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La última plegaria del obispo Guillermo Ortiz Mondragón

Después de un progresivo deterioro de su salud, el obispo de Cuautitlán murió la tarde del 14 de septiembre. Como peregrino, rogó por su recuperación en el Santuario del Cerrito, lugar de la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe.
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La tarde del martes 14 de septiembre, la Conferencia del Episcopado Mexicano dio a conocer el lamentable deceso de Guillermo Ortiz Mondragón, obispo de Cuautitlán. Tenía 74 años.

La salud del obispo se venía quebrantando cuando, alrededor del 22 de abril, cuando se pidieron oraciones por el prelado mexiquense quien después de una intervención, cayó en situación delicada de salud que, según trascendió, se agravó por trombos en los pulmones. Gracias a la oportuna atención médica, Ortiz Mondragón salió del peligro a principios de mayo y reapareció en redes sociales diocesanas para dar saludos a los niños y mamás  en su día. Notablemente adelgazado y agotado, agradeció el don de la vida. Hasta ese momento, no se sabía con certeza el estado de salud del obispo quien fue rector del Seminario Conciliar de México, obispo auxiliar de la arquidiócesis de México y obispo de Cuautitlán designado el 19 de octubre de 2005 sucediendo al primer prelado de esa diócesis, Manuel Samaniego Barriga, quien también falleció por complicaciones de salud.

Posteriormente, algunas esporádicas apariciones en redes sociales de su diócesis dieron cuenta de la tenacidad y fe del obispo quien se notaba cada vez más abatido. Presintiendo quizá un fatal desenlace y ante el deterioro de su condición, el facebook del Santuario del Cerrito de Cuautitlán circuló el video de la sencilla, humilde y profunda última rogativa pública del obispo dependiendo de una silla de ruedas en el Santuario donde, según la tradición, está la casa de san Juan Diego, lugar de la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe revelándose al tío del santo, Juan Bernardino, postrado y agonizante de una enfermedad. Cuenta la historia que la salud le fue devuelta gracias a la maternal intercesión de Santa María.

El 2 de septiembre, el obispo rogó por su salud y agradeció el don de las oraciones de los fieles por su recuperación. Ortiz Mondragón, además solicitó el favor divino sobre ellos especialmente por los más necesitados: migrantes, refugiados, enfermos y pobres. Esta fue su plegaria:

Virgen Madre del Verdadero Dios por quien se vive…

He venido aquí como peregrino para pedirte que, si es la voluntad del Padre, me concedas la salud y pueda continuar con la responsabilidad que me has dado.

Y por eso te pido que, agradecido con todos los que están orando por mí y que están pidiendo que tú intercedas, Madre Nuestra, te pido por todos ellos para que les consueles, les des tu favor y tu alegría. Así como me has dado hoy, este consuelo maravilloso.

Gracias Madre y te encomiendo a los enfermos, a los más pobres y necesitados, a los migrantes y refugiados. Todos están en tus manos, preséntalos ante tu Hijo, amén.

En su tuiter, el secretario de los obispos de México, Alfonso G. Miranda Guardiola, lamentó la muerte del prelado de quien dijo: “Lo extrañaremos en el alma, nos duele mucho su partida, trabajamos juntos muchos proyectos, especialmente al servicio de los migrantes. Siempre muy participativo y proactivo. El cielo lo reciba como siervo fiel del Señor”.

Por otro lado, en un comunicado conjunto, los nueve obispos de la provincia eclesiástica de Tlalnepantla, encabezados por el arzobispo José Antonio Fernández Hurtado, dieron sus condolencias asegurando oraciones por “la familia, amigos y pueblo que peregrina en la Iglesia de Cuautitlán que dirigió como pastor durante 15 años”.

Descanse en paz Guillermo Rodrigo Teodoro Ortiz Mondragón, II obispo de Cuautitlán. 

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