El Santo Padre ha aceptado la renuncia de Tomé Ferreira da Silva, obispo de São José do Rio Preto, en Brasil, después aparecer en redes un vídeo en el que aparece el prelado masturbándose durante una videollamada.
El escándalo y la renuncia de Ferreira da Silva ha llevado a los informadores a recorrer un historial que hace preguntarse a muchos por qué seguía siendo obispo con sus antecedentes. Y es que el ya emérito de Rio Preto ya había sido investigado en 2015 por el Vaticano por usar fondos diocesanos para pagar a su amante homosexual y, más tarde, en 2018 por intercambiar mensajes de naturaleza sexual por WhatsApp con un menor de edad. En ambas ocasiones, el Vaticano no emprendió acción alguna.
En cada ocasión, al parecer, achacó las acusaciones a un grupo de clérigos y laicos de tendencia tradicionalistas (rígidos) con los mantiene desde siempre una tensa relación. Pero este último vídeo demuestra que, en su ‘lucha’ con los tradicionalistas de su diócesis, estos últimos decían la verdad.