¿Tres años de inmunoterapia para León XIV?, el silencio de la Sala de Prensa, el altar negado y detenidos en el obelisco, Viganò contra Zuppi, un hospital del Papa en El Cairo, el IOR condenado sin comparecer, Putin ya apoyaba al Papa, Abu Dabi o Suiza, Bartolomé sin una palabra, la nueva Prefecta mexicana, Windsor y cuatrocientos noventa y dos años, la carta de las universidades argentinas, la confesión no es psicoterapia y el cura del dedo medio.

¿Tres años de inmunoterapia para León XIV?, el silencio de la Sala de Prensa, el altar negado y detenidos en el obelisco, Viganò contra Zuppi, un hospital del Papa en El Cairo, el IOR condenado sin comparecer,  Putin ya apoyaba al Papa, Abu Dabi o Suiza, Bartolomé sin una palabra, la nueva Prefecta mexicana, Windsor y cuatrocientos noventa y dos años, la carta de las universidades argentinas, la confesión no es psicoterapia y el cura del dedo medio.
Ayer contábamos que al Papa le habían desaconsejado volar. Hoy hay que contar algo más incómodo: una televisión brasileña ha puesto nombre al tratamiento que seguirá durante los próximos tres años, y la Oficina de Prensa de la Santa Sede, que el 21 de octubre había escrito que no era necesaria ninguna terapia añadida, lleva cuatro días sin decir una palabra. No es un desmentido ni una confirmación: es un silencio, y los silencios también se pueden fechar. Más de veinticinco enlaces sostienen la edición de hoy, y conviene decir por qué son tantos. Dos lectores nos escribieron ayer que las citas en italiano sin traducir dejaban sus apartados sin entender. Tenían razón y desde hoy cada cita lleva su versión en español al lado, y los enlaces siguen ahí para quien quiera ir al original, no podemos olvidar que son tiempos de aquilatar, y mucho, la  fuente original.  Buena lectura.

¿Tres años de tratamiento para León XIV?

Nuestra Infovaticana publicó anoche, en español y en italiano, que León XIV recibirá inmunoterapia durante al menos tres años. El fármaco tiene nombre: pembrolizumab, administrado «in via preventiva», de forma preventiva, para reducir el riesgo de que el cáncer de pulmón reaparezca. Se añaden un tumor de dos centímetros y medio, un PD-L1 positivo, ninguna quimioterapia y ninguna radioterapia, y que el tratamiento se prevé en parte por antecedentes familiares. La fuente es Mirticeli Medeiros, corresponsal de GloboNews en el Vaticano, que atribuyó la información a fuentes del propio Policlínico Gemelli. Es decir: periodista con nombre y apellido, hospital anónimo. Ningún médico identificado, ninguna fuente vaticana, ningún cargo del Gemelli. La pieza original de GloboNews fue emisión de televisión y no tiene versión en línea, de modo que lo que circula son sus réplicas: meionews, que la recoge a las diez de la mañana del 23 y es la más temprana que hemos localizado; GP1; y, por la vía de Estadão Conteúdo, O Liberal y Jovem Pan, que dan la inmunoterapia y los tres años pero no nombran el fármaco. El pembrolizumab aparece en la mitad de las réplicas, y en condicional. Hay un dato de reloj que nos obliga, porque nos afecta. Las réplicas brasileñas son del 23 de octubre, entre las diez y las doce y media de la mañana. Nuestra pieza salió el 24 a las 22:38. Treinta y siete horas después. No es una primicia nuestra ni un seguimiento rápido: es el rescate de una historia que llevaba día y medio corriendo en Brasil sin que nadie en Europa la tocara, y conviene decirlo antes de que alguien nos lo diga. Y la contradicción tampoco la nombramos nosotros primero. GP1 escribió el 23 por la mañana que el dato «contraria as informações divulgadas oficialmente pelo Vaticano», contradice las informaciones divulgadas oficialmente por el Vaticano. La prensa italiana no ha recogido la inmunoterapia, y la española tampoco: lo que circuló aquí el 21 y el 22 fue lo contrario, desde Il Fatto Quotidiano hasta Zenit.

Lo que dicen los datos oficiales

Esta es nuestra lectura, y la damos como lo que es, una inferencia sobre dos textos públicos. La nota de la Oficina de Prensa del 21 de octubre tiene cuatro frases. Confirma el adenocarcinoma, dice que la enfermedad estaba localizada y afirma que no hace falta terapia añadida. No da estadificación. No da ganglios. No da márgenes quirúrgicos. No da perfil molecular. No da plan de seguimiento. Una nota así es compatible con tres años de adyuvancia con un anti-PD-1 si el PD-L1 salió positivo, porque lo que para un oncólogo es prevención de recidiva puede no ser, para quien redacta un comunicado, «terapia añadida». No es que la nota mienta. Es que no dice lo suficiente para poder desmentirla. Y eso, que parece un matiz, es exactamente el problema: cuatro frases que no se pueden contrastar con nada. Un aviso de método que nos ahorrará disgustos, porque esta semana ya nos pasó con un verbo de Parolin. De la nota del 21 circulan tres adjetivos distintos: nuestra propia pieza escribe «terapia aggiuntiva», terapia añadida; Il Giornale escribe «ulteriore», ulterior; y nosotros hemos venido trabajando con «ulterior». La contradicción con el dato brasileño se juega entera en ese adjetivo, de modo que antes de darla por buena hay que fijar la palabra del original vaticano. Mientras no esté fijada, lo honrado es describir la nota en lugar de citarla. Del Vaticano, silencio completo. El Bollettino del 24 de octubre tiene cuatro entradas y ninguna roza la salud, el Gemelli, los médicos ni el viaje a América. No hubo comunicaciones a los periodistas ese día. Y el 25 el índice no lista ninguna entrada. La Oficina de Prensa no se ha pronunciado sobre las informaciones de la cadena brasileña.

San Pedro puso su acto en el altar que había negado

Ayer dimos que el altar de la Cátedra, negado el 24 de octubre a la misa pontifical de la peregrinación Summorum Pontificum, lo ocupaba un congreso sobre San Francisco. Hoy ese acto tiene nombre, hora y organizador, y los tres importan. AgenSIR lo detalla: la «Lectio Francisci», a las tres y media de la tarde, en el altar de la Cátedra, seguida de misa a las seis. La organiza la Fábrica de San Pedro. Y la misa la presidió monseñor Vittorio Francesco Viola, que desde el 10 de octubre es vicario  general para la Ciudad del Vaticano, arcipreste de la basílica y la presidente de la Fábrica. Dicho de otro modo: el organismo competente sobre la basílica celebró su propio acto en el altar cuya cesión se había denegado, y la denegación la había firmado la Secretaría de Estado. No hace falta añadir nada. La percha, por si alguien la busca en el santoral, no es la fiesta del 4 de octubre sino el VIII centenario de la muerte de San Francisco. Intervinieron el poeta Davide Rondoni, sor Simona Paolini, de quien la crónica no da congregación y no la vamos a inventar, y sor Simona Brambilla, prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada.

Detenidos en el obelisco

Y aquí tenemos la mejor clase de verificación que existe, la que no depende de creer a nadie. Marco Tosatti, favorable a los peregrinos, escribe que fueron «bloccati dalla sicurezza vaticana all’altezza dell’obelisco della piazza», bloqueados por la seguridad vaticana a la altura del obelisco de la plaza. Silere non possum, hostil a los peregrinos, escribe que «i pellegrini sono stati fermati all’obelisco», los peregrinos fueron detenidos en el obelisco, y añade que «San Pietro sabato era aperta come ogni sabato», San Pedro el sábado estaba abierta como cada sábado. Dos fuentes enfrentadas convergen en el lugar. Eso vale más que cualquiera de las dos por separado, y deja la cosa donde está: a los peregrinos se les detuvo en la plaza, no en la puerta de la basílica. Lo que sigue sin acreditar es con qué acto se les detuvo, porque no hay ninguno publicado. El número de participantes es estimación propia de quien lo publica, sin fuente ni método: en el cuerpo escribe «un migliaio» y en el titular pone «Mille», y no cita a los organizadores, ni a la policía, ni un recuento. No hemos encontrado ningún pronunciamiento de la Gendarmería, de la Prefectura de la Casa Pontificia ni del Gobernatorato, y lo decimos como ausencia constatada. Más revelador es el reloj. Messainlatino reprodujo el artículo de Franca Giansoldati a las nueve y nueve de la noche del viernes 23, con una exhortación de cabecera: «Domani sarà necessario esserci ed essere tanti in piazza San Pietro», mañana será necesario estar allí y ser muchos en la plaza de San Pedro. Es decir que el «vietato l’ingresso» circuló la víspera, antes de que la procesión existiera. No era crónica: era convocatoria. Silere non possum llega con tres rótulos distintos, como es costumbre de la casa: en vivo habla de «le bugie e la guerra contro il Papa», las mentiras y la guerra contra el Papa; en la pestaña se estrecha a «le bugie contro Leone XIV»; y la dirección web se queda con el rito antiguo y las mentiras y pierde la guerra. Va firmada por dos juegos de iniciales. Lo que importa es lo que no tiene: no aporta la carta del 7 de agosto. La describe, parafrasea una cláusula que confirma el «quest’anno» que ya teníamos, y atribuye la fecha del 7 de agosto a Edward Pentin, no a una lectura propia del documento. Desmiente a Marquant, con una pregunta razonable, cómo sabe él lo que el Papa dijo en un coloquio privado. Y no toca la anomalía de competencia: que la negativa viniera de la Secretaría de Estado y no de la Fábrica ni del Dicasterio para el Culto Divino sigue sin respuesta de nadie. Añádase que buena parte del resto va sin fuente alguna, incluido un ataque personal a la firma de Il Messaggero que no tiene nada que ver con los hechos.  

Los diálogos con el islam

Las once fichas de la Conferencia Episcopal Italiana sobre el islam siguen generando artículos, y las de ayer permiten una comparación limpia. Stilum Curiae reproduce al arzobispo Viganò, y hay que empezar por un dato de encuadre: el titular dice que treinta y cuatro países islámicos persiguen a los cristianos, y lo que Viganò escribe es que «trentaquattro Paesi islamici figurano fra i primi cinquanta per persecuzione dei cristiani», treinta y cuatro países islámicos figuran entre los cincuenta primeros por persecución de los cristianos. Es una posición en una clasificación, no un recuento. El titular deforma la frase de su propio autor citado, y Viganò no nombra el índice del que saldría, ni su año, ni su edición. De las once fichas no cita una línea. El segundo texto, firmado «mons. ICS», son tres preguntas sobre la reciprocidad y ningún argumento: si la religión católica tendrá reciprocidad de enseñanza en las escuelas islámicas, si en las italianas se enseña catolicismo y si se pretende enseñar islam. El medio no explica quién firma así ni por qué. Tampoco cita ficha, número ni página; el único dato numérico de la página viene del comentario de Cascioli, que ya tratamos el viernes y que tampoco había citado una línea. Y luego está  Uno più uno più uno fa Nostra aetate de Andrea Mondinelli.  Es la única de las tres que cita el material: nombra la ficha 4 y, en notas, Nostra aetate 2-3 y Lumen gentium 16. Y su tesis es la más dura de todas, precisamente porque no acusa a nadie de traicionar al Concilio: sostiene que el resultado se sigue de la declaración misma.

«La fraternidad no es un documento que se firma»

El mismo fin de semana en que dos blogs dan por consumada una rendición al islam, hubo un congreso interreligioso en Roma del que casi nadie ha informado, y la frase con que se cerró vale más que todo lo anterior: «la fratellanza non è un documento da firmare. È una porta da tenere aperta», la fraternidad no es un documento que se firma, es una puerta que se mantiene abierta. La dijo monseñor Yoannis Lahzi Gaid, que fue secretario particular del Papa Francisco y hoy es presidente de la Fundación Bambino Gesù de El Cairo, en el encuentro «Sotto lo stesso cielo» celebrado en la universidad LUMSA, según la crónica de Korazym. Intervinieron, entre otros, el cardenal Zuppi por videoconferencia, el imán Nader Akkad de la Gran Mezquita de Roma y el profesor Roberto Della Rocca, de la Unión de Comunidades Judías Italianas. Lo que Gaid llevaba no era doctrina sino cuatro obras. Una casa para niños abandonados con un olivo plantado a la entrada, de la que dijo que el oasis en el desierto es el lugar donde el agua se comparte con todos sin pedirle a nadie el pasaporte; un restaurante llamado Fratello que da comidas a familias pobres; unas clínicas móviles con consultas, medicamentos y gafas gratuitas; y, sobre todo, un hospital pediátrico en la nueva capital administrativa egipcia, desarrollado con el Bambino Gesù de Roma y en terreno concedido por el presidente al-Sisi, que él presentó como el primer «hospital del Papa» fuera de Italia. Esa última operación tiene cuentas, patrimonio y convenios, y merece que nos ocupemos de ella por derecho propio otro día. Sus tres propuestas son de una sencillez incómoda: pasar del diálogo de las cumbres al diálogo de las obras; defender el lugar de culto del otro como el propio, de modo que cuando se amenaza una mezquita sean los cristianos quienes la defiendan y cuando se ataca una sinagoga sean los musulmanes quienes se solidaricen; y tomar a los niños como interés común. Recordó también, y la coincidencia no es menor en la jornada de hoy, el encuentro de Francisco de Asís con el Sultán ochocientos años antes del documento de Abu Dabi: el mismo centenario que esta semana ha servido para ocupar el altar de la Cátedra sirve aquí para fundar un hospital. La percha del congreso, por cierto, era el estreno de un musical sobre el Éxodo el día 29 en el Brancaccio, lo que da la medida de la atención que estos asuntos reciben cuando no hay pelea.

El IOR, condenado sin haber comparecido

El Instituto para las Obras de Religión ha sido condenado a indemnizar por la venta retardada del Palacio de la Bolsa de Budapest. El órgano es el Tribunal Metropolitano de Budapest, no un tribunal italiano ni el vaticano; la fecha, el 21 de octubre; el grado, primera instancia, y no es firme. Il Giornale lo precisa como una orden ejecutiva con valor de sentencia de primera instancia. Y el mismo diario da el dato que lo explica todo y que no está en ninguna otra parte: «lo Ior non si è costituito in giudizio per un disguido sulla notifica dell’atto di citazione in Vaticano», el IOR no se personó en el procedimiento por un fallo en la notificación de la citación en el Vaticano. Es decir, una condena en rebeldía por defecto de emplazamiento. Cómo se intenta emplazar a una entidad con personalidad jurídica del Estado de la Ciudad del Vaticano, y por qué falló, es la pregunta que ninguno responde y de la que depende el recurso. Las dos cifras que circulan no son dos conceptos. Milano Finanza, que dio la noticia la tarde del 23, escribe «un risarcimento di oltre 20 milioni di euro», una indemnización de más de veinte millones de euros, y añade que a eso se suman los intereses devengados y las costas. Il Giornale, dieciséis horas después, da veintiuno y precisa que el tribunal reconoció 21,5. La cifra del peritaje húngaro encargado por procedimiento público fue de 21,5 millones en mayo de 2025: uno redondea a la baja y el otro da la cifra del perito. Es la misma y única partida, el lucro cesante por el retraso y el menor precio. Lo que ninguna de las dos da es la cifra exacta del fallo ni la moneda en que condenó el tribunal, y si fueron forintos la cifra en euros depende del tipo de cambio. Tampoco el número de autos ni el nombre de la sala. Y hay una proporción que vale más que las dos cifras: el fondo reclamaba ciento treinta y cinco millones. La condena cubre una fracción, y lo verdaderamente interesante de la sentencia es qué partidas rechazó y por qué, que es justo lo que no se ha publicado por ahora.

Otro problema del que el Vaticano prefiere ignorar

El fondo sostiene que el inmueble se habría vendido por ciento cuarenta millones si el IOR hubiera pagado su parte. Se vendió en diciembre de 2024 por unos treinta y cuatro. En medio hay una década y una cadena que conviene tener ordenada: entre 2012 y 2013 el IOR invirtió doscientos veintitrés millones en el compartimento Kappa de una sicav maltesa; se comprometió a cuarenta y uno por la operación de Budapest, desembolsó diecisiete, dejó veinticuatro sin pagar y en noviembre de 2013 dejó de pagar y empezó a impugnar la operación, con litigios en Malta y bloqueos cruzados que duraron años. El edificio es el Tőzsdepalota, antigua bolsa de Budapest de 1905, después sede de la televisión húngara. El comprador de diciembre de 2024 se describe de dos maneras según el medio: un fondo gestionado por una entidad vinculada a un banco húngaro, o una sociedad del grupo Liberty vinculada a István Tiborcz, yerno de Viktor Orbán. Ni España ni América Latina aparecen en ninguna parte del expediente, y esto no tiene relación con el proceso del palacio de Londres: otra entidad, otra jurisdicción, otras partes. Quien los junte se equivoca. No hay nota del IOR, ni de la Secretaría para la Economía, ni de la Oficina del Revisor General, ni de la Sala de Prensa. No hay comunicaciones a los periodistas en esos tres días. Vatican News no lo ha cubierto. Y la cúpula del banco, que la prensa financiera da por sabida, tampoco está acreditada ahí: el presidente del Consejo de Superintendencia y el director general en funciones desde el 1 de octubre constan por comunicado del propio instituto reproducido por la prensa económica, no por el Bollettino. Lo escribimos así porque es así, y porque un banco que no puede ser emplazado tampoco publica sus relevos donde se publican los nombramientos.

La tregua de Oleshky

Llevábamos tres días con una discordancia que parecía un error y tiene dueño. Hay confirmación rusa de la tregua de Oleshky desde el 23 de octubre: Valeri Guerásimov, jefe del Estado Mayor, la confirmó en el canal de Telegram del Ministerio de Defensa, y el anuncio militar ruso fija el cese del fuego a las cuatro de la mañana hora local del 27 de octubre. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó el acuerdo. La Casa Blanca, en cambio, había fijado el 29. Y las dos llamadas del Papa tienen fecha, que hasta ahora dábamos de oído. Fueron el 16 y el 19 de octubre. Korazym reconstruye la secuencia sobre los comunicados de la Sala de Prensa: el 16, al presidente ruso, el Papa expresó «viva preoccupazione per la grave situazione umanitaria di Oleshky», viva preocupación por la grave situación humanitaria de Oleshky, en la región de Jersón, y pidió una tregua para que entrasen los auxilios y para la evacuación voluntaria y segura de los civiles; el 19, al presidente ucraniano, recordó la misma urgencia y la petición ya hecha a Putin. Y, según el relato del Kremlin recogido por Reuters ese mismo 16, Putin expresó apoyo a la iniciativa de la Santa Sede. De modo que la disponibilidad rusa no nace el 23: está declarada una semana antes. De modo que no son dos versiones de una fecha: son dos partes anunciando por separado dos horas cero distintas, con dos días de diferencia, para el mismo alto el fuego, y ninguna de las dos menciona la del otro. Eso es la noticia, y no la tregua. Lo que prevé el acuerdo, y lo que no tiene detrás Formiche lo detalla cláusula por cláusula: alto el fuego limitado a la ciudad de Oleshky, en la región de Jersón; suspensión temporal de toda acción militar por ambas partes; entrada de ayuda humanitaria y evacuación de civiles por corredor seguro; y un mecanismo que es lo más llamativo del texto, «squadre non militari di entrambi i Paesi visitino i residenti nelle loro abitazioni», equipos no militares de los dos países visitando a los vecinos en sus casas para coordinar la salida de quien quiera marcharse, hacia Rusia o hacia Ucrania según elija cada persona. Dos cosas sobre la acreditación. No se cita el texto de ningún acuerdo: todo se atribuye a un comunicado de la primera dama y a sus declaraciones del viernes en la Casa Blanca, y los términos los habría fijado un representante en contacto con Moscú y Kiev del que no se da el nombre. Y hay una cadena de televisión estadounidense reivindicando acceso exclusivo de sus cámaras a las operaciones, lo cual no figura en el comunicado y lo apunta el propio medio italiano. Sobre la Santa Sede, Formiche sitúa la iniciativa después de la mediación vaticana y recuerda que el Papa pidió a Putin por teléfono, desde el Gemelli, una tregua para que entrasen comida y medicinas. Dos datos más que conviene tener. El comisario ucraniano de derechos humanos, Dmytro Lubinets, que es quien confirmó el acuerdo por la parte ucraniana, precisó que la operación será compleja y avanzará por fases, lo cual es la primera cautela que alguien pone sobre el terreno. Y hay un negociador ucraniano, Davyd Arakhamia, que según Reuters recordó el largo trabajo en el que han estado implicados Melania Trump y el Papa León XIV. Es la primera vez que una voz ucraniana con nombre y cargo coloca a la Santa Sede en la cadena, y no en el papel de espectador satisfecho que le atribuían las filtraciones del viernes.

Abu Dabi, o Suiza

Lo nuevo del fin de semana son unas conversaciones en Abu Dabi, y tiene fechas y nombres. El 21 de octubre el enviado estadounidense Steve Witkoff se vio con Putin en San Petersburgo, después de haber visto a Zelenski en Noruega; según el consejero presidencial ruso Yuri Ushakov, recogido por Associated Press, Putin aceptó en principio reanudar las conversaciones trilaterales después del 10 de noviembre, con la seguridad de Rusia y de Ucrania como asunto central. El 22 confirmó esa disponibilidad, insistiendo en un acuerdo definitivo y en garantías de seguridad para los dos países, y ahí sigue el nudo territorial: Moscú pretende que Kiev ceda también la parte del Donbás que todavía controla, y Ucrania lo rechaza. El 23, Zelenski dijo que las delegaciones de los tres países habían acordado conversaciones técnicas en Abu Dabi para la primera quincena de noviembre, y lo dijo con dos cautelas que casi nadie ha reproducido: que su celebración depende también de la disponibilidad rusa, y que ya hubo un encuentro previsto que no llegó a celebrarse. Son conversaciones entre equipos negociadores, no una cumbre fijada entre Trump, Putin y Zelenski. Un funcionario estadounidense añadió después que podría ser antes y que la sede podría ser Abu Dabi o Suiza, de modo que ni la fecha ni el lugar están firmes, y no hay ninguna fuente oficial emiratí con nombre: los Emiratos ponen la sala.

La mediación de Papa en Ucrania

Los comunicados sobre las llamadas no atribuyen a la Santa Sede un papel formal en la posible nueva mesa trilateral, y añade que el canal humanitario del Papa y la vía política de los estadounidenses son distintos y no hay que confundirlos. Es la misma frontera que hemos estado  toda la semana. Las dos llamadas están en la línea del Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero, el de una paz «desarmada y desarmante», que es la frase que da título al encuentro de Asís al que el Papa no ha podido ir. Tenemos una entrevista en que un antiguo diputado ucraniano sostiene que Zelenski aceptó en 2022 hipótesis sobre la neutralidad y sobre el estatuto de Crimea y del Donbás, escribe que la entrevista documenta las declaraciones pero no presenta las pruebas necesarias para acreditar su contenido ni los motivos personales que se le imputan. Hace una distinción que casi nadie hace: que las garantías occidentales de 1990 y 1991 a la dirigencia soviética están documentadas en los papeles del National Security Archive y que se puede discutir su peso político, pero que no equivalen a una prohibición jurídica general de futuras ampliaciones, porque el tratado sobre el arreglo definitivo de Alemania regula las fuerzas extranjeras y las armas nucleares en la antigua Alemania oriental y no establece ningún veto de adhesión para los demás Estados europeos.  Se puede discrepar de todo eso. Lo que no se puede decir es que no esté fechado.

Bartolomé, con el Papa y sin información

El patriarca ecuménico se vio con León XIV el sábado 24, y la audiencia está en el Bollettino en su forma mínima: tercero en la lista de recibidos por la mañana, después del prefecto del Dicasterio para los Obispos y del de las Causas de los Santos, sin hora, sin sede y sin objeto. El Bollettino acredita que la audiencia existió y nada más. ANSA lo cuenta sin lugar, sin duración, sin asistentes, y el relato es de la propia agencia: no hay nota de la Sala de Prensa ni del Patriarcado. Hay tres ausencias que merecen quedar escritas. No hay una sola palabra del Papa: ni una cita, ni un resumen de lo que dijo. No aparece Asís, ni la meditación a dos voces que los dos iban a hacer el 27 en la basílica inferior, ni se dice si el patriarca irá de todos modos, que es la pregunta evidente y que nadie ha hecho. Y no aparece Ucrania, el día siguiente al anuncio de una tregua ucraniana. La ausencia de información  no prueba de que no se hablara, por ahora nadie ha publicado el contenido de la audiencia. Las citas que circulan son de otro acto, su lección en el Angelicum al recibir el doctorado honorífico: que «le Chiese non possono restare in un isolamento perpetuo le une dalle altre», las Iglesias no pueden permanecer en un aislamiento perpetuo las unas de las otras, y que la tradición conciliar llama a los obispos a encontrarse, deliberar, escuchar y discernir juntos. Van en italiano sin que se diga en qué lengua habló, de modo que son traducción de la agencia y no el original. Nicea y su 1700 aniversario no se mencionan.

La nueva Prefecta de la Comunicación

El dato está en el Bollettino 0465, del 2 de junio de 2026, que nombró Prefecta del Dicasterio para la Comunicación a la doctora Maria Montserrat Alvarado, hasta entonces presidenta y directora de operaciones de EWTN News, y que escribe literalmente «è nata a Città del Messico». Toma posesión el 1 de noviembre, dentro de seis días. El Bollettino no usa ningún gentilicio: da el lugar de nacimiento y nada más. Lo señalamos porque la pieza que ayer se ocupó de ella la describe como «avvocata e giornalista americana», abogada y periodista americana, que es precisamente lo que el único documento disponible no dice.  Para nosotros el dato es otro y es sencillo: a partir del 1 de noviembre la comunicación de la Santa Sede la dirige una mujer nacida en México. Las declaraciones de la interesada, tomadas de una entrevista a EWTN:  «Non sto imponendo nessuna visione. Ne sto ricevendo una, e la metterò in atto», no estoy imponiendo ninguna visión, estoy recibiendo una y la pondré en práctica, y dice que las decisiones vendrán tras un periodo de evaluación con el Papa. No hay nada que respalde ninguna reorganización, y el prefecto en ejercicio lo sigue siendo seis días más. Es, en suma, una anticipación de consecuencias cinco días antes de un relevo, sin un documento detrás. Hay además una afirmación sobre la vida privada de la interesada que no lleva fuente alguna y que no vamos a reproducir.

Windsor, y cuatrocientos noventa y dos años

Se ha contado como un intercambio de títulos religiosos entre el Papa y Carlos III, también en Lima, y no es un intercambio: son dos actos separados por un año. El Rey recibió el título de Confrater Real de la basílica y abadía de San Pablo Extramuros el 23 de octubre de 2025, en el marco de la visita de Estado, en una celebración ecuménica presidida por el abad y con el cardenal arcipreste presente. El título al Papa, Papal Confrater del Colegio de San Jorge, lo anunció el 23 de octubre de 2026 el Deán y los Canónigos de Windsor, con la aprobación del Rey, la nota británica no da fecha ni lugar de imposición. De los quinientos años, dos precisiones. La cifra la firma la propia Casa Real británica, que escribe «for the first time in half a millennium», por primera vez en medio milenio, y no un historiador ni la Santa Sede. Y el cómputo, si se mide desde el Acta de Supremacía de 1534, da cuatrocientos noventa y dos años, no quinientos. En el Bollettino no hay nada: el anuncio es británico de principio a fin, sin texto vaticano y sin un solo cargo curial con nombre en el acto de Windsor. Eso, en sí, es publicable.

La carta de las universidades argentinas

Infobae publica, con firma de Facundo Chaves, que el Papa recibió una carta de las universidades argentinas con duras críticas al Gobierno por la crisis presupuestaria. La firma el Consejo Interuniversitario Nacional, y el único nombre que aparece es el de su presidente, Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario, que la entregó en mano durante la audiencia general. No son universidades católicas ni sindicatos: es el órgano de las universidades nacionales. Lo que dice la carta: que el Ejecutivo «desconoce los otros dos poderes de la República»; que ignora la ley 27.795 de financiamiento universitario y las órdenes judiciales que exigen su aplicación inmediata; que elegir qué leyes se cumplen y qué fallos se acatan daña el contrato social y no solo el presupuesto; y que los recortes alcanzan a la investigación, al equipamiento y a la posibilidad de que los estudiantes terminen sus carreras. Cita además al Papa Francisco llamando «suicidio programado» a los recortes en educación. Las cifras que aporta: el presupuesto universitario promedió el 0,74 por ciento del producto interior bruto entre 2016 y 2023 y cae al 0,47 en 2026. La audiencia general en que se entregó fue la del miércoles 21, porque el 24 fue sábado, y no hay nada oficial, no ha respondido nadie: ni la Santa Sede, ni la nunciatura en Buenos Aires, ni la Conferencia Episcopal Argentina, y el propio consejo no informó de ningún compromiso del Papa.

La confesión no es psicoterapia

Monseñor Krzysztof Nykiel, Regente de la Penitenciaría Apostólica, intervino en el V Seminario de formación de ese tribunal, titulado «Celebrare il sacramento della Riconciliazione», celebrado el 23 y el 24 de octubre en el Palazzo della Cancelleria y abierto por el cardenal Penitenciario Mayor. Vatican News lo publicó a la una y media, y ANSA lo reescribió ochenta y dos minutos después, diciendo que la fuente es Vatican News. No es cobertura propia. La frase es que «la confessione non deve essere confusa con la psicoterapia», la confesión no debe confundirse con la psicoterapia, y que el sacramento es «l’incontro liberante tra la verità della nostra fragilità e la sovrabbondanza della misericordia di Dio», el encuentro liberador entre la verdad de nuestra fragilidad y la sobreabundancia de la misericordia de Dios, frente a un análisis psicológico «sterilmente ripiegato su se stessa», estérilmente replegado sobre sí mismo. La misma idea tiene tres formulaciones en tres rótulos distintos, «non deve essere», «non va» y «non sia», y ninguna de las tres es la del cuerpo. Dos cosas que conviene saber antes de citarlo. No hay texto oficial de la intervención de modo que todo lo que se cite depende de esa redacción y no hay original contra el que cotejar. Y del sigilo sacramental no dijo nada, lo cual es un dato limpio: la única referencia magisterial del texto es la encíclica Dilexit nos, y no hay canon citado, ni catecismo, ni la nota de 2019 sobre el foro interno.

El canónigo milanés cabreado

El párroco milanés que respondió con el dedo medio a quien le insultaba durante unos disturbios ha dado pie al mejor texto del fin de semana, y no por el episodio. El editorial de Korazym, firmado por su editor Vik van Brantegem, es educativo: que los padres piden a sus hijos no devolver la ofensa, y que un niño puede preguntarse por qué debe contenerse él si no se contiene un sacerdote. De ahí lo califica de poco educativo y lo pone bajo las palabras de Mateo 18,6 sobre el escándalo de los pequeños, entendido en su sentido evangélico, el obstáculo puesto en el camino de otro. Y pide un reconocimiento público del error, que dice expresamente que es un deseo y no una exigencia. Lo notable, para lo que nos ocupa estos días, es que cita y acierta. Sostiene que Francisco, en el Ángelus del 20 de febrero de 2022, comentó precisamente la respuesta de Jesús al guardia que le golpea. Lo hemos comprobado y es exacto: el Papa cita Juan 18,23 y dice que «poner la otra mejilla no significa sufrir en silencio, ceder a la injusticia» y que «Jesús con su pregunta denuncia lo que es injusto». Lleva además una nota de verificación fechada, que a 23 de octubre no habían encontrado disculpas públicas, insiste en la responsabilidad de quien provocó, advierte contra juzgar por unos segundos de vídeo y acaba volviendo Juan 8,7 contra los comentaristas.

Vamos terminando, los asuntos de hoy dicen una sola cosa. Un tratamiento de tres años que se conoce por una televisión y no por los sacros palacios. Un tribunal que condena a un banco que no pudo ser localizado.  Un título intercambiado con un año de diferencia y contado como si fuera de esta semana. Una tregua con autoría confusa,  Una prohibición sin acto y una detención en el obelisco. Y una audiencia con el patriarca ecuménico de la que no se ha publicado una palabra del Papa. No hay conspiración en esto, y no la vamos a sugerir. Lo que sí hay, y que se repite todos los días, es la distancia entre lo que se anuncia y lo que queda escrito en algún sitio donde pueda comprobarse. Nuestro oficio es medir esa distancia y ponerle fecha; el resto lo juzga el lector, que para eso le dejamos los enlaces. Buen día.   «De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».

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