León XIV: «no son simples palabras grabadas en los frontones», la misa tradicional como preferencia, el Summorum sustituido por una lectio, la misa no es un concierto, Zuppi en Moscú contado desde Moscú, un dron sobre la Academia de Ciencias, el niño como objeto de contrato, de catorce comisiones a ocho, la apocalipsis climática que no existe, doscientas cincuenta copias al día, dos mil profesores para quince mil alumnos, el quiosquero.

León XIV: «no son simples palabras grabadas en los frontones», la misa tradicional como preferencia, el Summorum sustituido por una lectio, la misa no es un concierto, Zuppi en Moscú contado desde Moscú, un dron sobre la Academia de Ciencias, el niño como objeto de contrato, de catorce comisiones a ocho, la apocalipsis climática que no existe, doscientas cincuenta copias al día, dos mil profesores para quince mil alumnos, el quiosquero.

Miércoles, memoria de san Jerónimo, y audiencia general: la primera después del viaje, que es cuando el Papa cuenta sus impresiones.  Los sacros palacios a pleno rendimiento y octubre a la puerta, con la supplica de Pompeya el domingo y el rosario en la gruta vaticana de Lourdes.

El día trae la frase del Elíseo que ha encendido la red, tres golpes litúrgicos seguidos, Zuppi en Moscú contado por la prensa rusa, la asamblea de Fulda y un caso Orlandi que se mete en terreno nuevo. Parece que nuestros lectores agradecen tener los enlaces externos dentro del texto, así nos han hecho saber en gran número, sin duda facilita la lectura completa de la fuente a quien desee ampliar los temas. Nos hemos propuesto no alargarnos demasiado y buscar una mayor agilidad en el texto, el que desee más información la tiene a su alcance inmediato en los enlaces, hoy casi cuarenta. Algunas noticias que nos parecen de menos calado las agrupamos al final, no las ignoramos y si alguien desea ampliar, puede hacerlo. Vamos un día más a enfrentarnos con la inmensa realidad informativa con el reto imposible de presentarlas. Buena lectura.

«No son simples palabras grabadas en los frontones»

Merece la pena ir al texto oficial antes que a las reacciones. En el discurso a las autoridades del 25 de septiembre, el Papa dijo: «libertad, igualdad y fraternidad no son simples palabras grabadas en los frontones de vuestros edificios públicos, sino que remiten a exigencias éticas universales». Y añadió que esas exigencias encuentran inspiración y cumplimiento en el Evangelio.

De ahí han salido dos lecturas opuestas y las dos publicadas. LifeSite titula que celebra un lema masónico y revolucionario; Integrity Magazine, que traiciona a los mártires de 1789. Lo que la frase hace es otra cosa, y conviene decirlo con el texto delante: no celebra 1789, lo desactiva. Vacía el lema de su contenido histórico, lo reduce a tres exigencias éticas anteriores a la Revolución y las remite al Evangelio como lugar donde se cumplen. Es la operación de anexión que la Iglesia ha hecho con los grandes lemas desde que existen frontones, y a los mártires de los Carmes no se les menciona porque dos días después fue a rezar donde los degollaron. Que la maniobra sea vieja no la hace inocua: al presentar el lema como compatible, se renuncia a discutir de dónde viene. Hay quien celebra exactamente eso como el hallazgo del viaje, la justa laicidad reivindicada en Francia.

La misa tradicional como preferencia personal

LifeSite sostiene que el Papa vino a llamar preferencia personal a la misa en latín, y la base es la frase de Notre-Dame que publicamos el domingo: poner la comunión con el Sucesor de Pedro «por encima de vuestras sensibilidades personales». Es la misma objeción que recogimos ayer, y ya son tres medios distintos en cuatro días con la misma lectura. Cuando la crítica coincide desde tres sitios que no se hablan entre sí, conviene mirar la frase y no a quien la comenta: dicha así, un rito queda descrito como una sensibilidad, y una sensibilidad se atiende o no se atiende.

La misa del Summorum, sustituida por una «lectio»

La peregrinación Summorum Pontificum no tendrá su misa principal en San Pedro. En su lugar, el sábado 24 de octubre a las tres y media, en el altar de la Cátedra, habrá una Lectio Francisci por el octavo centenario de la muerte de san Francisco, con el poeta Davide Rondoni y las religiosas Simona Paolini y Simona Brambilla. Ésta última es prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y, desde febrero, miembro del Dicasterio para los Obispos. El programa habla de la presencia de Francisco en Roma, su relación con la Sede de Pedro y el valor de la fraternidad en un contexto multicultural.

No hay decisión firmada ni motivo publicado: hay una fecha ocupada. Es el procedimiento que describíamos el sábado con Hackensack, a otra escala: no se prohíbe, se sustituye, y la sustitución no necesita fundamentación porque formalmente es un acto distinto. En Saluzzo lo cuentan como el paso de Herodes a Pilato, que es la crónica de una misa negada por vía de competencias.

«La messa non è un concerto»

Sabino Paciolla firma un artículo sobre música sacra que arranca en el eremo de Lecceto, junto a Siena, oyendo cantar a unas benedictinas. Dulzura, una sola voz, volumen calibrado para no tapar nada. De ahí pasa a la parroquia italiana media —melodías sentimentales, guitarras, panderetas y micrófonos— y sostiene lo que se puede sostener con documentos: que eso no acerca a rezar, distrae de rezar.

La parte útil del artículo es que cita los textos, no las impresiones. Sacrosanctum concilium 112: «la tradición musical de la Iglesia constituye un patrimonio de valor inestimable», y el canto sacro es «parte necesaria e integrante de la liturgia solemne». El número 116 reconoce el gregoriano como «canto propio de la liturgia romana». Pío X en Tra le sollecitudini, de 1903, fijó los tres criterios que Sarah sigue repitiendo: santidad, bondad de las formas y universalidad. Benedicto XVI en Sacramentum caritatis: «en todo lo que se refiere a la Eucaristía haya gusto por la belleza». Y Juan Pablo II pidió purificar el culto de descuidos de estilo y de músicas desaliñadas.

El dato que desarma la discusión es el del Concilio. Quien defiende la guitarra suele apelar al Vaticano II, pero  el Vaticano II pide calidad y pone el gregoriano en primer lugar. La norma existe, está escrita y nadie la aplica, porque a nadie se abre un expediente por cantar mal. La liturgia sigue siendo importante y es el tercer asunto litúrgico del día

Zuppi en Moscú, contado desde Moscú

Lo interesante de esta misión es leerla en la prensa rusa. Vedomosti recuerda que es la primera visita del cardenal a Moscú desde octubre de 2024, sitúa el encuentro con Yuri Ushakov, asistente de Putin, y subraya que no se ha anunciado reunión con Lavrov. El embajador ruso ante la Santa Sede, Ivan Soltanovski: «el foco principal, como antes, será la dimensión humanitaria de la crisis ucraniana», y el contacto «ya está produciendo resultados prácticos concretos».

Y ahí aparece la única cifra de la jornada. Ekaterina Shebalina, del MGIMO, explica que el diálogo permite aplicar los acuerdos alcanzados con Gallagher sobre reunificación familiar: «en un mes las partes han revisado trescientos casos». El politólogo Nikolai Siláyev lo acota: «la Iglesia romana no es la única que intenta convencer a las partes de moderar los golpes, pero su voz se nota más». Los analistas coinciden en que el Vaticano no puede ser mediador principal. La prensa rusa habla de una visita «de inspección», y la agenda del día se publicó allí antes que aquí. Trescientos expedientes en un mes es poco para una guerra y mucho para una mediación que oficialmente no existe.

Un dron sobre la Academia de Ciencias

Mientras Zuppi aterrizaba en Moscú, un dron ruso a reacción alcanzaba a la hora de comer la sede histórica de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, en el corazón de Kiev: dos muertos y varios heridos, entre ellos el académico Volodímir Horbulin, y más impactos en el centro de la capital, el ministerio incluido.

El jueves pasado el Papa recibía a la Academia Pontificia de Ciencias y le advertía que la ciencia sin ética deja de servir a la dignidad humana; el viernes, en la Unesco, que en la guerra «la ciencia misma se pone al servicio de una voluntad inhumana de destruir y matar». Cuatro días después, una academia de ciencias con dos muertos dentro. La cita no la ponemos nosotros.

En el capítulo de los cálculos, Paolo Giordani sitúa al Vaticano, a Starlink y a China en el centro de la partida por la paz, que es una manera de recordar que en esta guerra la infraestructura pesa tanto como la diplomacia.

Fulda: la subrogación reduce al niño a objeto de contrato

La Conferencia Episcopal Alemana, reunida en asamblea de otoño en Fulda, ha vuelto a fijar su rechazo a la maternidad subrogada. Franz-Josef Overbeck, obispo de Essen, lo formula así: incluso en la gestación altruista «el niño queda degradado a objeto y a objeto de contrato»; el vínculo que crea el embarazo «no puede ser violado» convirtiéndolo en materia contractual; y advierte de «condiciones marco explotadoras», sobre todo en el extranjero, que ningún marco legal alcanza a corregir. El debate lo ha reabierto en Alemania Jens Spahn, de la CDU. Anotamos que el argumento alemán es exactamente el que el Papa usó en el Elíseo cinco días antes, y que es el más difícil de rebatir: no apela a la moral sexual sino al derecho de contratos. Un niño no puede ser objeto de uno.

De catorce comisiones a ocho

En la misma asamblea, los obispos alemanes han elegido a los presidentes de sus nuevas comisiones, que pasan de catorce a ocho por fusión y no por supresión: Fe y Ciencia para Overbeck, de Essen; Liturgia y Cultura para Stephan Ackermann, de Tréveris; Pastoral misionera y Servicios eclesiales para Peter Kohlgraf, de Maguncia; Familia, Juventud y Educación para Stefan Heße, de Hamburgo; Cuestiones sociales y caritativas para Udo Markus Bentz, de Paderborn; Medios para Georg Bätzing, de Limburgo; Ecumenismo y Diálogo interreligioso para Bertram Meier, de Augsburgo; e Iglesia universal y Migración para Klaus Krämer, de Rottenburg. El detalle es que Bätzing presidió la Conferencia Episcopal hasta febrero, cuando le sucedió Heiner Wilmer, y su nuevo destino es Medios. En una curia episcopal que acaba de reducir a la mitad sus comisiones, el reparto de las que quedan dice más que el organigrama.

Sobre Alemania y la AfD

La prensa católica alemana desarrolla lo que el Papa dijo en el avión a propósito del declive de la Iglesia y del crecimiento de la extrema derecha, que recogimos ayer: que ese crecimiento no representa una expresión auténtica del cristianismo. Lo leen junto al camino sinodal y a las estrategias de futuro, que es su marco habitual. Y en el mismo día, el arzobispo de Hamburgo constata que mucha gente confía en los ángeles —era la fiesta de los Arcángeles—, lo cual, en el país de los porcentajes descendentes, es el dato más consolador de la semana.

La apocalipsis climática que no existe

John Clauser sostiene que la narración catastrófica sirve a fines políticos. Conviene decir quién lo dice y en qué campo: premio Nobel de Física de 2022, junto a Aspect y Zeilinger, por los experimentos sobre el entrelazamiento cuántico que cerraron el debate sobre las desigualdades de Bell. No es climatólogo, y él nunca ha dicho que lo sea; es un físico experimental que lleva años pidiendo que a los modelos climáticos se les aplique el mismo escrutinio que él tuvo que aplicar a los suyos. Lo anotamos porque en este asunto la Iglesia ha ido incorporando como doctrina lo que es una hipótesis científica, y ahora quien discute la hipótesis pasa a discutir con un presunto magisterio. Ese es el problema de método, y no el clima: una encíclica no mejora un modelo, y un modelo no funda una encíclica.

Doscientas cincuenta copias al día

Silere non possum despacha L’Osservatore Romano como producto de museo y lo hace con números. Sostiene que la Tipografía Vaticana tira unas doscientas cincuenta o trescientas copias diarias, a unos dos euros cada una, repartidas gratis entre cardenales, dicasterios y parroquias vaticanas; que en los quioscos de Roma el periódico ha desaparecido; que las ventas han tocado el mínimo histórico bajo la dirección de Andrea Monda, que lo dirige desde diciembre de 2018; y que las cien mil copias de la edición extraordinaria por la apertura del Jubileo siguen almacenadas sin distribuir.

La acusación de fondo es la de siempre en la comunicación vaticana: un circuito autorreferencial en el que «se cuentan, se promueven y se legitiman mutuamente». Y hay un detalle que la sostiene mejor que las cifras. Quien presentó la exposición sobre el periódico es Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación, sin invitar a Maria Montserrat Alvarado, la laica que León XIV nombró en junio para sucederle y que toma posesión el 1 de noviembre. A un mes de entregar el cargo, el prefecto saliente celebra la casa sin la prefecta entrante. Las cifras habrá que contrastarlas; el asiento vacío es más que llamativo y suena a pataleta infantilona.

Dos mil profesores para quince mil alumnos

El 8 de octubre, a las seis de la tarde, el Papa celebrará en San Pedro la misa de apertura del año académico de las universidades pontificias. Es el acto en que todas aparecen juntas una vez al año, y conviene aprovecharlo para mirar los números, que son públicos y que casi nadie cita.

El primer informe formal sobre el sistema, presentado el 23 de febrero de 2023 por la conferencia de rectores al cumplirse cinco años de Veritatis gaudium, contaba veintidós instituciones en Roma —siete universidades, dos ateneos, nueve institutos y cuatro facultades—, gobernadas por quince órdenes y congregaciones, con 221 centros afiliados por el mundo, de Brasil a Jerusalén. Alumnos: 15.634 en el curso 2021-2022, de 125 países, el 8 % de la matrícula de las universidades públicas romanas. Profesores: 2.056. Es decir, seis alumnos por docente, cuando en la universidad estatal italiana la proporción es de dieciséis. Y teología se enseña en quince de las veintidós instituciones, filosofía en nueve, derecho canónico en cinco. El mapa de los ateneos papales de Roma ayuda a ver la superposición.

El diagnóstico no lo hacemos nosotros, lo hace el rector de la mayor. La Gregoriana, reconfigurada en tres misiones académicas —Collegium Maximum, Instituto Bíblico e Instituto Oriental—, tiene al frente al padre Mark A. Lewis, que señala dos presiones demográficas, el descenso de jesuitas disponibles para enseñar y la oscilación entre seminaristas y laicos, y que pone en duda «la sostenibilidad, en la próxima década, de un primer ciclo de teología» en las universidades pontificias romanas.

Quince instituciones enseñando teología en la misma ciudad, dos mil profesores para quince mil alumnos y el rector de la principal diciendo que el primer ciclo no se sostiene diez años más. La fusión no la ha decidido nadie, y el 8 de octubre volverán a estar todas en la misma basílica. Hay mucha materia sobre el tema,  con números propios, en cuanto podamos poner los presupuestos al lado de las matrículas, quizás resulte un escándalo más para el sufrido pueblo de Dios.

Caso Orlandi: el quiosquero y el agente de casting

La investigación entra en terreno nuevo: el antiguo quiosquero de piazza Colonna, Felix Wellner, y un agente de casting de cine pornográfico sobre el que un testigo dice que «no era malo». Y exámenes sobre la flauta. El Messaggero completa el cuadro. Cuatro días después de que apareciera una tercera investigada, la instrucción sigue abriendo líneas en lugar de cerrarlas, cuarenta y tres años después.

Un libro sobre el caso Becciu

Sale «Caso Becciu, un processo inquietante», en las ediciones de Quaderni Radicali. Que el ámbito radical italiano publique la revisión más incómoda de un proceso vaticano es una de esas alianzas que sólo se explican por el procedimiento: lo que les interesa no es el cardenal, no el Vaticano, son las garantías. En un proceso, como todos los celebrados en el Vaticano que manifiestan el caos y la confusión jurídica del pequeño estado.

Tres alfombras

Tres alfombras en el Vaticano para un encuentro entre judíos, cristianos y musulmanes, regalo azerbaiyano y gesto medido. Sobre lo mismo y con menos seda, el cardenal George Jacob Koovakad estará el 9 de octubre en Ventimiglia para hablar de qué diálogo cabe entre fes distintas, y el obispo Paolo Martinelli, vicario apostólico de Arabia del Sur, ha explicado en Salónica cómo los inmigrantes han convertido la península arábiga en un laboratorio de Iglesia intercultural. Los tres asuntos van juntos y sólo el tercero tiene detrás una experiencia de veinte años.

Qué queda del viaje

Tempi hace la pregunta directa y responde con prudencia. Nosotros ya dijimos lo nuestro: la ley del fin de la vida sigue aprobada. Como pieza menor y simpática, el copríncipe episcopal de Andorra asistió a la visita de Metz, que es la única jefatura de Estado del mundo que puede ir a una misa papal sin que nadie le pregunte por la laicidad.

Más artículos de hoy

Y vamos terminando. El domingo 4 es la supplica de Pompeya, con programa publicado. Strickland sostiene que la autoridad no es un escudo y llama a la reforma; Mel Gibson saludó a los asistentes a la beatificación de Sheen, cuarta pieza sobre Sheen en una semana. Silere non possum sigue con la palabra «sistémico» que el Papa no quiso usar.

Mañana empieza octubre y con él el mes del rosario, el consistorio sigue sin fecha  y el calendario nos lleva a Perú. Seguimos observando y lo contamos.

Buen miércoles.

«El que echa mano al arado y mira hacia atrás no vale para el reino de Dios» (Lc 9, 62).

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