Editorial Centro Católico Multimedial. «Erosión de vocaciones»

Editorial Centro Católico Multimedial. «Erosión de vocaciones»

El primer domingo de 2025 en el que la Iglesia celebra la manifestación del Señor a todos los pueblos, es coincidente con los primeros pasos del año jubilar que implica la esperanza que el Papa Francisco pide a todos los cristianos y a los hombres y mujeres de buena voluntad.

Un tiempo propicio de alegría y será de autorreflexión para la Iglesia católica, especialmente sobre su futuro y las formas que debe implementar para renovarse en temas esenciales, de la mano de la tradición, la Sagrada Escritura y la Palabra de Dios.

Un tema sensible es el crecimiento de las vocaciones al sacerdocio y de la vida consagrada. Los obispos de México, en este tiempo hacia los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y los 2000 años de la redención, han acentuado como un eje pastoral el cultivo de las vocaciones sacerdotales.

En otros tiempos más dichosos, la gracia de una vocación religiosa al seno de las familias era un signo de singular bendición, incluso por encima de los matrimonios. Que un hijo o hija decidiera seguir un llamado a la vida religiosa era visto también como una oportunidad de una vida mejor, posición y privilegios sociales. Sin duda tiempos en los que la visión de la religión era hasta de un planteamiento de misterio y misticismo que implicaban una singular predilección que se ha transformado conforme los tiempos han cambiado.

A nivel mundial, de acuerdo con el Anuario Pontificio al 31 de diciembre de 2022, el número de seminaristas mayores, quienes están en las etapas de formación sacerdotal, ha disminuido. Hay 108,481 seminaristas en todo el mundo a diferencia de 2022 que eran 109, 895 con discretos aumentos en África  y Oceanía y sensibles disminuciones en América,  Asia,  y Europa.

México fue cantera de vocaciones que dieron mártires y santos. Sin embargo, caminar a la vida religiosa ya no es una opción primordial, especialmente cuando sobre este estilo de vida pesan cuestionantes y críticas. No hay datos certeros sobre el número de seminaristas en este país o los datos se encuentra muy dispersos en diversas fuentes. Algunos datos confirman que la geografía religiosa de México hay cerca de 145 seminarios mayores, cayendo los seminarios menores donde los jóvenes podían realizar sus estudios de educación media superior.

A la par, algunas ciudades han registrado una estrepitosa caída en el número de vocaciones. El Seminario Conciliar de México, por ejemplo, cuanta ya sólo con un puñado de vocaciones, que no superan tres decenas; un interesante estudio de la arquidiócesis de Guadalajara, por ejemplo, ha reconocido que en el occidente del país, la población crece mientras que las vocaciones disminuyen. No obstante, Guadalajara es de las principales iglesias particulares que aún tiene un abundante número de vocaciones y ordenaciones sacerdotales anuales: 381 seminaristas mayores y 32 presbíteros ordenados en 2024.

Las causas de la erosión de vocaciones pueden ser muchas; sin lugar a duda, una es la misma familia que, cada vez, son más pequeñas y los hijos crecen en ambientes ajenos a la religión seguida de la apatía de obispos y sacerdotes que ya no han innovado pastorales vocacionales atractivas; hay otro fenómeno preocupante, sí motivo de escándalo, pero que debe afrontarse: ese es el lobby gay que ha penetrado en seminarios, casas de formación, institutos religiosos y hasta en la vida consagrada femenina. Efectivamente, el homosexualismo parece haberse instalado en seminarios católicos provocando un rechazo a esta opción de vida. ¿Hay una decadencia moral? Este año jubilar debe ser propicio para un examen sincero y en especial en México. Ser sacerdote no es una opción atractiva. Examinemos por qué…

 

 

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