los obispos de Aragón piden a la gente del campo que busquen «un desarrollo sostenible que sustente el necesario equilibrio ecológico»

Los obispos de Aragón piden a la gente del campo que busquen «un desarrollo sostenible que sustente el necesario equilibrio ecológico»

Los obispos de Aragón han publicado una carta conjunta en apoyo al mundo rural.

Carlos Escribano (Zaragoza), Ángel Pérez Pueyo (Barbastro), José Antonio Satué (Teruel), Vicente Rebollo (Tarazona) y Vicente Jiménez (Administrador apostólico de Huesca y Jaca) afirman que «las protestas de las últimas semanas han puesto de manifiesto la existencia de serios problemas que directamente os afectan».

La carta está dirigida a los hombres y mujeres del campo aragonés. En ella, los obispos reconocen que los agricultores y ganaderos están asfixiados por «las altas inversiones que suponen la maquinaria y las infraestructuras necesarias en las explotaciones agrícolas y ganaderas» o por «las condiciones excesivas para acceder a las ayudas de la Unión Europea».

También ven como un problema la irrupción en el campo de grandes grupos de inversión con los que los ganaderos no pueden competir o «la escasa capacidad negociadora de las pequeñas cooperativas agrícolas frente a los grandes grupos distribuidores de alimentos».

A pesar de la batería de dificultades a las que deben enfrentarse la gente del campo, los obispos de Aragón piden que no olviden «los valores que nuestros pueblos vienen aportando al conjunto de la sociedad: un estilo de vida menos estresante que en la ciudad, la práctica de la solidaridad y del cuidado mutuo entre los vecinos, el contacto con la naturaleza, el aprecio de lo pequeño, lo gratuito y lo auténtico frente a la dictadura de los números, la productividad y la apariencia».

En ese sentido, los obispos también hacen participes a todos aquellos que viven en ciudades para que valoren el trabajo del mundo rural.

«La agricultura y la ganadería del siglo XXI han de producir suficientes alimentos de calidad para una población mundial en constante crecimiento, sin dejar por ello de cuidar la tierra que habitamos», se lee en la misiva.

Los obispos de Aragón terminan su carta pidiendo a los asfixiados agricultores y ganaderos que tampoco den la espalda al respeto por la “casa común”, y que busquen «un desarrollo sostenible que sustente el necesario equilibrio ecológico»

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