Novena Intercontinental Guadalupana confirma equipo; asegura “comunión” con arquidiócesis de México

Novena Intercontinental Guadalupana confirma equipo; asegura “comunión” con arquidiócesis de México

El 13 de julio de 2026, el Equipo Coordinador General de la Novena Intercontinental Guadalupana emitió un decreto que reafirma las estructuras canónicas legítimas que conducen esta iniciativa hacia el Jubileo Guadalupano 2031. En un contexto de confusiones sobre nombramientos paralelos y posibles recaudaciones económicas vinculadas a la devoción guadalupana, el documento, suscrito por el mismo equipo designado formalmente en abril de 2025 con respaldo del arzobispo Carlos Aguiar Retes recuerda que el camino jubilar debe recorrerse “con verdadero espíritu guadalupano”, en comunión y bajo la guía colegial de los obispos.

El documento acoge con “profunda alegría” los pasos de la pretendida renovación pastoral anunciados por la arquidiócesis Primada de México, especialmente por la la Comisión arquidiocesana para fortalecer la animación guadalupana, nacida desde los obispos mexicanos e inaugurada por el Papa Francisco el 12 de diciembre de 2022, “la casa común donde confluyen, en comunión y bajo la guía colegial de los obispos, las iniciativas de todas las Iglesias particulares”.

Destaca que “entre los integrantes de dicha comisión arquidiocesana colaboren personas que han servido desde los inicios en la organización y preparación de la Novena”, presentando esta continuidad como un “puente de comunión” entre la nueva instancia local y el camino intercontinental que congrega Iglesias de tres continentes. La experiencia acumulada enriquecerá los procesos de renovación pastoral que, acompañados por la presencia materna de la Virgen, “darán sin duda frutos abundantes para el Pueblo de Dios”.

El documento invita a continuar “con espíritu sinodal, en comunión y unidad”, dejando resonar la promesa del Tepeyac “a todos los moradores de esta tierra”. Santa María de Guadalupe debe conducirnos “unidos, al encuentro de su Hijo Jesucristo, razón y centro del Jubileo que juntos preparamos”.

Lo más significativo del comunicado radica en quién lo emite. El Equipo Coordinador General que firma no es una estructura reciente ni informal, fue constituido el 27 de abril de 2025 mediante el documento titulado “In Nomine Domini” de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) junto con la arquidiócesis primada de México y el Cabildo de la Basílica de Guadalupe, firmado por Ramón Castro Castro, presidente de la CEM y por el propio Carlos Aguiar Retes.

NOMBRAMIENTO EQUIPO ANIMADOR NOVENA

Ahí se reconocía la “singular trascendencia pastoral, espiritual y evangelizadora” de la Novena como camino hacia el Jubileo 2031. Se consideraba que Guadalupe es “signo providencial para toda la Iglesia universal”, que los 500 años constituyen “ocasión extraordinaria de renovación de la fe y de impulso evangelizador”, y que era necesario coordinar esfuerzos para producir “abundantes frutos espirituales”.

Se nombró entonces, y se reafirma ahora, al mismo equipo, al padre Eduardo Agustín Aguilar Navarro (Asesor de Presidencia de la CEM); al padre Mario Ángel Flores Ramos (Asesor Adjunto de Presidencia de la CEM y Miembro de la Comisión Teológica Internacional), a la V.C. Eva Sánchez Magaña (Secretaria Ejecutiva), al padre Álvaro Lozano Platonoff (Vicario Episcopal de Pastoral de la arquidiócesis primada) y al canónigo Horacio Palacios Santana (miembro del Cabildo de la Basílica de Guadalupe).

Las facultades conferidas incluyen representar oficialmente a la Novena ante instancias nacionales e internacionales, supervisar líneas pastorales, litúrgicas, catequéticas y misioneras; salvaguardar la comunión eclesial y la fidelidad al carisma guadalupano, articular esfuerzos con otras Conferencias Episcopales, presentar informes periódicos y velar por la autenticidad de las expresiones de piedad popular. Todo ello “en espíritu de colegialidad, corresponsabilidad y comunión, con pleno respeto a las jurisdicciones eclesiásticas”.

Este marco, establecido hace más de un año con la firma del mismo arzobispo Aguiar, que ahora impulsa la Comisión arquidiocesana, sigue siendo la referencia para cualquier iniciativa que pretenda vincularse legítimamente con la Novena.

El comunicado cobra relevancia ante los debates generados por autorizaciones paralelas. En marzo de 2026, una carta del arzobispo Aguiar Retes designó a Martín Achirica Ramos, conocido por publicaciones sobre supuestas momias de origen extraterrestre y enfoques holísticos cuestionados desde la fe católica, como responsable de logística y recaudación en proyectos guadalupanos, incluyendo referencias a la Novena. Se mencionó también la colaboración de los hermanos Héctor y Mauricio Sulaimán Saldívar.

Instancias vinculadas a la Novena señalaron que no existe mandato específico para que estas personas actúen como interlocutores autorizados ni gestionen donativos centralizados utilizando su nombre. La Novena es, según sus documentos, un camino de oración, catequesis y renovación pastoral sin recaudación centralizada ni autorización para colectas privadas.

El uso de la Virgen de Guadalupe para recaudaciones sin transparencia ni el marco canónico establecido generó preocupaciones, especialmente cuando involucra figuras con trayectorias difícilmente conciliables con la doctrina y espiritualidad católica.

La preparación del V Centenario no es un aniversario folclórico. Es, como expresó el Papa Francisco, una gracia extraordinaria para la Iglesia en América que exige conversión profunda, catequesis renovada y testimonio profético ante la secularización y las violencias que laceran a México. La constitución de comisiones y la integración de quienes trabajaron desde el origen son pasos positivos si se insertan en la comunión eclesial y evitan duplicidades o falta de transparencia.

El Jubileo 2031 será fructífero si la Iglesia discierne los impulsos auténticos del Espíritu, los que conducen a Cristo a través de María, de aquellos que, con apariencia de devoción, terminan diluyendo el Evangelio o exponiendo a la comunidad a escándalos evitables.

A menos de cinco años del gran Jubileo, la Iglesia en México tiene la oportunidad y la responsabilidad de demostrar que la devoción a la Virgen de Guadalupe puede ser motor de evangelización profunda, sinodal y transparente, o convertirse en campo de confusiones si no se cuida celosamente la comunión y la verdad, pero con un especial acento que no use lo que todos quieren escuchar sin resultados concretos: sinodalidad, diálogo y, sobre todo, mucha transparencia que es lo menos que se ha dado en meses recientes en la Basílica de Guadalupe.

 

 

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