“El día que le faltamos el respeto a Jesucristo, como sociedad nos estamos destruyendo automáticamente”

Párroco denuncia robo sacrílego del Sagrario en San Bartolo de Berrios, arquidiócesis de León

“El día que le faltamos el respeto a Jesucristo, como sociedad nos estamos destruyendo automáticamente”

Con profundo dolor, impotencia y coraje, el párroco José de Jesús Pérez Negrete denunció este sábado el robo del Sagrario que contenía el Santísimo Sacramento en el Templo de Nuestra Señora de la Esperanza, perteneciente a la parroquia Santa María de Guadalupe, Reina de los Apóstoles, en la comunidad de San Bartolo de Berrios. Los hechos ocurrieron durante la noche del viernes 22 y la madrugada del sábado 23 de mayo de 2026, en un acto calificado como profanación y grave ofensa a la fe católica.

A través de un mensaje difundido en redes sociales, el sacerdote compartió la lamentable noticia que ha conmocionado a la feligresía local y a la Arquidiócesis de León. “Se han robado el sagrario con el Santísimo Sacramento”, afirmó Pérez Negrete, quien hizo un enérgico llamado a la comunidad parroquial y a todo el pueblo de Dios.

En su comunicado, el párroco expresó con claridad: “Hago un llamado a todas las personas que sepan algo, quien sepa algo, que lo diga y que lo denuncie, y que me lo haga saber a mí o a cualquier autoridad. De la misma manera, a todas las personas que son cómplices de lo robado, que son de la misma manera, igual de responsables, y de paso, para todas aquellas personas que andan tapándole, sea familiar o sea quien sea, está compartiendo también el mismo delito, y el mismo mal. Seamos honestos, trabajemos para que se respete nuestra persona, nuestros bienes, y de la misma manera, se respeten todos los demás”.

Y remató con una dura reflexión que resume el sentimiento de indignación: “El día que le faltan el respeto al Señor, a nuestro Señor Jesucristo, ya como sociedad, estamos destruyéndonos automáticamente”. Esta frase se ha convertido en el eco principal del repudio generalizado ante el sacrilegio.

La arquidiócesis de León emitió un comunicado oficial en el que condena con firmeza el hecho. “Toda profanación de un lugar sagrado constituye una grave ofensa a Dios, un agravio a la fe del pueblo creyente y una herida para la comunidad eclesial que encuentra en el templo un espacio de encuentro con Cristo, de oración y de celebración de los sacramentos”, señaló la institución. La arquidiócesis anunció que se realizarán pronto actos litúrgicos de desagravio y reparación en el templo afectado para sanar espiritualmente a la comunidad.

Los delincuentes ingresaron al templo forzando las puertas y sustrajeron el Sagrario, el receptáculo sagrado donde se guarda el pan eucarístico consagrado. Este tipo de robos no solo representa un delito material, sino un profundo ataque simbólico contra lo más sagrado de la fe. El Santísimo Sacramento es el centro de la vida eclesial, profanarlo equivale a una agresión directa contra Dios vivo y verdadero en medio del pueblo.

La parroquia de Santa María de Guadalupe, Reina de los Apóstoles, atiende varias comunidades en San Felipe, una zona que recientemente ha vivido otros episodios de violencia. El 19 de mayo de 2025, la misma localidad de San Bartolo de Berrios fue escenario de una masacre que cobró la vida de siete jóvenes, lo que ha dejado a la población en un estado de luto y alerta constante. Este nuevo ultraje al templo suma dolor a una comunidad ya golpeada.

Seamos honestos”, insistió el sacerdote. Su mensaje no se limita a condenar el robo, sino que interpela directamente a posibles encubridores y a toda la sociedad: quien calla o protege a los responsables comparte la misma responsabilidad moral y penal.

Este robo sacrílego no es un hecho aislado en México; en los últimos años se han registrado varios casos similares en diferentes diócesis, lo que ha llevado a obispos a exigir mayor protección a los templos y a recordar la gravedad del sacrilegio. Sin embargo, en San Bartolo de Berrios el impacto es particularmente doloroso por la cercanía y el contexto de inseguridad.

La arquidiócesis de León y el padre José de Jesús Pérez Negrete han dejado claro que no se quedarán de brazos cruzados. Exigen justicia, verdad y, sobre todo, un retorno al respeto fundamental hacia Dios y hacia los demás porque, como bien señaló el párroco, cuando se pierde el respeto a Jesucristo, la sociedad entera comienza a destruirse.

La comunidad católica de San Felipe espera ahora no solo la recuperación del Sagrario, sino que este doloroso episodio impulse una reflexión profunda sobre los valores que sostienen la convivencia humana. Mientras tanto, las puertas del Templo de la Esperanza permanecen como un recordatorio silencioso de que la fe, incluso herida, sigue clamando por justicia y reparación.

 

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