Sin rumbo, la pastoral profética de la arquidiócesis de México

Sin rumbo, la pastoral profética de la arquidiócesis de México

Como se ha evidenciado en este blog, la arquidiócesis de México va sin rumbo, no hay brújula aparente y, tocada por el covid-19, las estructuras pastorales parecen mas derruidas que conformadas mientras el clero arquidiocesano trata de entender qué es lo que los curiales del arzobispo Carlos Aguiar quieren en una pastoral más avocada al papel y movimientos parroquiales que a tener la salud de las almas y la renovación de la fe ahora más que nunca tocada por la enfermedad y la incertidumbre humana y sobrenatural.

La curia aguiarista de Durango 90 da tumbos en cuanto a la organización de la cada vez más deteriorada pastoral arquidiocesana. Improvisaciones, ocurrencias, compadrazgos, ineficacia, todo eso parece ya criterio común en la arquidiócesis de Carlos Aguiar Retes a quien el pragmatismo y las novedosas ideas del consenso que buscan importar una falsa sinodalidad parecen tener más preponderancia que el anuncio del Evangelio en una Ciudad cada vez más incrédula hacia la Iglesia católica como dicen las cifras del último censo del INEGI 2020.

Los últimos cambios en el piso 10 del derruido edificio de Durango 90 parecen confirmarlo cuando el lunes 23 de agosto, el padre César Corres Cadavieco, quien en los inicios de la conformación de las comisiones fue invitado como un buen elemento para dar aspectos innovadores a la pastoral profética, fue despedido de su cargo como coordinador de la pastoral profética. Separado del cargo, a Corres sólo se le dio tiempo de recoger sus objetos personales. Se dice que las causas de su salida fueron los desacuerdos con uno de los preferidos de Aguiar, el vicario de pastoral Álvaro Lozano Platonoff, quien apostó por las piezas que resultaron en un movimiento que llevaron a un jaque mate de la pastoral que coordinaba Corres Cadavieco. Según colaboradores cercanos al removido sacerdote, trabajaba para salvar la pastoral del anuncio y la predicación, no obstante los escasos recursos financieros y materiales de su oficina. Ante presuntas desavenencias y desacuerdos con Corres, Álvaro Lozano recurrió al despido para dar la comisión de pastoral profética a una cómoda aliada, la controvertida coordinadora del departamento de ediciones pastorales del arzobispado de México, Leticia Estrada Silva.

Corres. Removido.
Corres. Removido.

Licenciada en Ciencias Religiosas con el título expedido por acuerdos con la SEP y una maestría en humanidades expedida en 2020 por la Universidad del Tepeyac, Estrada fue quien dio la bienvenida, en nombre de los laicos, el 5 de febrero de 2018, al arzobispo Aguiar en catedral metropolitana. Ella encabezó la oficina de publicaciones de la arquidiócesis por más de diez años. A juicio de los usuarios de esas ediciones, los libros y manuales de formación básica, de pastoral de inmigrantes y parroquiales fueron cayendo en calidad, sustento bíblico y sentido práctico. Prácticamente han quedado en el stock editorial arrumbadas debido a que los presbíteros y agentes de pastoral ya no los encuentran útiles, incluso rematándose en paquetes a bajo costo que, ni de esa forma, logran colocarse.

A esto se suma un trato profesional de alguien quien ha estudiado ciencias religiosas y humanidades. Según testimonios, mientras Estrada encabezaba esta oficina de publicaciones, destacó por su carácter autoritario y caprichoso que poco a poco fue diezmando la oficina. Esos testimonios reúnen las humillaciones, malos tratos, descalificaciones, apropiación de obras y exigencias desmedidas que motivaron la renuncia de los colaboradores antes que seguir sometiéndose a esos indignos tratos.

Estrada Silva. De escritorio.
Estrada Silva. De escritorio.

Sin embargo, la polémica no termina ahí. Quizá lo más grave es que Leticia Estrada habría ordenado crear libros a partir de plagios parafraseados de otras obras. En efecto, algunos han afirmado que la originalidad de las obras coordinadas por la hoy encargada de pastoral profética del arzobispado de México estaría seriamente comprometidas en su originalidad al haber incurrido en el potencial plagio bajo su coordinación. En el año 2015, inició un proyecto editorial sobre pastoral de la vida. Para eso contrató a cierta teóloga sin experiencia en la redacción de libros. Ante la imposibilidad de un texto aceptable, Leticia Estrada se hizo de la obra Para una pastoral de la vida humana del cardenal Elio Sgreccia. Así, ordenó tomar temas del libro del purpurado haciendo paráfrasis que podría ser una idea plagiaria que dio origen al manual Testimoniar el Evangelio de la vida de la editorial PPC.

Otro ejemplo es el Manual operativo de pastoral parroquial (PPC, 2016). Estrada ordenó al equipo redactor tomar el Nuevo diccionario de pastoral (San Pablo, 2002), documentos de la CEM y de la Conferencia Episcopal Española debido a que ninguno de los compiladores tenía experiencia pastoral parroquial para realizar un manual operativo, así que el resultado fue esa publicación que sólo en el escritorio esbozó lo que debería ser la pastoral de parroquias sin aval de campo.

A eso se suma la cuestionada entrega de apócrifas certificaciones que, de acuerdo con el testimonio que laicos hicieron llegar a este blog, fueron prácticamente un engaño de Estrada Silva. En 2015 y 2016, promovió un programa de certificación bajo la promesa de otorgar un inverosímil título de facilitador de los Centros de Formación de Agentes Laicos para Acciones Específicas -CEFALAES- en la que los interesados cumplieron con la entrega de la documentación, de datos personales y cuotas sin que se hubiera cumplido el programa y, en los hechos, la defraudación para obtener un certificado que jamás llegó.

Ediciones pastorales. En duda.

Los facilitadores de los CEFALAES, al tiempo, fue un programa destinado al fracaso y al olvido. A decir de quienes estuvieron involucrados, esos eran formados en una técnica semiautodidacta, estudiando tres temas por mes en sus casas. Los resultados no fueron los esperados, incluso esos mismos facilitadores habrían mostrado su inconformidad por los escasos avances, la carencia de metodología y pedagogía. El programa se erosionó, perdió participantes. Ante la incapacidad de organización y de salvar sus proyectos, Estrada cargó con el fracaso de los CEFALAES que eran una opción especializada en la evangelización arquidiocesana.

Como en otras áreas, ahora la pastoral profética de la arquidiócesis de México está en vías de extinción. Ante el planteamiento de la incapacidad de la actual coordinadora, el cuestionamiento es si podrá estar a la altura cuando se le apunta a potenciales robos intelectuales de obras o el fracaso de los facilitadores de los CEFALAES.

Y aún expuesta esas posibles rivalidades que encabeza uno de los preferidos del arzobispo Aguiar, el padre Álvaro Lozano Platonoff, la imposición de personajes de dudosa capacidad demuestra la seria encrucijada y el por qué de la parálisis de la arquidiócesis del arzobispo Carlos Aguiar la cual, simplemente, no despega a pesar de que en este septiembre ha jurado visitar todas las parroquias de la desmembrada arquidiócesis capitalina.

Facilitadores CEFALAES. Fracaso.
Facilitadores CEFALAES. Fracaso.

Con todo, las preguntas en la pastoral profética son obligadas. ¿Qué ha sucedido con esta pastoral? ¿El presbiterio aceptará la dirección de una persona sobre la cual pesan cuestionamientos de su capacidad para dirigir esa comisión y que no ha tenido contacto efectivo con la pastoral parroquial? ¿Ese es el cometido del arzobispo Aguiar y su equipo curial? Parece que todo tiene una intención. Desde las cúpulas aguiaristas es el empecinamiento para descristianizar a la Iglesia de la Ciudad.

 

 

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