Las grietas en San Pedro y en el Capitolio, malos tiempos para la comunicación del Vaticano y sus tribunales, las redes italianas.

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Un día de especial complejidad y abundancia en la información, tenemos temas de gran calado y presentados por primeros espadas que intentan entender y explicarnos que está sucediendo. Empezamos por un artículo de Aldo Maria Valli que nos parece especialmente interesante porque intenta enmarcar el cambio cultural que estamos sufriendo y lo centra en las grietas en la cúpula de San Pedro en Roma y la cúpula del Capitolio en Washington, una obra maestra de Miguel Ángel del siglo XVI, otra del siglo XIX que completa un proyecto de origen masónico: «Tanto la cúpula de San Pedro como la del Capitolio de Estados Unidos guardaban grandes certezas para millones de personas: por un lado, la unidad de los católicos, garantizada por el Papa, en una sucesión ininterrumpida a partir de Pedro; por otro lado, la unidad de la nación americana, garantizada por la Constitución, en una sucesión ininterrumpida de presidentes. Ahora, sin embargo, tanto debajo de la primera cúpula como debajo de la segunda, algo se ha roto». «Las certezas se esfumaron. «Una vez que un Papa muere, se hace otro» ya no es válido. Para hacer otro, es posible que el Papa ni siquiera esté muerto. Y el otro, al menos para algunos, puede que ni siquiera sea Papa o sea aceptado como tal. Quizás por haber «robado» la elección con la ayuda de cardenales reunidos en un club mafioso. La presencia de dos papas ha introducido en la cúspide de la Iglesia un elemento de duplicidad y confusión que abre aún más las puertas al relativismo y a una visión completamente humana de la Iglesia, relegando a un rincón su fundamento divino solo en Pedro».
Korazym nos ofrece la información completa publicada estos días sobre lo que está pasando en los medios de comunicación de la Santa Sede, el autor es una voz especialmente autorizada. No hay certeza sobre la verdadera razón por la que el Papa llamó a Ruffini y, aparentemente, a Tornielli, por el momento, parece, solo con un tirón de las orejas. La Verità confirma lo ya escrito, con la publicación de un correo interno de Vatican Media que da fe de la «censura al pontífice» aplicada por un órgano de la Santa Sede. En el Vaticano se piden demasiadas fidelidades inquebrantables, pero se pagan muy mal y siempre puede aparecer alguien que pague mejor. Al silencio de los medios vaticanos, y de la televisión de los obispos, a las intervenciones del Papa Francisco en medios externos, se está sumando las quejas ‘poco diplomáticas’ que están llegando de Italia y de Australia por la información publicada sobre las transferencias del Vaticano a Australia. El Vaticano ha creado su relato y pretende que todos los demás lo crean como un acto de fe. La información del Vaticano está llena de presuntos entrecomillados de documentos australianos que no conocen ni sus presuntos autores. Pretender quedar medio bien, con medias verdades, dejando mal a todos los demás, dura muy poco.
Y si esto pasa con los sacros medios no es menor la tormenta en los sacros tribunales. La Fiscalía de Roma ha cerrado la investigación que ve a Don Gabriele Martinelli, acusado de presuntos abusos cometidos en el preseminario de San Pío X en el Vaticano. Monseñor Enrico Radice, ex rector del Preseminario, también está involucrado en el procedimiento, por complicidad en violencia sexual, por no haber prevenido actos ilícitos y por no haber denunciado. El argumento para intervenir es que cuando una persona comete un delito en el extranjero, en este caso en el Vaticano,  y luego se refugia en Italia, puede ser procesada por el poder judicial italiano. El tema está siendo juzgado en el Vaticano, que se toma sus tiempos, esta intromisión de los tribunales italianos no gusta nada y deja en muy mal lugar, una vez más, la justicia pontificia.
«El juez de instrucción del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano, aceptando la solicitud formulada por la Oficina del Promotor de Justicia, revocó la medida cautelar en el momento ordenada contra la Sra. Cecilia Marogna, contra quien es inminente la sentencia por una hipótesis de malversación cometida conjuntamente con otras». La Santa Sede comunicó a los jueces del Tribunal de Apelación de Milán, que tenían que decidir si remitían a Marogna a la justicia vaticana, el «no lugar a proporcionar» la extradición del sospechoso. Ante la más que segura negativa de los jueces italianos a la petición de extradición al Vaticano de la Marogna, presumiendo un rosario de causas y argumentos que justifican la negativa, el Vaticano ha dado marcha atrás. Los abogados lo tienen claro: «La de los magistrados vaticanos fue una rendición sin honor: en lugar de reconocer sus errores, revocaron la orden de aprehensión, evitando el enfrentamiento con nosotros y la sentencia de la Corte».
Muchos artículos sobre la implicación del Vaticano y el Papa Francisco en la actual crisis del gobierno italiano, no hay especiales novedades salvo constatar que la Iglesia aparece como un actor político de primer orden. Especialmente inquietante el mundo de redes de poder que se han tejido y los peligrosos compañeros de viaje que aparecen en las tramas.
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado…»
Buena lectura.

Il Mediagate Vaticano. Il Papa richiama all’ordine i suoi “addetti stampa”. Ruffini e Tornielli non dormono sereni

Lettera da Washington. Grazie, Donald. E a presto (?). (Speriamo).

Sotto le due cupole. San Pietro, il Campidoglio Usa e la crisi di una civiltà

 

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