Editorial Centro Católico Multimedial. «Dos de junio, la embriaguez del triunfo»

Editorial Centro Católico Multimedial. «Dos de junio, la embriaguez del triunfo»

Editorial CCM / Con la confirmación del triunfo electoral en las urnas de Claudia Sheinbaum y la llamada “construcción del segundo piso de la 4T”, es imperativo una pausada y crítica reflexión acerca de los resultados apabullantes que recuerdan a esos hasta antes de 1997 cuando la aplanadora tricolor no dejaba más que dos o tres curules para la oposición.

Los correligionarios de AMLO dicen que este triunfo es la confirmación del “amor con amor se paga”. Sin duda, es también una sorpresa que ni los mismos afiliados al oficialismo esperaban. Los copiosos votos para MORENA son el resultado de la impresionante maquinaria electoral, dinero y un coordinador de campaña, el presidente López Obrador, quien nunca sacó las manos del proceso electoral.

En este sentido, la compra de votos y de conciencias fueron determinantes. Millones y millones de pesos se invirtieron para subyugar la fidelidad a este sistema y votar bajo coacción, promesas y miedo. Algunos estudios acerca de la identidad de los votantes arrojan que hasta los estratos altos de la sociedad depositaron un voto por la opción guinda en las boletas.

Independientemente de lo anterior, los sorpresivos resultados arrojan una radiografía preocupante del poder en México. No obstante los errores de la administración de AMLO, el electorado no fue convencido para dar un voto de castigo; por el contrario, a diferencia del 2018 y 2021, ahora se podría entregar el Congreso de la Unión para desmantelar todo lo que el presidente no pudo mientras hubo oposición, el freno a la mayoría calificada necesaria para reformar la Constitución.

Por otro lado, el ejercicio de autocrítica desde la oposición es obligado. No encantó, no despegó, fracasó. ¿Hasta qué punto son responsables estos liderazgos de los tres partidos de “Fuerza y Corazón por México? Hoy, el PRD balcanizado está viviendo sus últimos días; en el PRI se vive una crisis que ni siquiera se puede equiparar a la del 2000 y el PAN pende de alfileres al situarse, quizá, como tercera fuerza electoral en el Congreso. Tres partidos desfondados que abonaron en el fracaso de una candidatura que, en muchos sectores de la población, despertó esperanza y hambre de cambio ante la ruindad, mentira, corrupción y decepción política. ¿Por qué esas dirigencias no han renunciado?

El sexenio 2024-2030 se abre con profundo escepticismo y división. Aunque los líderes oficialistas pregonan el triunfo, saben bien que la soberbia es el peor de los pecados y en la política trae consecuencias. Nada más hay que mirarse en el espejo de esos partidos que, en su tiempo, eran la figura de la “dictadura perfecta”. Hoy, ignorar la realidad, la temible influencia del crimen organizado y el desencanto costaría muy caro a ese proyecto triunfador en las urnas, pero no en el ánimo de millones que ven que un voto no es garantía de esperanza y sí continuación de muchos errores solapando lo más pútrido de la política.

En el Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, los obispos de México han señalado sobre la democracia:A pesar de que se han destinado grandes cantidades de dinero para consolidar nuestra democracia, siendo una de las más caras del mundo, no termina de afianzarse, dejando profundamente insatisfechos a muchos ciudadanos que se sienten desilusionados por esta forma de gobierno, sobre todo por los escándalos de corrupción, los salarios estratosféricos de políticos y funcionarios, la superficialidad de las plataformas de los partidos, la manipulación del voto que juega con la pobreza de la gente y los escasos resultados que se ofrecen para una vida mejor de los pueblos. Los políticos tendrán que recuperar la confianza de los ciudadanos y el verdadero sentido de la política, como esa búsqueda continua del bien común…” (PGP 2031-2033 No. 62).

Efectivamente, nuestra democracia parece petrificarse en esos vicios. La reflexión es obligada. Embriagarse en el triunfo puede dar paso a una cruda que choque con la tremenda realidad que los millones de votos no han aliviado y nos sigue lastimando.

 

 

 

 

 

 

 

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