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Lunes, 11 de febrero de 2013, el día de la renuncia de Papa Benedicto.

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Lunes 11 de febrero de 2013. Una mañana romana gris pero con temperaturas agradables. Es fiesta civil en el Vaticano y todos los despachos están cerrados. La pequeña ciudad de los papas está vacía y silenciosa. Hay consistorio de cardenales. Los negocios y gasolineras cerrados. No hay movimiento de empleados con el típico ir y venir. En el ambiente se siente que algo está pasando. Roma es un lugar en donde la historia se hace ciudad y la ciudad es la historia. Es de esos días en donde todo hace presagiar que las puertas de la historia se abrirán, una vez mas, el 11 de febrero.

He dormido mal, en una cena con los amigos incondicionales el día 10, se ha comentado que algo está sucediendo. Todos los compromisos de Papa Benedicto se están aplazando sine die. Se rumorea que el papa tiene alguna enfermedad degenerativa. Es verdad que se le ve cansado y anciano pero no podemos ni imaginar lo que está sucediendo.

La mañana del 11, después del desayuno, y al ser festivo proponemos un paseo romano tranquilo. Enfilamos la vía de la Conciliazione con el deseo de subir al Capitolio. Es el origen de Roma, el lugar del templo de la triada capitolina. La vista impresionante de la ciudad y de los foros a nuestros pies nos hace reflexionar sobre los siglos de cultura y vida que palpita en cada metro cuadrado. Visita obligada a la basílica de Ara Coeli y a la tumba de Santa Elena.

Es el día de Nuestra Señora de Lourdes y pensamos rezar el rosario en la Iglesia de Santa María de la Consolación. Es una curiosa y bellísima iglesia al lado de la famosa Rupe Tarpea, la Roca Tarpeya de nuestros recuerdos neronianos. Es el lugar de ejecución de condenados a muerte y los ajusticiados recibían es está iglesia los últimos consuelos. Realmente son tres iglesias en una ya que en su interior se veneran tres advocaciones de la Virgen: Santa Maria della Consolazione, Santa Maria delle Grazie y Santa Maria in Portico. A las tres rezamos cada una colocada en uno de los tres ábsides de la elegante iglesia. No es una iglesia conocida y por tanto estamos libres de las hordas de turistas y el griterío de los guías. Estamos increíblemente solos. La penumbra del templo se rompe con nuestras avemarías que suben de tono al descubrir la soledad. Terminamos contando la salve por el Papa Benedicto recordado la conversación de la noche anterior.

Paseo a la sombra del Palatino y con el circo máximo a nuestro lado. No cedemos a la tentación de acercarnos al Coliseo. Lo tenemos al lado y viene con nosotros un erudito en la materia que nos va contando la historia, siempre interesante y siempre larga, de cada piedra que tropezamos.

El Coliseo fue consagrado como lugar sagrado por la idea de que era el lugar de innumerables martirios en los primeros siglos. En su interior se encuentra la iglesia de Santa María de la Piedad que, gracias a las muchas influencias romanas, podemos visitar. Alguien propone que ya que tenemos tiempos terminemos nuestro paseo en San Juan de Letran. Dicho y hecho, nuestros pasos comienzan a subir hacia el laterano. Es la catedral del papa y nos parece un buen final.

Suena el teléfono. Es un amigo que nos llama preocupado desde el palacio apostólico. Su voz nos hace ver las lágrimas. Habla entrecortado: ‘el Papa Benedicto acaba de dimitir’. Ni por un momento pensamos que sea una broma. La calidad del informador y el dramatismo de sus palabras no dejaban lugar a dudas. Nos quedamos en silencio, no sabíamos que decir, no sabíamos que hacer. La Roma eterna se volvía a hacer presente y nos tocaba a nosotros vivir un momento que podía afectar de forma importante a la vida de la iglesia y a nuestras propias vidas.

El silencio invade la ciudad y por la tarde un negro nubarrón de posa sobre el Vaticano, solo sobre el Vaticano, y descarga un solemne rayo sobre la tumba de Pedro.

5 comentarios en “Lunes, 11 de febrero de 2013, el día de la renuncia de Papa Benedicto.
  1. Ciertamente,no podrá negar lo evidente. El rayo iba directo a la nueva elección.Entre una de cal y otra de arena se ha posicionado en una enseñanza opuesta a la tradición apostólica. Ya no se trata de apostasía simplemente sino de maldición. El fuego del cielo lo constata junto a todos los que le siguen. LA PESTE

  2. El 11 de febrero de 2013 una jornada tristísima…y el 13/03/2013 DÍA NEGRO que comenzó la GLACIACIÓN DE LA IGLESIA. Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros

    1. Pues sí. Pero el 13-3-13 —muy masónica la fecha, por cierto— me quedé estupefacto cuando supe a quién habían elegido. Bromeaba unos días antes con mi madre: «Ahora toca el Falso Profeta. ¿Te imaginas que eligen a Bergoglio? Jeje jaja (risas)». Pues eso.

      Todavía me tiene que explicar un jesuita por qué era imposible un papa jesuita. O era un camelo entonces (le contaban a mi abuelo en el colegio de los jesuitas de Madrid que era porque tenían voto de no aceptar dignidades) o lo de ahora se deriva de alguna de esas interpretaciones creativas tan típicas de los jesuitas post Arrupe.

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