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México, hacedor de pobres

México le ha apostado a un sistema asistencialista y populista para aliviar el dolor de la pobreza con recetas de mejoralito, no con medicinas efectivas.
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Editorial dominical Centro Católico Multimedial.- Este domingo 14 de noviembre, la Iglesia realiza la V Jornada Mundial de los Pobres, iniciativa del Papa Francisco en la que destaca la realidad de los millones quienes, de alguna u otra forma, viven sumidos en la pobreza material y en distintas circunstancias que los colocan en condiciones adversas, los hacen vulnerables o moral y socialmente “inaceptables”.

El mensaje de la V Jornada “A los pobres siempre los tendrán con ustedes” implica el anhelo de reconocer en ellos a los “evangelizadores” en cualquier condición o latitud, los pobres no son personas “externas” a la comunidad, sino hermanos y hermanas con los cuales compartir el sufrimiento para aliviar su malestar y marginación, para devolverles la dignidad perdida y asegurarles la necesaria inclusión social, afirma el Papa Francisco.

En medio de la pandemia, el mundo sufre una lacerante pobreza en todos los sentidos. En cierto sentido, se lanza un urgente llamado para voltear hacia quienes viven en condiciones paupérrimas. Una de cada diez personas en el mundo está en situación de pobreza extrema, sus ingresos apenas llegan a un dólar diario, 20 pesos. Pocas naciones pueden presumir la erradicación de la pobreza entre sus habitantes. Un caso singular es el de Dinamarca, país que, según los reportes de la Naciones Unidas y del Banco Mundial, “ha logrado abandonar la pobreza en su historia reciente, en los últimos 200 años. La clave reside, fundamentalmente, en que ha experimentado dos siglos de un crecimiento económico ininterrumpido”.

Circunstancias como la desigualdad, el ingreso inequitativo, la carencia de educación, corrupción, la pobreza generacional, la injusta distribución de la riqueza y la falta de oportunidades hacen que la pobreza sea un fenómeno que siga creciendo a niveles que podrían rayar a la desestabilización social y, eventualmente, a la inseguridad.

México le ha apostado más bien a un sistema asistencialista y populista para aliviar el dolor de la pobreza con recetas de mejoralito, no con medicinas efectivas. Según los recientes datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2020 el 43,9 % de la población nacional vive en pobreza (paso de 51.9 a 55.7 millones de personas) y el 8.5 por ciento en condiciones de pobreza extrema (de 8.7 se elevó a 10.8 millones de personas). Esto implica un ascenso de casi dos puntos porcentuales en comparación con el 2018. En otras palabras, casi cuatro millones de personas cayeron en este abismo de desesperación.

La pobreza, acentuada por la crisis del covid-19, ha aumentado el rezago educativo y son más quienes no tienen acceso a servicios de salud de calidad, de seguridad social, no gozan de calidad en los espacios de vivienda o acceso a los servicios básicos, además de carecer de una alimentación nutritiva y suficiente.

Se ha repetido hasta la saciedad que unas de las banderas del actual gobierno fue esa consigna de “primero los pobres”. Y aunque le cause prurito y hasta repulsión, la medición de la pobreza se exhibe con toda su crudeza indicando que la actual política del bienestar está lejos de la anhelada equidad e inclusión a los cauces del desarrollo. Como afirman los especialistas: “En 5.3 millones de viviendas un adulto sintió hambre y no comió por la caída de su ingreso”.

Si la Iglesia desarrolla una Jornada Mundial de los Pobres no lo hace por celebrar una condición de pauperismo. Nadie quiere pobres, más bien eso es el resultado de sistemas y conductas individualistas y egoístas, pauperistas y populistas, que han explotado al ser humano hasta machacarlo y reducirlo a la nada. Tampoco se pugna por un sistema colectivista donde el Estado sea dueño de la voluntad individual. Todo eso ha demostrado su fracaso.

En el Proyecto Global de Pastoral (PGP 2031-2033), los obispos de México afirman: “Nuestro país está catalogado como uno de los campeones de la desigualdad social a nivel mundial. Aquí residen personas de las más ricas y poderosas del mundo y, junto a ellos, un gran número de personas en la indigencia. Esta situación nos duele y nos escandaliza, ya que somos hermanos que vivimos en un país con tantos recursos”, (No.48). Esto es cruel y real, si en el mundo hay naciones que han vencido a la pobreza, ¿por qué México insiste en ser hacedor de pobres?

 

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2 comentarios en “México, hacedor de pobres
  1. En Argentina, el populismo ha convertido un paìs otrora rico, prometedor y meta de inmigrantes de todo el mundo, en uno que expulsa a sus hijos en busca de destinos que les permitan trabajar y prosperar en paz… 50 % de inflaciòn, 46 % de pobres, en un paìs que podrìa alimentar con su producciòn agrìcola ganadera, a 400 millones de personas… Gobierno peronista que fabrica pobres porque son eternos dependientes de subsidios que nunca los sacan de la miseria…Latinoamèrica, vìctima de ideologìas de izquierda que han fracasado en el mundo…

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