Cuando las generaciones futuras, esperemos que no muy lejanas, juzguen esta generación pensarán, y tendrán muchas razones para ello, que nos hemos vuelto locos. Estamos cayendo en una especie de locura colectiva en que se quieren modificar los fundamentos naturales de la creación y del ser humano. Venimos de tiempos en que se ha podido exageran con el concepto llamado ley natural. En la tradición filosófico-teológica se distinguen varios tipos generales de leyes. La ley eterna: la razón citada sería el propio entendimiento de Dios, los objetos que ésta considera o gobierna son la totalidad de las cosas del mundo, su bien la realización plena de cada una de sus disposiciones, y la promulga el propio Dios. La ley natural: es la ley o prescripciones inscritos en la razón de todo hombre que ordena hacer el bien y evitar el mal. La ley humana positiva: la promulga el legislador, descansa en su propia razón, tiene como objetivo el bien de la sociedad y se aplica a los seres humanos. Ya no existe la ley eterna, partimos del supuesto, evidentemente falso, de que Dios no existe. Hemos negado la ley natural y pensamos que podemos modificar la creación. Nos queda solamente la ley humana que, sin el fundamento imprescindible de las otras dos, es una marioneta en manos de las presuntas mayorías que pretenden ser Dios y omnipotentes.
Estamos reproduciendo, hasta la última coma, los pasos del primer pecado. El objetivo demoniaco, sin duda alguna, es destruir el plan eterno de Dios sobre la creación y sobre el ser humano. Las llamadas leyes de género, el asesinato de niños en el seno de sus madres, la exaltación de la homosexualidad y todo tipo de aberraciones son las pruebas de que hemos entrado en la espiral de la locura.
Los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz. La tercera guerra mundial es la última cruzada, es la afirmación que encontramos en un interesante artículo de hoy, da la impresión, esperemos que solo la impresión, de que muchos de nuestros gobernantes europeos no se enteran de donde estamos, o se enteran y nos toman por tontos y nos quieren engañar por oscuras y demoniacas razones que no llegamos a entender. El Papa Francisco, da la impresión, esperemos que solo la impresión, de que no se entera de donde estamos, o se entera y nos toma por tiernos infantes a los que se puede distraer con calentamiento planetarios y arcos iris o las sensibleras historias de muros y puentes, de corazones blindados e inhumanos. En Suecia, icono de la modernidad socialista sesentera, ya tenemos la sharia, la ley islámica. Bélgica, en donde la iglesia se extingue, vemos los primeros intentos de implantarla. En Francia, la cuna de las ilustraciones y las luces, se queman iglesias cada día. Es curioso como se quiere pasar página, rápido y en silencio, sobre las causas del incendio de Notre Dame. Los técnicos son muy escépticos con la teoría del accidente. Si decimos esto nos llamarán alarmistas y esas cosas, pero ocultar la verdad no conducirá a nada bueno. El llamado estado islámico se declara autor de la matanza de inocentes de Sry Lanka y además se sienten orgullosos de la carnicería pero nuestras autoridades, incluso el Papa Francisco, entonan el himno de la hermandad universal y nos invitan a derribar muros y a abrir puertos y puentes.
Las sociedades occidentales llevan decenios sufriendo un ataque masivo en sus principios morales que han fundamentado la civilización occidental. Nuestras gentes son supervivientes heridos de decenios de guerra mediática bombardeando sus convicciones religiosas. Han intentado, con astucia diabólica, destrozar el alma de la civilización cristiana. Si alguien piensa que esto traerá la paz perpetua al planeta y lo llenará de colores y felicidades es que ha entrado en la locura total. Terminaremos, a un paso estamos o quizás ya ni a un paso, por entrar en un espiral de violencia brutal.
La reforma de la curia es objeto de algunas noticias que, por ahora, nos indican que el nuevo orden mundial se intentará imponer desde lo que ya se llama ‘Vaticanunesco’. Las posiciones políticas de Vaticano y del Papa Francisco, porque de eso hablamos, están perfectamente alineadas con los principios de naciones unidas. No llegamos a entender las razones, o preferimos no entenderlas, pero los hechos son los que son.
Un huevo de 20 kilos de chocolate ha llegado a los comedores de Caritas de Roma enviado por el Papa Francisco para que los pobres romanos puedan endulzar la pascua.
«…si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Buena lectura.
A ignorare la jihad è rimasto solo Bergoglio: la Terza Guerra mondiale e l’ultima Crociata
«Siamo al disastro perché ci siamo illusi di integrare l’islam»
Il Vaticano all’attacco di Bannon e Dugin (ovvero Trump e Putin)
Islamisti responsabili e cristiani vittime. Ma non si può dire
Roma, Papa Francesco regala un uovo di cioccolato da 20 chili alla mensa della Caritas
