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Ocho obispos mexicanos en la mira por encubrimiento

Entre los prelados está Raúl Vera López, emérito de Saltillo y el arzobispo de Tijuana, Francisco Moreno Barrón.
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La desarticulación entre instancias diocesanas, religiosas y la libre discrecionalidad de algunos obispos son de los problemas que impiden un diagnóstico, además de que la justicia canónica es un “elefante reumático” cuya opacidad es el principal elemento para llegar a la verdad, es la opinión vertida en el reciente editorial del Centro Católico Multimedial (CCM), “El Informe Sauvé, el horror de los abusos.

De acuerdo con el CCM, el informe francés cuyas cifras “son escandalosas como controvertidas” pone de nuevo en la polémica la constante presencia de datos sobre abusos sexuales que no cesan en la Iglesia: “las autoridades eclesiásticas no han tenido la suficiente capacidad para resolver las situaciones y sólo el escándalo de estos reportes propician momentáneas inclinaciones para tener la firme determinación de reparar los daños y denunciar tropelías de décadas… sin éxito aparente”, dice el editorial dominical.

Para el caso mexicano, la situación de abusos “falta por descubrirse”. Citando una entrevista realizada al nuncio apostólico Franco Coppola, se sabe que hay una investigación emprendida sobre ocho obispos por haber solapado a los presuntos delincuentes. En ese diálogo con la periodista María Eugenia Jiménez, el diplomático afirma que cinco casos ya han concluido la fase diocesana y los expedientes se encuentran en los tribunales de la Santa Sede para recibir sentencia; los otros tres, por el contrario, están en la “etapa local”.

Entre los obispos están Alonso Garza Treviño, obispo de la diócesis de Piedras Negras, denunciado en 2019; Raúl Vera López, emérito de Saltillo, expediente a enviado a Roma en 2020; Jorge Bernal Vargas, prelado emérito de Cancún-Chetumal, investigación que inició el abril por proteger a Fernando Martínez, dimitido del estado clerical y resguardado en Roma por los Legionarios de Cristo y Francisco Moreno Barrón, arzobispo de Tijuana, “denunciado por varias víctimas desde hace dos años”, su expediente está en los tribunales de la Santa Sede aguardando por sentencia.

Según Franco Coppola. en los “últimos años” se denunciaron a 328 sacerdotes y de estos, 134 fueron hallados como delincuentes seriales. Desde otra perspectiva, en febrero de 2019, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Rogelio Cabrera López, admitió que “al menos 152 sacerdotes han sido suspendidos de su ministerio sacerdotal por pederastia en los últimos nueve años”.

Previo a su participación en la ya olvidada cumbre antiabusos convocada por el papa Francisco en febrero de 2019, el arzobispo de Monterrey y presidente de la CEM señaló que “algunos delincuentes sacerdotes están en la cárcel, otros han sido ya suspendidos de su ministerio sacerdotal. En lo que va de estos últimos nueve años han sido retirados del ministerio 152 sacerdotes, algunos, por el tamaño de la culpa, han tenido que ir a la cárcel, algunos ya la compurgaron, otros están todavía haciéndolo”.

Según describe la opinión del CCM de este domingo, la realidad es que la Iglesia mexicana no tiene bases contundentes que den una radiografía precisa del problema”. Esto fue también dicho en 2019 por el arzobispo Cabrera reiterando la inexistencia de datos porque “en México no hay un centro de recopilación de información porque cada obispo es el que enfrenta estos problemas. Espero que muy pronto tengamos el conteo para hacerlo saber también a la sociedad. Es deber nuestro decir cómo están las cosas”, dijo en febrero de ese año.

Según el CCM, el problema de la falta de información tendría sus raíces en la desarticulación entre instancias diocesanas, religiosas y la libre discrecionalidad de algunos obispos. Esos “son de los problemas que impiden un diagnóstico” puntualizando además la lentitud de la justicia canónica a la que compara como “elefante reumático”, además de la opacidad que impide conocer la verdad: “Sin una colaboración efectiva con autoridades civiles y penales”, en la Iglesia se suma la impunidad en la que viven muchos delincuentes alojados en congregaciones religiosas bajo el fuero del encubrimiento que los obispos no pueden tocar”, señala el CCM en clara alusión a la potencial realidad de encubrimientos y víctimas en congregaciones religiosas masculinas y femeninas. Como señaló en arzobispo Cabrera en 2019, se desconocen reportes “de abusos sexuales cometidos contra monjas en el país”.

Un informe como el Reporte Sauvé está lejano para la realidad mexicana, cuna de uno de los más grandes depredadores sexuales, Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, congregación envuelta de nuevo en el escándalo por los fideicomisos destapados en los Pandora Papers. Y la interrogante queda en el aire: ¿Existen mafias clericales encubridoras de delincuentes sexuales?, eso pregunta el Centro Católico Multimedial.

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