No ganamos para disgustos, y ayer por la tarde en la Basílica de San Pedro del Vaticano, junto al altar papal, bajo del baldaquino del Bernini, mientras miles de fieles cruzaban la Puerta Santa para el Jubileo ocurrió un incidente gravísimo. Un hombre subió al altar y, ante la estupefacción de los presentes, se quitó los pantalones y la ropa interior y se quedó con el antifonario al aire. Una auténtica profanación del lugar más sagrado de la cristiandad. Volvemos a señalar la falta de una seguridad mínima en la Basílica. Mucho gastar en conciertos y drones y poco en las cosas necesarias. La Gendarmería Vaticana y el personal de seguridad de la Basílica intervinieron pocos minutos después pero el atropello ya se había cometido. Vamos con las noticias del día, otro, complicado de presentar.
Audiencia del Papa León XIV con los consagrados de todo el mundo, discreta asistencia, el aula no estaba llena, el jubileo de los religioso está pasando como el más deslucido. Invitó a los religiosos y religiosas “a reflexionar sobre un tema importante para la Iglesia en nuestro tiempo: la sinodalidad, animándolos a permanecer fieles al camino que todos estamos siguiendo en esta dirección”. Citó un discurso de 1964 del Papa Pablo VI, que decía: «¡Cuánto desearíamos disfrutar de este diálogo doméstico en la plenitud de la fe, la caridad y las obras! ¡Cuán intenso y familiar lo desearíamos! ¡Cuán sensible a todas las verdades, virtudes y realidades de nuestra herencia doctrinal y espiritual! ¡Cuán sincero y conmovedor en su genuina espiritualidad! ¡Cuán dispuesto a recoger las múltiples voces del mundo contemporáneo! ¡Cuán capaz de hacer de los católicos hombres verdaderamente buenos, sabios, libres, serenos y fuertes!». Las observaciones del pontífice sobre la sinodalidad fueron una referencia claramente leonina a un tema clave del pontificado de su predecesor, un tema que los observadores creían que quedaría enterrado con el Papa Francisco: “queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que avanza, una Iglesia que siempre busca la paz, que siempre busca la caridad, que siempre busca estar cerca sobre todo de los que sufren”.
El Jubileo de la Espiritualidad Mariana se celebrará en Roma el sábado 11 y el domingo 12 de octubre y estarán representados aproximadamente 100 países. Durante los dos días del Jubileo, la imagen original de Nuestra Señora de Fátima estará excepcionalmente presente en Roma en la iglesia de Santa María en Traspontina. Esta tarde, la imagen será llevada en procesión desde Santa María en Traspontina hasta la Plaza de San Pedro para el rezo del rosario. Al comienzo de la oración, el Papa ofrecerá la Rosa de Oro a Nuestra Señora de Fátima y al Santuario. Cada decena del Rosario estará acompañada por la lectura de un pasaje del Capítulo VIII de la Lumen Gentium, documento conciliar que aborda el papel de la Santísima Virgen María en el misterio de Cristo y de la Iglesia, para conmemorar el aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962. A continuación, habrá adoración eucarística, implorando el don de la paz. El domingo 12 de octubre, los peregrinos participarán en la misa presidida por el Papa en la Plaza de San Pedro.
El 11 de octubre es el aniversario de la apertura del Concilio y el Papa León XIV convoca a los fieles a un Rosario por la paz, signo de esperanza para el mundo. De aquella asamblea surgieron documentos que siguen siendo materia de discusión en el seno de una iglesia que lucha por seguir en medio de un tiempo turbulento. La liturgia con la Sacrosanctum Concilium; la Iglesia como misterio de comunión y Pueblo de Dios en la Lumen Gentium; la Escritura como corazón de la vida cristiana en la Dei Verbum; el diálogo con el mundo contemporáneo, con sus luces y sus heridas en la Gaudium et Spes. La búsqueda de la unidad con otros cristianos inspira la Unitatis Redintegratio y Nostra Aetate. El Concilio nos recuerda que todo bautizado está llamado a la santidad. El recuerdo del Concilio se une así al rezo del rosario con el Papa esta tarde.
El Papa León acaba de publicar su primer texto magisterial para toda la Iglesia, la Exhortación Apostólica Dilexi Te , dirigida deliberadamente a “todos los cristianos” sobre el tema del “amor a los pobres”. Originalmente planeado con encíclica por el Papa Francisco, fue sustancialmente re-desarrollado y promulgado como leonino. El Papa León XIII aprovecha una de las mejores ideas del Papa Francisco, citada en el párrafo 114: «La peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual… Nuestra opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y preferencial». Curiosamente esta cita proviene de la primera Exhortación Apostólica de Francisco, Evangelii Gaudium , de 2013, influenciada por el trabajo preparatorio del Papa Benedicto XVI antes de su renuncia.
Hoy contamos con algunas impresiones del último texto del Papa Francisco promulgado por el Papa León. Consta de cinco breves capítulos: El Papa presenta a San Francisco de Asís como modelo y examina “el grito de los pobres” tal como lo encontramos hoy a través de las desigualdades integradas en nuestra sociedad que damos por sentadas, especialmente cuando afectan a mujeres y niños vulnerables, e incluyendo varios prejuicios ideológicos. Un una segunda parte Dios elige a los pobres : Aquí, León desmiente el evangelio de la prosperidad y explora la pobreza de Cristo como un modelo importante, junto con el énfasis en la misericordia hacia los pobres que encontramos en toda la Sagrada Escritura: «Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que tienen fe, si no tienen obras?». Seguimos con una Iglesia para los Pobres : Este es un repaso del cuidado de los pobres, tal como lo ejemplificaron santos y comunidades religiosas a lo largo de los siglos: alimentar, educar, cuidar a los enfermos, liberar a los presos, proteger a los migrantes o incluso, como en el caso de Santa Teresa de Calcuta, servir a los más pobres entre los pobres. León también analiza la creciente conciencia de la opción preferencial por los pobres bajo el papado de San Juan Pablo II.
Sigue con una historia que continúa con una breve historia del desarrollo de la doctrina social de la Iglesia. “Debemos continuar denunciando la dictadura de una economía que mata”. «La dignidad de cada persona humana debe ser respetada hoy, no mañana, y la extrema pobreza de todos aquellos a quienes se les niega esta dignidad debe pesar constantemente en nuestras conciencias”. Y un desafío constante en la sección final que enlaza con el inicial sobre la peor discriminación contra los pobres: la falta de atención espiritual. Leo también retoma el ejemplo del Buen Samaritano, quien atendió personalmente a los necesitados: «Ningún cristiano puede considerar a los pobres simplemente como un problema social; son parte de nuestra ‘familia’». O, de nuevo, «Para los cristianos, los pobres no son una categoría sociológica, sino la ‘carne’ misma de Cristo. No basta con profesar la doctrina de la Encarnación de Dios en términos generales».
Algunos comentarios se lamentan de que se han desaprovechado las oportunidades para atacar la denigración de la familia por parte de nuestra cultura y la defensa de la promiscuidad y el divorcio, factores que contribuyen en gran medida a la pobreza y la desesperación de mujeres y niños, por no mencionar la falta de formación que conduce a las drogas y otros hábitos destructivos, con los mismos resultados. Pero después de todo, el Papa León hizo especial hincapié en la necesidad de atención espiritual. Para concluir León cita a San Juan Crisóstomo: «La limosna es el ala de la oración. Si no le das alas a tu oración, difícilmente volará». «A través de vuestro trabajo, de vuestro esfuerzo por cambiar estructuras sociales injustas o de vuestro gesto sencillo y cordial de cercanía y apoyo, los pobres comprenderán que a cada uno de ellos se dirige personalmente la palabra de Jesús: «Yo te he amado» (Ap 3,9).
Los hay muy críticos con el primer documento del Papa León XIV. «Los católicos conservadores (sobre todo en Italia y Estados Unidos) tendrán que asumirlo: León XVI es otro Papa «comunista». Esperaban haberse liberado de la «molesta» catequesis de Francisco sobre los pobres, los inmigrantes, los menos afortunados, etc., tan distante de los ángeles pintados en las nubes». «Pero, se dirá, el documento presentado hoy ya lo estaba redactando Francisco, Czerny: «es un documento cien por cien de Francisco y cien por cien de León». La expresión «opción preferencial» por los pobres se cita catorce veces, pero, al examinarla más detenidamente, solo una vez es una frase de Francisco. Como lo destaca el autor inglés Austen Ivereigh, se trata de palabras pronunciadas cuatro veces por el propio León (una vez citando a San Agustín), cuatro veces por los obispos latinoamericanos de las tres Asambleas del CELAM (Medellín, Puebla, Aparecida) y tres veces por Juan Pablo II. Konrad Krajewski, el limosnero, fue preguntado sobre si veía el riesgo de que el papa León fuera acusado de comunista, como le ocurrió al papa Francisco: «Si es así, entonces deberíamos acusar también a Jesús». Después de todo, es bien sabido que si no haces nada importante, no serás atacado. Czerny explica que el texto no critica ni condenar a nadie, sino de que en el mundo «existen realmente muchísimos problemas, y la gente debe leer este texto y comprender su significado». Czerny puso el ejemplo del narcotráfico: es evidente, dijo, que se compone de muchos pecados individuales, pero están tan entrelazados y construidos que crean algo omnipresente en la economía y la política.
Parolin intervino ayer en la Pontificia Universidad Urbaniana en un acto académico conmemorativo del Concilio de China, celebrado en Shanghái entre mayo y junio de 1924, para iniciar un proceso de descolonización de la Iglesia católica en China. El objetivo era formar una iglesia liderada por clérigos y obispos chinos, ya no misioneros, sino locales y «chinos». «El Papa quiere que los católicos chinos amen a su país y sean los mejores ciudadanos». Repasó la larga historia de las relaciones entre la Santa Sede y China, calificando el actual acuerdo sobre nombramientos episcopales como «un paso en un camino de discernimiento, tejido de realismo, paciencia y confianza».
Parolin quiso, en primer lugar, situar el acuerdo con Pekín —firmado en 2018 y renovado tres veces bajo el papado de Francisco— en una perspectiva histórica y eclesial más amplia, señalando que «no es un instrumento perfecto ni pretende resolver todos los problemas», sino más bien una herramienta pastoral que debe evaluarse con el tiempo. «Algunos podrán juzgar sus resultados decepcionantes, pero creo que debe verse como una semilla de esperanza, capaz de dar fruto en el anuncio del Evangelio, en la comunión con la Iglesia universal y en la auténtica vida cristiana». Al repasar las transiciones históricas que moldearon la relación entre la Iglesia Católica y China, Parolin recordó la misión de Celso Costantini, el primer delegado apostólico en el país, y el punto de inflexión que representó el Concilio de Shanghái de 1924, que sentó las bases para una Iglesia china plenamente inculturada. Sin embargo, «los acontecimientos del siglo pasado, que culminaron en la Revolución Cultural, provocaron profundas divisiones en la comunidad católica, lo que dio lugar a la práctica de ordenaciones episcopales sin mandato papal». «Pío XII, en la encíclica «Ad Apostolorum Principis» de 1958, si bien reiteró la gravedad de las ordenaciones ilegítimas, nunca empleó el término «cisma» e invitó a los católicos chinos a amar su patria y a respetar sus leyes, siempre que no sean contrarias a la fe cristiana». Parolin afirmó que la comunidad católica en China «se presenta como un pequeño rebaño plenamente integrado en la vida de la nación, que no se siente extraño ni portador de una religión extranjera». A pesar de las dificultades y el sufrimiento, añadió, «están surgiendo signos de vitalidad: celebraciones concurridas, obras de caridad y actividades misioneras que dan testimonio del deseo de ser útiles a la patria y fieles al Evangelio». El cardenal recordó la «Carta a los católicos chinos» de Benedicto XVI, de 2007, documento que representaba «la síntesis más alta del magisterio pontificio sobre el tema» y que proporcionó el marco espiritual y teológico en el que maduró el actual acuerdo provisional con la República Popular China. «El acuerdo experimental sigue avanzando: lo consideramos positivo, ya que ha permitido a la Santa Sede y a China alcanzar un consenso mínimo sobre la cuestión fundamental del nombramiento de obispos». «No faltan dificultades que afrontar», añadió. «Requieren mucha paciencia y confianza. Ser un buen católico no contradice en absoluto la lealtad a la patria ni la colaboración para su construcción y el bienestar de la sociedad en su conjunto». León XIV envió su bendición al profesorado, al alumnado y al personal de la Universidad, expresando su deseo de que el nuevo curso académico sea un tiempo de crecimiento en la investigación, el conocimiento y la fe.
Müller con entrevista en Il Giornale . “La Iglesia no debería involucrarse en política; debería pensar en los cristianos. Muchos quieren que la Iglesia solo hable de temas de la vida social y política. Claro que estos también son temas de misión, pero su misión principal es predicar el Evangelio de salvación y vida eterna para todos los hombres”. Se le preguntó sobre las cartas al Papa León XIV en protesta por el llamado “Jubileo LGBTQ+”: “La situación es muy clara: el Año Santo y la Puerta Santa no pueden instrumentalizarse para una ideología de este tipo. La Iglesia, en nombre de Jesucristo, acepta a todos los hombres y sus problemas, pero Dios creó al hombre y a la mujer, y solo este matrimonio es la única posibilidad de convivencia en pareja. La Puerta Santa no puede utilizarse con fines políticos”. Sobre la adopción por parte del Papa León XIII de la frase de Francisco “ Todos, todos, todos ”, Müller advirtió contra el mal uso de la frase como licencia moral. «Todos los hombres están llamados a encontrar a Jesucristo, el único Salvador del mundo, pero a través de un cambio de vida. El problema es que muchos quieren entender este «todos, todos, todos» como la aceptación de un estilo de vida contrario al estilo de vida cristiano». En cuanto a las disputas litúrgicas, Müller afirmó que el tema de la misa en latín «no se puede resolver con autoritarismo, se necesita mediación: ambas partes deben acercarse. Se necesita una reflexión clara, teológica y no solo política». Sobre el papado: «El Papa, como obispo de Roma, no está aislado como un autócrata, sino que cuenta con un colegio cardenalicio que constituye su senado». «El consejo que dan los cardenales es muy importante, no para sus propios intereses, sino para apoyar intelectual y moralmente al Papa y su misión». “El Papa no es una figura decorativa del interés público, no se presenta según los cánones de una estrella de Hollywood, sino como un buen pastor, que da su vida por las ovejas de Cristo”.
Hay entrevista a Maria Corina Machado, premio nobel de la paz, en La República: «El régimen es despiadado. Pero mi deber es quedarme en Venezuela». Es un refrito de una conversación de septiembre de 2024 tras las elecciones en su país. Machado, ha pedido al Papa León XIV que interceda ante el gobierno de Caracas para lograr la liberación de los presos políticos en el país, incluido el italiano Alberto Trentini. «Hoy alzamos la voz para exigir una canonización sin presos políticos». La canonización de los dos primeros santos venezolanos representa una oportunidad única para sanar las heridas de los presos políticos y permitir que sus familias celebren el acontecimiento en libertad». Datos actualizados al 15 de septiembre de 2025, de la ONG Foro Penal, indican que en Venezuela se encuentran detenidos 823 presos políticos, de los cuales 89 son extranjeros o con doble nacionalidad.
Y terminamos con algo que parece intrascendente pero que nos hace entender que los tiempos pasados no eran tan desastrosos, listos y tontos, genios y burros los hay en todas la épocas. La plaza de San Pedro es un escenario muy utilizado y es complicado verla en su explendor, vacía, para entender lo que el gran Bernini pensó para este espacio. La mirada se dirige hacia la cúpula de la Basílica y el imponente espacio, pero pocas veces miramos al pavimento. Pocos saben que la plaza alberga un tesoro mucho menos conocido, oculto bajo los pies de los visitantes. Se trata de un » reloj secreto » que forma parte integral de la historia del Vaticano y del desarrollo de la ciencia astronómica, tanto que es precisamente durante el período del tiempo solar —que este año vuelve a la normalidad a partir del 26 de octubre— cuando se exhibe en su totalidad. La sombra del obelisco central marca las horas y los tiempos, las estaciones y los signos zodiacales. En nuestros días solo pensamos en obras efímeras que no pasan de una generación, los genios son genios, Bernini lo era, y era genial hasta en pavimento destinado a ser pisado.
«Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan».
Buena lectura.