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«Parturient montes, nascetur ridiculus mus», motu proprio de Papa Francisco, el Vaticano y los inmigrantes piratas.

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Con varios ademanes horrorosos

Los montes de parir dieron señales;

Consintieron los hombres temerosos

Ver nacer los abortos más fatales.

Después que con bramidos espantosos

Infundieron pavor a los mortales,

Estos montes, que al mundo estremecieron,

Un ratoncillo fue lo que parieron.

Hay autores que en voces misteriosas

Estilo fanfarrón y campanudo

Nos anuncian ideas portentosas;

Pero suele a menudo

Ser el gran parto de su pensamiento,

Después de tanto ruido solo viento.

Es la versión de nuestro Samaniego de la conocida fábula de Esopo: «Parturient montes, nascetur ridiculus mus».

Ya tenemos el esperado motu proprio, anunciado con gran solemnidad en la clausura del encuentro de presidentes de las conferencias episcopales de finales de febrero. Lo tenemos a los 200 días de testimonio Viganò que ha desatado esta tempestad y del que se prefiere no hablar ni por descuido. Y ya tenemos las primeras impresiones. Esperábamos poco y lo hemos dicho en repetidas ocasiones, pero poco es algo. Tenemos delante la nada vestida con la solemnidad de una tomadura de pelo de dimensiones universales. Se modifica el código civil y penal Vaticano en lo que afecta a abusos de menores. Estamos hablando de una ley del Estado Vaticano que solo es aplicable en el micro estado y en las nunciaturas de puertas adentro. Afecta por tanto a muy pocas personas, uno pocos centenares, y solamente cuando se encuentran en lugares de soberanía pontificia, por tanto muy pocos y que deben estar muy controlados. En el territorio pontificio tenemos solamente de los hijos de las pocas familias que residen en estos lugares y de los monaguillos de San Pedro, envueltos en un juicio de abusos que no termina. Los menores en la colina Vaticana son unas pocas decenas. La situación de descrédito universal sigue, aumenta y se agranda. Esto que hoy tenemos delante es tan limitado que nos parece exagerado hablar del parto del ratón, preferimos quedarnos solo con el viento, mas bien una brisa solo apreciable por expertos. Nos esperábamos poco pero, sinceramente, no tan poco con la que está cayendo. Si esto es todo, y parece que no hay mucha intención de hacer nada más, estamos ante la prueba de que nada se quiere hacer, o que nada se sabe hacer, y que se prefiere continuar en la espiral de caos en la que están sumidos enteros episcopados.

El tema de los inmigrantes está calentando las relaciones del Vaticano y el gobierno actual de Italia. Las cosas que no se arreglan tienden a complicarse y ya tenemos otra modalidad de inmigrante: ‘el inmigrante pirata’. Un barco privado ha recogido en el mediterráneo a unos desvalidos inmigrantes y se ha encontrado con la sorpresa de que se han hecho con el control de la embarcación. No podemos entrar en la dialéctica marxista de lucha de clases y pensar que todo inmigrante es bueno y todo Italiano, Maltés y lo que sea, malísimos. Debemos recordar el derecho a no emigrar como el primero de los derechos y, el que quiera hacerlo, que utilice la puerta de entrada y respete las normas del país que le acoge. Lo sorprendente es que para los medios vaticanos todo lo que hacen todos los inmigrantes es bueno, incluso asaltar barcos, entrando en una posición irracional y absurda que anula el valor de la preocupación legítima y necesaria por los verdaderos inmigrantes. Pues otra cosa que se está quedando en grandes y solemnes proclamas que producen la nada.

Los ataques de la izquierda están haciendo famoso el encuentro de las familias en Verona. Viendo los que atacan es sin duda la prueba de que estamos ante algo importante y muy bueno.

Estamos en vísperas del viajes de Papa Francisco a Marruecos y se recuerda la visita de Juan Pablo II hace 34 años.

Ayer hacíamos referencia a la famosa  ‘lista Pecorelli’ que costó la vida al periodista que la publicó  y que contenía, con muchos detalles, la relación de masones en la curia Vaticana. La imagen que triamos es la portada de la publicación que, ya en su tiempo, causo tanto revuelo.

«No estás lejos del reino de Dios».

Buena lectura.

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Comentarios
3 comentarios en “«Parturient montes, nascetur ridiculus mus», motu proprio de Papa Francisco, el Vaticano y los inmigrantes piratas.
  1. Francisco es más político que Papa, y haría bien en dedicarse solamente a eso, ya que tanto le preocupa. Este Papa tan abierto y comprensivo en apariencia, no es verdaderamente así cuando las cosas o las personas no se ajustan a sus ideas. Hace política y se muestra partidario o no, simpatizante o no, cada vez que se saca una foto, por ejemplo. En unas lo vemos hecho una castañuela y en otras, con la famosa cara de «pepinillo en vinagre». Esas fotos hablan más que las palabras, y bien lo sabemos en mi país, Argentina. Hace política y presiona, cuando no recibe al primer mandatario de Italia hasta que no se avenga a hacer lo que él quiere. Presionar, inmiscuirse en asuntos que van más allá de la Fe, hacer oídos sordos a los llamados de atención de muchos obispos valerosos y más prudentes que él, en fin, ese «acá mando yo», tan opuesto a esa imagen de sencillez y misericordia con que ha querido hacerse popularLaura, son lamentablemente, la escencia de su papado. Tengo que respetar su investidura porque asumo que es nuestro Papa, pero no es una persona en quien podría confiar. Sólo Dios sabe porque sigue aún allí, y eso es suficiente

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