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Ministros de la Suprema Corte están excomulgados por cuestión del aborto: Canónigo de Guadalupe

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La decisión del pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México ha provocado una serie de reacciones en grupos ProVida y de obispos de la Iglesia en torno a las consecuencias sociales y morales. Sin embargo, pocas opiniones inciden en las consecuencias sobrenaturales y espirituales para el caso de que quienes procuren o toleren el aborto formen parte de la Iglesia católica por ser bautizados.

En esta reflexión, el canónigo de Basílica de Guadalupe, Juan de Dios Olvera Delgadillo, experto en teología, describe cuáles esas serían esas consecuencias que impactan a la realidad espiritual. De acuerdo con quien también es secretario de y teólogo lectoral del Cabildo guadalupano, el aborto es una acción cometida en contra de un ser humano, incluso en el estado de feto vivo. Y esto también trae aparejada otra polémica realidad. De acuerdo con el canónigo,  existen clérigos colaboracionistas quienes, por sus dichos y hechos, están tolerando el aborto por incidir más en lo políticamente correcto que en lo evangélicamente profético. Enseguida, la reflexión del padre Juan de Dios Olvera:

  • La declaración de inconstitucionalidad de la penalización del aborto que el  7 de septiembre 2021 han realizado los ministros de la Suprema Corte de la Nación, tuvo un intento en el mismo sentido en julio del pasado 2020, entonces se detuvo por alguna cuestión de formalismos. 

Cango. Juan de Dios Olvera Delgadillo*.- Con la despenalización del aborto, la Suprema Corte de la Nación ha cincelado una fecha que se recordará en México como la imposición de una agenda ajena a la idiosincrasia del pueblo mexicano, para congraciarse con grandes ayudas económicas del extranjero, condicionadas precisamente a que se apruebe el aborto en las naciones que reciben dicha ayuda.

Y aquí vale la pena recordar que desde la doctrina de Cristo, y por lo mismo desde la fe católica, todo aquel que profese esta fe: sea ciudadano, ministro, gobernante, juez o funcionario,  está moralmente obligado a luchar por la vida, no aceptando en ningún caso el aborto provocado, asesinato de un inocente, destrucción de una vida humana; y la fe católica del Pueblo no significa que crea ingenuamente que estos valores son avalados únicamente por curas u obispos sino por Dios mismo que dijo No matarás.

Es por ello que aparte de ser un pecado gravísimo, un asesinato, la Iglesia a manera de corrección, desde mucho tiempo atrás, establece para este pecado la excomunión automática como una verdadera realidad de verse separado del camino de la salvación.

Desde luego, dicho pecado no es igual de grave en una mujer que desesperada por su situación de abandono, violencia o pobreza, acude a la humillación de no poder tener un hijo más, que en ministros y funcionarios cuya intención es dañar permanentemente un valor, promoviendo y estableciendo como legal su antivalor, el aborto, con recursos ingentes a disposición, y todo ello impulsado con premeditación , alevosía y ventaja.

Dicho esto, la fe católica expresa su convicción en el canon  1398 del Código de Derecho Canónico que dice, que a la letra dice:

 “Quien procura  el  aborto,  si  éste  se  produce, incurre  en  excomunión  latae  sententiae  (automática, ipso facto)”

El delito canónico del aborto consumado se comete cuando se realiza una acción dirigida directamente a matar un ser humano en su estado de feto vivo desde el momento de la concepción. Aquellos que elaboran o colaboran con premeditación, alevosía y ventaja una ley que  establece que es bueno y legal realizar un aborto e impulsa, promueve y financia concretamente actos como éste, con miles y miles de víctimas concretas, claro que incurren en la excomunión, en México, también en cualquier parte del mundo. (véase la reciente discusión –concluida desafortunadamente en confusión- que en relación a la excomunión aplicable a los políticos promotores del aborto se realizó recientemente en el seno de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América).

Por tanto, hay que decirlo con todas sus letras, y aunque se vea esto como una especie de solución que a los ojos del mundo actual es anacrónico, en esta realidad espiritual y por el hecho de ser bautizado todo católico, ciudadano, médico, enfermera, diputado, senador, juez, ministro, político, gobernante que haya nacido y esté en la Iglesia, al contribuir en la realización de un aborto (más cuando por tratarse de una ley se extiende a muchísimos casos concretos), está excomulgada automáticamente, separado de recibir los sacramentos de salvación.

 ¿Esto qué significa? Es una exclusión de la comunidad sobrenatural de salvación y así permanece mientras el excomulgado no se arrepienta, no sólo por conveniencia o por ser políticamente correcto, sino de corazón, de manera sincera y auténtica y manifieste su arrepentimiento en el sacramento de la confesión cumpliendo una penitencia.

Algunos supuestos expertos en la ley de la Iglesia, algunos canonistas -no todos, sería muy injusto generalizar- o católicos falsos,  por mala fe, miedo, o por falta de estudio serio, canónico y jurídico, opinan erróneamente que el referido canon excomulga a una mujer que se vio terriblemente presionada a abortar, pero no va dirigido a ministros y funcionarios quienes, con grandes sueldos, habiendo estudiando el tema, por conveniencias políticas y por mantener sus prebendas, impulsan, promueven o financian el aborto y aprueban leyes para tolerarlo. Eso sería equivalente a la excomunión al soldado en batalla para absolver a los responsables y promotores de una guerra por conveniencia injusta o a lo mismo puede decirse de los traficantes de armas.

Los ministros de la Suprema Corte con sus resoluciones a favor del aborto destinarán enormes recursos económicos de la Nación a favorecer que gente desesperada o por falta de dinero, atente contra la vida de sus hijos.

Cabe mencionar que la excomunión es una medida de corrección y que indica que se va hacia la condenación, a la reprobación absoluta y definitiva, en espera de que la persona se dé cuenta de su situación, se arrepienta y corrija su vida. Por tanto, la excomunión permanece no por voluntad de la comunidad cristiana, sino cuando el excomulgado no desea arrepentirse y rehacer la comunión. Si no se es creyente, la muerte hará descubrir personalmente si la fe era real o o no. Si sí es creyente, ya desde ahora se sabe qué fin le espera de no cambiar el rumbo.

A veces, desgraciadamente, la estrategia en favor del aborto cuenta indirectamente con el apoyo de algunos curas, obispos y arzobispos, que por omisión, miedo, debilidad o por colaboracionistas ante el mundo y el gobierno en turno, no sólo no se enfrentan, en defensa del Pueblo cristiano, a semejantes propuestas del todo descalificables, sino que en lugar de ello, declaran lo “políticamente correcto”, diciendo y no diciendo, condenando y tolerando, no comprometiéndose, haciendo así su ministerio totalmente infecundo.

Parte de sus declaraciones políticamente correctas es no mencionar con contundencia esta excomunión, que es netamente reflejo de la doctrina de la Iglesia, y peor aún, se llega a negar que todos los promotores de las leyes en favor del aborto están excomulgados.

La pena de excomunión es expresión de un profetismo heroico de la Iglesia, contraviniendo a los poderosos de este mundo, pero reafirmando fielmente la voluntad de Dios, dador de vida y Creador de todo ser humano.


*Juan de Dios Olvera Delgadillo es doctor en Teología dogmática especializado en Cristología. Sacerdote de la arquidiócesis de México, ha sido profesor de asignaturas varias (Magisterio de la Iglesia, Eclesiología, Cristología, Antropología teológica) a estudiantes de Licenciatura (nivel equivalente a maestría) en teología dogmática de la Universidad Pontificia de México; diálogo intereligioso y ecumenismo a estudiantes del Seminario Conciliar de México. En su ministerio ha realizado actividades procurando la promoción integral de los sacerdotes en todas las áreas de la formación permanente (espiritual, humana, intelectual, doctrinal y comunitaria); la coordinación de servicios administrativos y de notaría eclesiástica; participación en los distintos organismos y estructuras de la arquidiócesis de México. Como párroco impulsó la pastoral, dirección espiritual, escucha y orientación humana, cristiana, personal en las comunidades a las que ha servido. En 2016 fue designado por el Papa Francisco «Misionero de la Misericordia» , sirvió en la Santa Sede de 1989 a 1994 y participó en la IV asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano en Santo Domingo en 1992. Es fundador del grupo «Amistad Sacerdotal». Actualmente pertenece al Cabildo de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe. Más aspectos de su biografía pueden ser conocidos aquí.

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2 comentarios en “Ministros de la Suprema Corte están excomulgados por cuestión del aborto: Canónigo de Guadalupe
  1. Esto es competencia de Francisco, el cual debe de establecer la legislación universal de forma clara, precisa y contundente, no puede quedar a la interpretación de canonistas.

    1. La limitante es que al Papa NO le dan la información real, pues hay infiltración masonicas en el Vaticano y lamentablemente influyen mañosa ente en la desicion del Papa sin que Nuestro Santo Padre se dé cuenta.
      La CEM debe ser PROFETA y actuar con prontitud en México. Esto que ha hecho la SCJN es el inicio de más LEYES DE MUERTE y la ira de Dios se desatará… El temblor del 7 de Septiembre no es casual, ni las inundaciones…

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