Los hechos ocurrieron el martes en la Basílica de San Miguel en Mallorca en Misa de 11.
Todo ocurrió en el momento de comulgar. Un testigo directo ha contado a Infovaticana que observó como una de las personas que tenía delante en la fila de la comunión puso la mano para recibir el Cuerpo de Cristo y no se lo llevó a la boca.
Al percatarse uno de los feligreses, avisó al párroco quien le llamó la atención y le obligó a consumir la sagrada forma. A pesar de comulgar, este feligrés observó que mientras salía de la iglesia volvió a sacarse la forma de la boca. Al observar como se la sacaba de la boca, este feligrés que dio la voz de alarma fue tras él para pedirle que comulgara.
Según cuenta esta persona a Infovaticana, el hombre de origen anglosajón iba con su hija y le explicó que a duras penas que quería darle la mitad a su hija. Seguramente, no se tratase de ningún acto de maldad sino más bien de puro desconocimiento ya que se trataba de un turista que no tenía pinta de saber muy bien lo que había recibido.
De todos modos, gracias a la pericia de este feligrés que estuvo atento en todo momento, le obligó a consumir la forma a este hombre. Ante la dificultad de entenderse por el idioma, acabó pidiéndole que si se negaba a consumir la Hostia se la diese, a lo que el hombre accedió y se la dio para que finalmente acabase consumiéndola este feligrés.
El párroco de la iglesia felicitó a este valiente feligrés que evitó un desenlace peor. De todos modos, esta situación vuelve abrir el debate sobre los problemas y riesgos que supone dar la comunión en la mano. Es labor del sacerdote asegurarse de quien recibe la comunión en la mano comulgue delante del cura para evitar este tipo de situaciones.