Primero de octubre, santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, y arranca el mes del rosario con el rezo en la gruta de los jardines vaticanos. El Papa tuvo ayer su primera audiencia general después de Francia y otra audiencia que casi nadie ha contado.
El día trae el informe de la comisión sobre derecho canónico del Sínodo, que es la noticia aunque no lo parezca; una misa tradicional en San Pedro cuatro semanas después de negarle la suya a los peregrinos del Summorum; Palermo volviendo a tocar los sacramentos de iniciación; y una exposición en la Pinacoteca con la silla vacía de quien manda desde el 1 de noviembre. Más de treinta enlaces externos, todo un archivo de otro día muy intenso, buena lectura.
Notre-Dame, símbolo del viaje
En la audiencia general, el Papa escogió la catedral de París como imagen de todo: «la catedral de París, que hace sólo siete años parecía herida de muerte por un enorme incendio, está ahora reconstruida y más espléndida que nunca». De ahí la conclusión política, que es la que importa: «la sinergia por el bien común debería ser el estilo normal de las instituciones», con la dignidad de la persona humana como criterio. Las agencias lo han titulado como que la colaboración entre Iglesia e instituciones es posible, que es decirlo de la manera más inofensiva.
Del resto de la catequesis, Lourdes como mensaje de esperanza y de renacimiento, y Silere non possum sostiene que el renacimiento es justamente la clave de lectura del viaje. El cardenal Aveline ha publicado su propia reflexión sobre el impacto. Corrispondenza Romana se queda con Place de la Concorde —el sitio donde estuvo la guillotina, que contamos el domingo— y Il Giornale rescata de Metz el aviso a la Unión Europea: el rearme es una ilusión. La Bussola, por su parte, desarrolla la dignidad humana que da valor incluso al dolor, que es el hilo de Lourdes.
«No os preguntéis cómo mantener estructuras que se vacían»
La audiencia que no ha salido en ningún titular es la que el Papa concedió a la Comisión internacional de las monjas dominicas contemplativas, y es la más dura de las dos. Nombró el diagnóstico sin eufemismos: «comunidades que envejecen, fallecimientos que superan las nuevas vocaciones, disminución de la capacidad de trabajo, con los consiguientes problemas económicos». Y les dijo lo que no debían preguntarse: «os invito a no plantearos tanto la cuestión de cómo mantener estructuras que se vacían», sino a escuchar qué pide hoy el Espíritu, conservando «un fuego que arde» en lugar de administrar edificios.
Sobre el silencio, la frase que ha circulado suelta y que conviene devolver a su sitio, porque no es del viaje a Francia: «en un mundo marcado por la velocidad, en el que todo debe ser inmediatamente visible y cada vacío se llena rápidamente, es importante hacer silencio». Dicho a monjas de clausura, es un elogio del oficio; dicho el mismo día en que se publica un informe para reformar el código, es otra cosa.
El lunes el Papa lamentaba ante los obispos franceses «el triste descenso de las vocaciones a la vida consagrada, en particular a la vida contemplativa» y el cierre de monasterios antiguos. Cuatro días después le dice a las contemplativas que no se pregunten cómo mantener las estructuras. Las dos cosas se sostienen y conviene leerlas juntas: quien decide qué monasterio cierra no es el que reza dentro y esto provoca continuos problemas en las mortecinas comunidades.
El informe que reescribirá el código
Osservatore Romano publica el informe final de la comisión canónica creada para servir al Sínodo junto con el Dicasterio para los Textos Legislativos, autorizada por el Papa Francisco el 18 de diciembre de 2023. Su encargo era traducir a derecho lo que el proceso sinodal de 2021-2024 y el documento final del 26 de octubre de 2024 habían dejado escrito en clave teológica. El texto se publicó el 30 de septiembre como documento de trabajo y lo comenta el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo.
Propone tres plazos. A corto, modificaciones concretas: ampliar la capacidad de los laicos, hombres y mujeres, para ejercer oficios, cargos y ministerios en el gobierno eclesiástico, y revisar los cánones sobre concilios particulares y conferencias episcopales. A medio, instrucciones nuevas o revisadas en los dicasterios. A largo, la revisión completa de los dos códigos, el latino y el oriental.
Dicho en claro: el Sínodo ha terminado la fase en que se discutía el lenguaje y ha empezado la fase en que se cambian los cánones. La ampliación del gobierno a los laicos es la pieza central y es la que afecta a la potestad, no a la participación. Lleva dos años y medio de trabajo, está firmado y publicado, y a diferencia de la liturgia aquí no falta la decisión: falta sólo el plazo.
La medalla Pío XI a una astroquímica de Harvard
En la audiencia del 24 de septiembre a la Academia Pontificia de Ciencias, la que abrió la semana de los cinco textos sobre inteligencia artificial, el Papa entregó la medalla Pío XI a Karin Öberg, astroquímica de Harvard. El premio distingue a científicos menores de cuarenta y cinco años. Suya es la frase que resume el asunto mejor que varios documentos: «no se puede usar el método científico para probar o refutar a Dios», y el universo es «notablemente inteligible y sujeto a leyes». Lo anotamos porque de aquella audiencia se citó todo menos esto.
Una misa tradicional en el altar de San Miguel
El martes por la mañana, fiesta de los Arcángeles, se celebró misa solemne en el rito antiguo en el altar de San Miguel de la basílica de San Pedro. Es al menos el segundo año en que se permite, después de varios de restricciones, y se programó con discreción. Conviene ponerlo al lado de lo que contamos ayer: a la peregrinación Summorum Pontificum se le ha negado la misa principal en San Pedro el 24 de octubre, sustituida por una lectio sobre san Francisco. Las dos decisiones son del mismo mes y de la misma basílica. Una misa de treinta personas a primera hora en una capilla lateral se autoriza; una de tres mil peregrinos con la fecha anunciada, no. El criterio no es el rito: es la visibilidad.
Palermo une la comunión y la confirmación
El arzobispo de Palermo, Corrado Lorefice, ha unificado la primera comunión y la confirmación como etapas de un único itinerario de iniciación de cinco años, celebradas juntas en torno a los diez u once años. La razón que da: no reducir los sacramentos a ceremonias aisladas y acompañar a los niños y a las familias en un camino más largo y más consciente. En Brescia, Padua, Milán y Génova se discute lo mismo; Palermo es la primera que lo aplica de forma sistemática. Es el mismo arzobispo que suspendió ad experimentum la figura del padrino y de la madrina por tres años, como recordábamos el lunes. Palermo lleva un lustro rehaciendo la iniciación cristiana por decreto diocesano, y el resultado es que un niño palermitano recibe hoy los sacramentos en un orden y con unos acompañantes distintos a los de un niño de Agrigento. Eso tiene un nombre canónico y no es sinodalidad.
El negacionismo obstinado
Federica Tourn llama negacionismo obstinado a lo que el Papa hizo en el avión de vuelta: preguntado por Cyriac Zeller si las víctimas habían informado bien al decir que reconocía el carácter sistémico de los abusos, respondió que prefiere expresarse de otro modo y lo reformuló como «algunas organizaciones dentro de la Iglesia que, en determinados momentos, han tenido un sistema abusante». Un podcast italiano dedica su entrega al sistema, con la palabra en el título. Nuestra posición la dejamos escrita ayer y no cambia: entre «sistémico» y «algunas organizaciones en determinados momentos» hay una decisión, no un matiz. Y las siete personas que estuvieron dos horas con él en Lourdes salieron contando la primera versión.
Ciento sesenta y cinco años y una silla vacía
Se ha inaugurado en las salas XVII y XVIII de la Pinacoteca Vaticana la exposición Più di mille parole. Immagini da Osservatore Romano, por los ciento sesenta y cinco años del periódico, fundado en 1861. La inauguró el 30 de septiembre monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, y hablaron la hermana Raffaella Petrini, presidenta del Governatorato, el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, el director Andrea Monda y la directora de los Museos, Barbara Jatta. Entre los asistentes, el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch.
Dos observaciones. Que una exposición sobre el periódico de la Santa Sede la inaugure el ministro de Asuntos Exteriores y no el prefecto de Comunicación dice algo del reparto real de pesos. Y en la lista de quienes hablaron no está Maria Montserrat Alvarado, la laica nombrada en junio para sustituir a Ruffini, que toma posesión dentro de un mes. Celebrar la casa cuatro semanas antes de entregar las llaves, sin quien las recibe, es un gesto y no un descuido de protocolo.
Zuppi: de las reunificaciones a los prisioneros
El balance de la misión en Moscú, firmado por Chiara Lonardo, sigue el hilo humanitario: reunificaciones familiares primero, intercambio de prisioneros después. Es exactamente lo que la prensa rusa describía ayer con la cifra que dimos, trescientos expedientes revisados en un mes al amparo de los acuerdos con Gallagher. Cuando las dos partes cuentan lo mismo con distinto énfasis, normalmente es que está pasando.
La Gran Mezquita de Roma, en el Vaticano
Una delegación de la Gran Mezquita de Roma fue recibida por el Papa. La nota es escueta y no hay discurso publicado. Lo anotamos por la coincidencia de fechas: tres días después de decir en Metz que dialogar no disminuye la propia identidad, recibe a la institución islámica de su diócesis. El gesto es doméstico, y por eso cuenta más que un encuentro interreligioso de congreso.
Becciu: los autos y las garantías
Korazym desarrolla el libro de Quaderni Radicali que ayer anunciábamos, y precisa lo que importa: vuelve sobre los autos y sobre las garantías del proceso, no sobre la inocencia del cardenal. Es la distinción que el debate vaticano nunca hace, y es la única que un tribunal entiende.
Aosta: cuatro banderas y una esvástica
Precisión previa, porque el titular que circula dice otra cosa: no es el secretario de la Conferencia Episcopal Italiana. Es Gilbert Turcotti, secretario personal del obispo de Aosta, Franco Lovignana, y lo que publicó el 26 de septiembre en su estado de WhatsApp, el día del Pride de Aosta, fue una imagen con cuatro banderas arcoíris dispuestas en forma de esvástica, con el pie «questione di prospettiva…». Después la borró. El comité del Pride protestó por boca de Alice Sartore y el obispo se desvinculó señalando que la posición de la diócesis se expresa «siempre y exclusivamente por los canales oficiales». Se puede pensar lo que se quiera de un desfile y seguir sabiendo que dibujar una esvástica es regalarle al adversario el argumento que no tenía. Y el obispo no ha corregido a su secretario: ha explicado que el secretario no es la diócesis, que es otra cosa.
Huesos resecos en Alessandria
Silere non possum sigue con Gallese y la diócesis de Alessandria, y esta vez el título es de Ezequiel. Es la tercera entrega en una semana sobre el mismo caso, que es el ritmo que este medio emplea cuando tiene documentos y los va soltando.
Ciento ochenta toneladas de mercurio al año
Después de la audiencia general del 30 de septiembre, tres investigadores sudamericanos entregaron al Papa un informe sobre la extracción de oro y el mercurio: Claudia Vega Ruiz, del Centro de Innovación Científica Amazónica, en Puerto Maldonado; el profesor Jesús Olivero-Verbel, de la Universidad de Cartagena; y Óscar Campanini Gonzales, del Centro de Documentación e Información Bolivia.
Las cifras son las que hacen el apartado. Sólo en Madre de Dios se liberan unas ciento ochenta toneladas de mercurio al año. Un estudio de 2024 examinó a 439 personas en dos cuencas de Loreto, Nanay-Pintuyacu y bajo Putumayo: el 97 % presentaba niveles de mercurio por encima del límite seguro. Está en el aire, en los peces, en los murciélagos, en los pájaros y en las personas, afecta al sistema nervioso y sobre todo a los niños, y procede de la minería ilegal de oro, en violación del convenio de Minamata.
Dos cosas. La primera, que ayer recogíamos a un premio Nobel sosteniendo que la narración climática catastrófica sirve a fines políticos, y hoy recogemos esto: no es contradictorio, es la diferencia entre un modelo de proyección y un análisis de sangre. Aquí hay 439 personas contadas una por una y un 97 % medido. La segunda, que el Papa viaja a Perú en noviembre y una de las etapas es Pucallpa, en plena Amazonía. Le han puesto el expediente en la mano seis semanas antes de aterrizar, y eso no se hace por casualidad.
Defensor fidei, como Enrique VIII
Antonio Romano compara en Stilum Curiae al cardenal Víctor Manuel Fernández con Enrique VIII en calidad de defensor de la fe. El chiste no está en el insulto sino en la historia. León X concedió a Enrique VIII el título de Fidei Defensor en 1521, por el tratado que el rey había escrito contra Lutero en defensa de los siete sacramentos; después el rey exigió a Clemente VII la nulidad de su matrimonio con Catalina, no la obtuvo, y ya se sabe cómo acabó. Lo que no devolvió fue el título: el Parlamento se lo volvió a conferir en 1544 y los monarcas británicos lo siguen llevando, abreviado, en las monedas que circulan hoy por Londres. Un título puede sobrevivir intacto a la fidelidad por la que se concedió.
El Papa Francisco escribió a Fernández el 1 de julio de 2023, al nombrarlo: «el departamento que presidirás en otros tiempos llegó a usar métodos inmorales; eran tiempos en los que, más que promover el conocimiento teológico, se perseguían eventuales errores doctrinales. Lo que espero de ti es sin duda algo muy distinto». Romano observa, con razón, que el destinatario de aquel reproche no era la Inquisición española, sino el prefecto Joseph Ratzinger.
Luego están los dos documentos. Fiducia supplicans, del 18 de diciembre de 2023, y el comunicado con que hubo que explicarla en enero, cuya lógica queda así cuando se pone en columna: se pueden bendecir las parejas irregulares, pero no es una bendición sobre las parejas irregulares, y al final de la oración se bendice a cada uno por separado, en diez o quince segundos. Y la nota «Mater Populi fidelis», del 4 de noviembre de 2025, que declaró «siempre inoportuno» llamar Corredentora a la Virgen; preguntado por Diane Montagna qué significaba «siempre», el prefecto precisó que quería decir «de ahora en adelante» y que la palabra podía seguir usándose «entre amigos». Lo contamos en noviembre.
Esto no es materia de archivo, es materia de la semana que viene. Del 7 al 14 de octubre el Papa reúne en Roma a los presidentes de las conferencias episcopales por el décimo aniversario de Amoris laetitia, con el matrimonio, la familia y el divorcio en el orden del día; el documento preparatorio se publicó el 6 de julio. Quien redactó Amoris laetitia sigue al frente de la Doctrina de la Fe, confirmado en el cargo por este pontificado. Y la queja que las víctimas de Rupnik pusieron por escrito el 23 de septiembre es precisamente contra ese dicasterio: que su abogada, Laura Sgrò, ha reclamado por todos los medios una mínima claridad sobre el procedimiento y no ha obtenido nunca respuesta. El historial del prefecto no necesita que nadie lo insulte; le basta con estar ordenado por fechas.
Dar lecciones sobre lo que no se ha usado
Cuanto más se mira peor queda. La Santa Sede tiene una encíclica dedicada a la protección de la persona en la época de la inteligencia artificial, presentada el 25 de mayo. Tiene una Comisión interdicasterial creada en mayo que reúne a siete organismos, entre ellos Doctrina de la Fe y tres academias pontificias. Ha producido cinco textos sobre la materia en seis días, de la Academia de Ciencias a la Unesco, de Naciones Unidas a Berlín. Y el cardenal que coordina la comisión reconoce que todavía no ha usado la tecnología: «no, not yet, I just haven’t had the time».
No es una anécdota de un cardenal anciano , es la descripción exacta de cómo la Iglesia está legislando aquí: fija principios sobre un objeto que sus propios responsables no conocen. Con la bioética no pasaba, porque los consultores eran médicos; con la economía tampoco, porque los peritos eran economistas. Aquí el magisterio va delante de la experiencia, y el que lo firma lo sabe: Czerny añadió que considera un deber moral usarla para entender qué está gobernando. Esa segunda frase es la que lo salva, y es la que nadie ha citado.
El riesgo lo formuló bien quien dio la noticia: una ética de la inteligencia artificial sin práctica se convierte en liturgia. Palabras solemnes, principios correctos, ninguna comprensión del sistema que se pretende juzgar. Y mientras en Roma se redactan documentos, en la prensa italiana ya se discute si una máquina es una persona. La pregunta es antropológica y es la única que a la Iglesia le corresponde responder. No va a poder responderla sin abrir el programa.
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Y vamos terminando. El cardenal Koch admite que a un obispo le puede pasar que ya no tenga la fe bajo control, frase que en alemán suena aún peor y que da para una semana. El Vaticano abre nuevas contrataciones para titulados y licenciados, con plazas a tiempo completo y alguna indefinida, materia que seguiremos con los presupuestos delante. El padre Spadaro recuerda a Pizzi, que miraba la vida de reojo y hablaba de Dios. Y hace tres años Robert Prevost era creado cardenal: conviene ver el vídeo y contar los meses.
Empieza octubre con el rosario, un informe para reformar el código y un consistorio pendiente que nadie convoca. Seguimos oteando un horizonte muy cargado.
Buen jueves.
«La cosecha es abundante y los obreros pocos» (Lc 10, 2).