La infección masiva de virus masónico, el Papa Francisco reza al señor de la pandemia, la profunda quiebra del Vaticano, el informe McCarrick.

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En Roma las iglesias se están preparando para la llamada ‘fase 2’ desinfectando los espacios que recuperan en lunes día 18 las celebraciones religiosas, el ayuntamiento de Roma está realizando la primera limpieza. El Papa Francisco celebrará el lunes 18 en el altar de San Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro y dará por inaugurada está nueva fase y por terminadas las retransmisiones de la Misa diaria de Santa Marta. Entramos en una fase en que el Papa Francisco pierde la presencia diaria, y la posibilidad de lanzar mensajes en su homilía y se retoma una cierta normalidad absolutamente anormal. Se ven cada día más lejos las celebraciones con un número consistente de fieles y la realidad que hemos conocido como normal puede quedarse para los recuerdos de un tiempo histórico que fue y ya no será.

La percepción de que la iglesia se ha quedado sin alma es muy profunda. En estos meses estamos escuchando como altos eclesiásticos repiten hasta la saciedad las consignas acrisoladas durante siglos por la masonería y que hoy se concretan en el llamado ‘nuevo orden mundial’, que tan poco tiene de nuevo. Causa desprecio la prostitución que se hace el evangelio para justificar lo injustificable y no deja de sorprender la desfachatez de quién ha dedicado su vida presuntamente a algo sagrado y se pone al servicio de lo más villano. Vivimos inmersos en un llamado proyecto ideológico que ha infestado hasta el tuétano la esencia de la vocación cristiana. Tenemos que purificar con urgencia la fe cristiana de este virus que la está parasitando , haciéndole perder su vitalidad y mutando su naturaleza. La imagen de la desinfección sanitaria de nuestras iglesias nos tiene que ayudar a entender que el problema es mucho más profundo de lo que creemos y que nos enfrentamos a momentos muy difíciles en los que tendremos que luchar para mantener derechos que hemos disfrutado y por los que poco hemos hecho.

Hoy es la jornada de oración convocada por el ‘Alto Comité para la Fraternidad Universal’ en la que, con expresión del Papa Francisco: » le pedimos al señor que salve al mundo de la pandemia». En este lío monumental en el que nos encontramos ya no sabemos muy bien a qué señor, o señora,  hemos de dirigirnos, ¿Ala?, ¿la pachamama?, ¿Buda? para pedirle que pase una epidemia que habíamos quedado en que nada tenía que ver con Dios. Si nada tiene que ver en la epidemia no tiene sentido pedirle que la pare porque al fin es una pataleta de la pachamama y ya se le pasará. Aquí estamos perdiendo el oremos, mejor rezar el rosario a la Virgen de Fátima que es mucho más útil y seguro que no perdemos el tiempo. La jornada solo aparece en los medios adeptos al régimen.

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Ha tenido que salir el prefecto SJ de economía del Vaticano para tranquilizar el rebaño y decirnos que las cosas están muy mal, pero que no hay riesgo de quiebra. Todo esto lo afirma sin aportar ni una pequeña prueba que atraiga a los incrédulos. Los pocos que van quedando en los sacros palacios se enfrentan a una situación de la que desconocen casi todo. La realidad es terca y solo tenemos que esperar. Los números que se filtraron estos días son terribles y, podemos asegurar, incompletos a peor. La realidad es mucho más terrible de lo que le han contado al SJ y ahora firmaríamos por la peor de las opciones presentada. El nerviosismo se nota demasiado y las decisiones serán muy duras y no fáciles de vender. No se puede estar predicando el derecho al salario universal y dejar a los tuyos sin nada. La apertura programada de los museos les hará entender que esto se ha terminado y que el mana ya no existe. Lo veremos en pocos días y tendremos que informar de muchas decisiones incómodas. Entendemos que en una situación así los que se encuentran en el centro del problema están sonados, tiempo habrá.

Del prometido informe sobre McCarrick nada sabemos y nada esperamos. Se anunció para finales del año pasado o, a lo más, primeros de este, y ya lo vemos mediando sin noticias a las vista. Lo grave de todo esto es que tendremos que terminar defendiendo a McCarrick al que se le ha privado de la mínima defensa con el deseo de evitar toda investigación sobre el caso. El caso McCarrick tiene demasiados implicados que han ocultado y tolerado durante decenios sus asquerosas extorsiones. No olvidemos que muchos de sus pupilos siguen con mando en plaza y sin ánimo alguno de propósito de la enmienda. Intuimos que tendremos mucho antes el funeral de McCarrick que el informe del Vaticano.

El Santuario de Lourdes retoma una cierta actividad evitando concentraciones. Hay mucho más peligro en el metro o en supermercado de la esquina. Los aireados espacios del Santuario no son los más propicios para contagios pero está visto que antes los museos que las iglesias porque hay que hacer caja.

El caso de Silvia Romano sigue muy presente. Es una joven italiana raptada por terroristas islámicos que acaba de regresar después de pagar un cuantioso rescate. Nos ha vuelto convertida al islam y hablando maravillas de sus asesinos raptores. Esperemos que superado el terror inicial recupere la cordura.

103 años de las apariciones de Fátima y 39 de atentado a Juan Pablo II. Nuestro Dios es el Dios de la historia y se hace presente entre nosotros. Son tiempos en que tenemos que aprender a leer los signos de los tiempos que nos hablan, nos gritan, y debemos estar con los oídos bien abiertos.

«Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor…»

Buena lectura.

 

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Comentarios
13 comentarios en “La infección masiva de virus masónico, el Papa Francisco reza al señor de la pandemia, la profunda quiebra del Vaticano, el informe McCarrick.
  1. Disculpe el anterior comentario porque lo colgué antes de tiempo. Termino con Ud. señalando que muy equivocadamente a lo que Ud. piensa no todas las proposiciones son verdaderas o falsas existe la posibilidad de una proposición que sea ambigua, es decir, que por equivocarse (error de redacción o gramatical) en la forma de expresión no se pueda saber si es verdadera o falsa. En el caso señalado en mi primer comentario de la Declaración conciliar sobre la libertad religiosa si lee Ud. detenidamente la afirmación de que existe un derecho al error incluso de mala voluntad en materia religiosa la misma proposición es ambigua y depende de la interpretación que se de a la misma: si se entiende que dice que existe un derecho positivo de errar de mala voluntad en temas religiosos pues es un error pero no en materia de fe sino en materia jurídica porque no todos los Estado en el presente y en el futuro están obligados a establecer un derecho positivo de errar en temas religiosos de mala fe en dicha afirmación se ha expedido la Iglesia sobre un tema ajeno y sería un error pero no una herejía. Si en cambio se entiende que la Iglesia se está expidiendo sobre el derecho divino estableciendo que por derecho divino debería haber un derecho positivo al error en materia religiosa de mala fe ese sería un error religioso pero ese no es el sentido que surge del texto pero tampoco puede entenderse que la Iglesia quiso decir que existe un derecho natural de primero, segundo o tercer orden a la comisión de errores religiosos de manera conciente entonces se habría expedido sobre un tema que si le concierne pero de manera errónea sería un error moral y religioso, lo que sí manifestamos es que la Iglesia hace de una situación especial «tolerancia» una regla general «derecho» aplicable incluso al futuro vemos aquí la barbaridad de lo que se dice si nos preguntamos si ese derecho positivo surge del derecho natural o del derecho divino únicos motivos por los cuáles la Iglesia podría expresarse sobre el tema debemos responder por la negativa. Pero además si una declaración conciliar empieza bien y dice que solamente existe una religión y una Iglesia verdadera y luego concluye mal y manifiesta que existen derechos positivos a los errores y maldades religiosas realizados de manera conciente si no perjudican el bien común político puede decir que existe una verdad y un error, la verdad es la primera proposición, a saber, sólo hay una religión verdadera y una Iglesia que salva, el error es sostener que existen derechos positivos a los errores y maldades concientes en materia religiosa como la verdad de fe primera no puede ser contradecida por un error al aplicar dicha verdad de fe debe primar la primera verdad sobre el error cometido al concluir en un tema particular y tenerse el error por no escrito o no válido. En el segundo ejemplo que señalamos que parecería la Iglesia pedir a los gobiernos un cierto indiferentismo religioso o neutralidad religiosa por parte del Estado si analizamos bien la expresión es más ambigua que en el caso anterior y puede llevar a no saberse qué quisieron decir los autores pues no es claro y, en este caso, ni siquiera hay error más que un error en expresarse de manera confusa. Ahora la confusión o ambiguedad en temas dogmáticos y de magisterio favorece sin duda al progresismo católico y la herejía. Por otra parte, sería necesario diferenciar entre errores que se refieren a la parte central de la fe o sea al núcleo duro y dogmático del Magisterio Extraodinario de la Iglesia con errores que corresponden al magisterio ordinario e incluso con errores de tipo pastoral. Por otra parte, no pueden los documentos conciliares considerarse en su integridad magisterio ex cátedra e infalible sino que hay en ellos magisterio ordinario e incluso pastoral, la presencia de errores y ambigüedades en dichos documentos no significa que todos los católicos hayan aceptado cada una de las proposiciones de dichos documentos como si estuvieran alcanzados por la inerrancia o como si se tratara de las Sagradas Escrituras es más otro ejemplo el documento de Francisco Amoris Laetitia el capítulo VIII es ambíguo y parecería que se pretende imponer de forma subrepticia por nota al pie un error o herejía la gran mayoría de los sacerdotes de cierta edad no han aceptado la misma como tampoco todos los sacerdotes, obispos, cardenales y fieles han aceptado que no debía ser transido lo público con Cristo y como tampoco ellos han aceptado que alguien que obra de mala fe en materia religiosa tiene un derecho natural o divino para obrar así. Sin duda, y quiero esclarecerlo ha existido una merma, subdesarrollo o disminución en la expresión y comprensión de las verdades de fe y digo además que eso sucede en cada crisis de la Iglesia que termina con la expulsión de una herejía salvo en el Apocalipsis y en la vida espiritual no existe siempre progreso sino que a veces se dan retrocesos y lo mismo en la historia de la Iglesia. Por supuesto, que si uno considera que todos los errores tienen igual importancia es como si considerara que todas las declaraciones de fe y religiosas tienen igual importancia y tal cosa no es así hay declaraciones que se convierten en dogmas de fe y otras que son deducidas de esos dogmas en las que son deducidas están las próximas y otras más lejanas e incluso si una persona comete un error al deducir de un dogma de fe como hay una sola Iglesia y religión verdadera y que salva que existe un derecho de los gobiernos a transformar el error conciente religioso en derecho subjetivo positivo no podemos por ese error sostener que toda la Iglesia ha caído en herejía y que se ha producido una RUPTURA más cuando los conservadores han tratado de sacar las conclusiones correctas de las premisas verdaderas iniciales y encontrarle alguna salida a una proposición que puede ser errónea pero que sin duda por su ambiguedad favorece los errores del progresismo. Por ello, procedí primero a establecer que hay proposiciones ambiguas, que incluso cuando en un documento conciliar exista una proposición errónea por su gravedad no todas la proposiciones erróneas constituyen herejía pero además esa proposición errónea no puede primar sobre las proposiciones verdaderas principales que existen en un mismo documento o encíclica si es claro que en el proceso de deducción se deduce mal porque por el principio de no contradicción no puede lo secundario que está en contradicción con lo principal sino que debe primar lo principal y corregirse lo secundario e incluso en el caso de alguna proposición errónea en los documentos al no ser aceptados la misma sino al pretender los conservadores corregir su contenido por medio de una interpretación que falla, si bien falla la interpretación no se equivocan al concluir por ejemplo uno puede sostener que no puede haber errores o herejías en los documentos conciliares y luego concluir que no existe ningún derecho natural ni divino al error en materia religiosa de manera conciente es decir que partió de una premisa falsa pero llegó a una conclusión verdadera por error en la deducción pero haciendo primar sobre todo la afirmación de que solamente existe una religión verdadera y una Iglesia que salva. En cuanto a que hago defensa de la parte jerárquica no es cierto pero tampoco la tiro a la hoguera porque eso es de recontra protestante. Saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey

  2. Termino con Ud. señalando que muy equivocadamente a lo que Ud. piensa no todas las proposiciones son verdaderas o falsas existe la posibilidad de una proposición que sea ambigua, es decir, que por equivocarse (error de redacción o gramatical) en la forma de expresión no se pueda saber si es verdadera o falsa. En el caso señalado en mi primer comentario de la Declaración conciliar sobre la libertad religiosa si lee Ud. detenidamente la afirmación de que existe un derecho al error incluso de mala voluntad en materia religiosa la misma proposición es ambigua y es verdadera o falsa según como se interpreta la misma: si se entiende que dice que existe un derecho positivo de errar de mala voluntad en temas religiosos pues es un error pero no en materia de fe sino en materia jurídica puede uno hablar de un error religioso si se entiende que con ello la Iglesia se ha expedido sobre lo jurídico en relación al derecho divino estableciendo que por derecho divino debería haber un derecho positivo al error en materia religiosa de mala fe pero ese no es el sentido que surge del texto y por lo tanto es un error jurídico porque no todos los Estado en el presente y en el futuro están obligados a establecer un derecho positivo de errar en temas religiosos de mala fe en dicha afirmación se ha expedido la Iglesia sobre un tema ajeno pero tampoco puede entenderse que la Iglesia quiso decir que existe un derecho natural primero, segundo o tercer orden a la comisión de errores religiosos de manera conciente entonces se habría expedido sobre un tema que si le concierne pero de manera errónea lo que sucedería en este caso es que habría un error pero no necesariamente herejía pues en algunas situaciones podría ser tolerada por la Iglesia dicha legislación pero sin poderla transformar en derecho positivo por no ser de su incumbencia ni en derecho natural, lo que sí manifestamos es que la Iglesia hace de una situación especial tolerancia una regla general derecho aplicable incluso al futuro vemos aquí la barbaridad de lo que se dice si nos preguntamos si ese derecho positivo surge del derecho natural o del derecho divino únicos motivos por los cuáles la Iglesia podría legislar sobre el tema. Pero además si una declaración conciliar empieza bien y dice que solamente existe una religión y una Iglesia verdadera y luego concluye mal y manifiesta que existen derechos positivos a los errores y maldades religiosas de manera conciente si las mismas no perjudican el bien común político puede decir que existe una verdad y un error, la verdad es la primera proposición, a saber, sólo hay una religión verdadera y una Iglesia que salva, el error es sostener que existen derechos positivos a los errores y maldades concientes en materia religiosa como la verdad de fe primera no puede ser contradecida por un error al aplicar dicha verdad de fe debe primar la primera verdad sobre el error cometido al concluir en un tema particular y tenerse el error por no escrito o no válido. En el segundo ejemplo que señalamos que parecería la Iglesia pedir a los gobiernos un cierto indiferentismo religioso o neutralidad religiosa por parte del Estado si analizamos bien la expresión es más ambigua que en el caso anterior y puede llevar a no saberse qué quiso decir el autor pues no es claro y, en este caso, ni siquiera hay error más que un error en expresarse de manera confusa. Ahora la confusión o ambiguedad en temas dogmáticos y de magisterio favorece sin duda al progresismo católico y la herejía. Por otra parte, sería necesario diferenciar entre errores que se refieren a la parte central de la fe o sea al núcleo duro y dogmático del Magisterio Extraodinario de la Iglesia con errores que corresponden al magisterio ordinario e incluso con errores de tipo pastoral. Por otra parte, no pueden los documentos conciliares considerarse en su integridad magisterio ex cátedra e infalible sino que hay en ellos magisterio ordinario e incluso pastoral, la presencia de errores en dichos documentos no significa que todos los católicos hayan aceptado cada una de las proposiciones de dichos documentos como si estuvieran alcanzados por la inerrancia o como si se tratara de las Sagradas Escrituras es más en el documento Amoris Laetitia capítulo VIII tan ambíguo y donde se pretende imponer de forma subrepticia por nota al pie un error o herejía la gran mayoría de los sacerdotes de cierta edad no han aceptado la misma como tampoco todos los sacerdotes, obispos, cardenales y fieles han aceptado que no debía ser transido lo público con Cristo y como tampoco ellos han aceptado que alguien que obra de mala fe en materia religiosa tiene un derecho natural o divino para obrar así. Sin duda, y quiero esclarecerlo ha existido una merma, subdesarrollo o disminución en la expresión y comprensión de las verdades de fe y digo además que eso sucede en cada crisis de la Iglesia que termina con la expulsión de una herejía y digo además que eso sucede actualmente y que en la vida espiritual no existe siempre progreso sino que a veces se dan retrocesos y lo mismo sucede en la historia de la Iglesia. Por supuesto, que si uno considera que todos los errores tienen igual importancia es como si considerara que todas las declaraciones de fe tienen igual importancia y tal cosa no es así hay declaraciones que se convierten en dogmas de fe y otras que son deducidas de esos dogmas en las que son deducidas están las próximas y otras más lejanas e incluso si una persona comete un error al deducir de un dogma de fe como hay una sola Iglesia y religión verdadera y que salva que por existir un derecho de los gobiernos a transformar el error conciente religioso en derecho subjetivo positivo no podemos por ese error sostener que toda la Iglesia ha caído en herejía y que se ha producido una RUPTURA más cuando los conservadores han tratado de sacar las conclusiones correctas de las premisas verdaderas iniciales y encontrarle alguna salida a una proposición que puede ser errónea pero que sin duda por su ambiguedad favorece los errores del progresismo. Por ello, procedí primero a establecer que hay proposiciones ambiguas, que incluso cuando en un documento conciliar exista una proposición errónea por su gravedad no todas la proposiciones erróneas constituyen herejía pero además esa proposición errónea no puede primar sobre las proposiciones verdaderas que existen en un mismo documento o encíclica si es claro que en el proceso de deducción se deduce mal porque por el principio de no contradicción no puede lo accesorio que está en contradicción con lo principal sino que debe primar lo principal y corregirse lo accesorio e incluso en el caso de alguna proposición errónea en los documentos al no ser aceptados la misma sino al pretender los conservadores corregir su contenido por medio de una interpretación que falla, si bien falla la interpretación no se equivocan al concluir por ejemplo uno puede sostener que no puede haber errores o herejías en los documentos conciliares y luego concluir que no existe ningún derecho natural ni divino al error en materia religiosa de manera conciente es decir que partió de una premisa falsa pero llegó a una conclusión verdadera por error en la deducción pero haciendo primar sobre todo la afirmación de que solamente existe una religión verdadera y una Iglesia que salva. En cuanto a que hago defensa de la parte jerárquica no es cierto pero tampoco la tiro a la hoguera porque eso es de recontra protestante. Saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey

  3. Buen articulo y un buen análisis de la actualidad de la Iglesia hoy, relatado por SPECOLA. Siiiii, la Iglesia a partir del 18 de mayo ( CENTENARIO DEL GRAN S. JUAN P II) se va a tener que enfrentar a dos ENORMES VIRUS : El covid-19…de ese ya lo intentan las autoridades sanitarias y sus políticos y del VIRUS Interno, que germino poco antes del CONCILIO Vaticano II. NO de lo que de ahí se concluyó… Constituciones, declaraciones, noooo del pus enorme que había en muchos Padres Conciliares y de la MALA PRÁCTICA de ese CONCILIO que de forma exprofesa por ENEMIGOS INTERNOS Y EXTERNOS DE LA IGLESIA , SE IMPLEMENTÓ.
    El Coronavirus va a marcar un antes y un después en la administración de los Sacramentos. Eso creo yo, si Dios no lo remedia. Ha creado mucha confusión entre creyentes y cristianos que ya eran débiles en la Fe y en su práctica. Pienso que este Papa es muy responsable del cierre de las Iglesias y de no preocuparse del pecado y el daño que nos hace a las almas… Poca Fe, ninguna, veo en Bergoglio. Me remito a sus dichos y hechos en estas semanas de CIERRE TOTAL de Templos, repito, ordenados por el. En cuanto AL LLAMAMIENTO DEL REZO UNIVERSAL POR PARTE DEL PAPA JUNTO CON ESE COMITE»FANTASMA»DE FRATERNIDAD UNIVERSAL… es para llorar. Es una clara manifestación de que Bergoglio obedece a un poder político. Poder al que el y la grey que Cristo le ha encomendado–nosotros los católicos – debe POR MANDATO DE ESTE PAPA someterse a una instancia SUPRANACIONAL que nada tiene que ver con el Dios de la Revelación : Cristo encarnado… Esto siiiii que enciende muchas alarmas y deja claro qué es papa Bergoglio y que quiere y su ausencia total de Fe en cristo y en el legado de la Iglesia..
    Todo un caos. La Verdad para Bergoglio es relativa, personal y por tanto Subjetiva… Todo muy fraternal. Me pregunto por qué no está en una logia ( si es que no está en una de ellas) y se deja de teatros, mascaradas e impostura. A no ser que ya lo esté o bien alguna logia se sirva de él, cual titere parlante y demagogo y desee traer a los bobos, ignorantes o pseudoateos a ese estúpido cuento, teatro, farsa DE UNA FRATERNIDAD, DE UNA ELEVACIÓN A REZAR A UN DIOS ( tipo demiurgo de Platón) imaginario, sin fundamento, un Ser Supremo figurativo, imaginario, etéreo, volátil, intangible, indescriptible,inefable…como el UNO de los antiguos griegos o ese «APEIRON» de los presocráticos o los último de las «avatar» o cualquier cosa que uno posea en su mente, «Nous» o el ojete que nada puede leer porque es ciego y muy ciego ( jaaa, jaaa)… de chiste…
    Caso informe Mckarrick, eso es tan grave como grave es que siga la panda de Masones, marxistas y maricas que hay dentro de la Iglesia y que no sean barridos por su cabeza visible que, en principio, es Jorge Bergoglio.
    EN cuanto a alguien que se ha atrevido a decir animaladas contra Juan Pablo II, demuestra NO HABER SEGUIDO NI DE LEJOS SU PONTIFICADO, ni haber leído nada de sus escritos. Es más ni es católico ni tiene formación doctrinal ni moral básica.
    Las finanzas vaticana, parece ser que ya había muchas irregularidades de mucho antes y que el Papa de la sonrisa «( Juan Pablo I) deseó poner orden…
    EN fin: personalmente me preocupa la falta de celo apostólico del actual Papa, más preocupado por seguir directrices SUPRANACIONALES que espirituales. Más preocupado en formar parte de liderazgos mundanos y mundialistas que LA DE SER UN BUEN PASTOR CON OLOR A CRISTO.

  4. Muy por el contrario a lo que Ud. menciona mi planteo es que la Iglesia continúa siendo la misma (HAY CONTINUIDAD) pero con una merma, subdesarrollo o retroceso en la comprensión y expresión de los dogmas desde el CVII y en el culto a Dios por la misa de Pablo VI con lo que se genera un cierto enfriamiento de la caridad y de la santidad y, todo ello, agravado en este pontificado y claramente que la Iglesia terrenal no incluye solamente a la jerarquía sino a los sacerdotes y a los fieles u ovejas como las llama Ud. y en cuanto a la transformación en luterana estoy lejos de admitir que exista una RUPTURA entre una Iglesia verdadera anterior y una Iglesia falsa posterior por los motivos que expresé pues dicha teoría teológica de la RUPTURA aunque mantenida por progresistas, tradicionalistas y lefebvristas únicamente beneficia a los progresistas que quieren una Iglesia nueva y no a los tradicionalistas, lefebvristas y conservadores a los que perjudicaría dicho planteo tal como lo expliqué claramente en mi comentario anterior, le recuerdo que si reconoce destruida la Iglesia verdadera no puede hablar de fieles de la Iglesia ni nada por el estilo, la posición de ruptura que pretende asumir le obligaría a admitir que Cristo ya no está presente en la santa misa porque sin Iglesia como comunidad de creyentes Cristo no puede estar presente y, además, le recuerdo que nadie puede mantenerse en la virtud por mucho tiempo sin el auxilio de la gracia, o sea, sin la Iglesia verdadera y la religión verdadera no es posible salvarse y vivir en la virtud con lo que su situación sería completamente desesperante porque COMO SEÑALÉ sin Iglesia no podría salvarse Ud. salvo excepciones atribuibles a la misericordia divina por la doctrina y sobre las cuales no me atrevo a decir nada más, por supuesto, que uno puede partir de ciertas verdades de fe y concluir mal, o sea, Ud. puede decir que la Iglesia católica ha sido destruida (QUE HAY RUPTURA) pero que todavía hay santa misa, sacramentos y salvación en algún templo CATÓLICO cercano (CONTINUIDAD) pero para la mayoría de los personas eso es imposible de digerir desde lo intelectual por ir en contra del principio de no contradicción y desde la doctrina católica o puede pretender hacer una división de forma tal que exista una Iglesia docente caída en herejía y una Iglesia dicente que mantenga la fe pero ese planteo no es doctrina sana porque la Iglesia siempre es vista en unidad y no puede la Iglesia docente caer en herejía incluso sólo en la parte jerárquica en comunidad y no suceder lo mismo en breve tiempo con la dicente con la que forma unidad, por lo cual, su planteo no es correcto desde el punto de vista doctrinal y de magisterio pero además lo obligaría a HABLAR DE RUPTURA EN CUANTO A CIERTA PARTE DE LA IGLESIA DOCENTE Y CONTINUIDAD EN PARTE DE LA IGLESIA DOCENTE Y DICENTE (lo que significa hablar de CONTINUIDAD de la Iglesia verdadera y de RUPTURA en la contraIglesia o antiIglesia), he sostenido en alguna oportunidad con cierta arbitrariedad la posibilidad de una Iglesia dicente de los últimos tiempos por tres años y medio en el desierto en el Apocalipsis alimentada por el maná del Cielo pero no podría afirmar que la misma no esté integrada por sacerdotes, obispos y papa que, por supuesto, forman la Iglesia docente. También habría otra posibilidad de resolución que le permitiría a Ud. hablar de una RUPTURA y destrucción de la Iglesia verdadera y de la religión verdadera admitiendo que no existen después de ello ni sacramentos, ni culto válido y basar dicha afirmación en la buena mujer del Apocalipsis formada por los justos que no sería Iglesia sino un grupo de justos como antes de Abraham pudieron existir entre los paganos algunos hombres justos, a saber, gente que cree en un Dios Creador y remunerador de las acciones pero tal posición tendría que ser confirmada por Ud. si quiere mantenerla y para ello debe ir a la santa Misa del rito ordinario y del rito extraordinario y afirmar que el culto que se lleva allí es herético y, por lo tanto, que Cristo no está presente en la santa Misa también entiendo que no es una posición doctrinal sana o correcta, por mi parte, sigo con la certeza de la fe de que Cristo sigue estando presente en la santa Misa y de ello se deduce la necesidad de CONTINUIDAD en la religión y en la Iglesia y me sobra para saberlo con participar de la santa misa por lo que debo hablar de CONTINUIDAD y no de RUPTURA como lo hace Ud. Saludos en la santa Virgen María y en Cristo Rey

  5. El regente Bergoglio muestra una vez ser un perro faldero de los agentes globalistas que en alianza con un grupete interno de anti-Iglesia lo colocaron donde está, disfrazado de blanco.

    En efecto, nunca se vio que en la historia de la Iglesia alguien que figura como Papa (ya sabemos que no lo es) se someta dócilmente al llamado de un Alto Comité fraterno. Esto en línea con sus mensajes desorientadores a los católicos para que obedezcan a otros organismos que no son Iglesia. Por ejemplo, sus amadas ONU y la abortista OMS.

    Haciendose el víctima, su pose preferida, asegura que lo van a llamar relativista por juntarse con otros a rezar. Allí no está el problema. Que se quede tranquilo. Juntarse con otros para pedir cada uno a su modo -equivocado o certero- por un fin bueno no es reprobable.

    En cambio, el tema es precisamente, la realidad -existente o no- de ese fin bueno: que acabe la pandemia. Porque lo primero que hay que estar seguro que es una pandemia y no una PLANDEMIA. El documento Viganó nos advierte de ello. De lo que hay que liberarse es del espantoso MANEJO político-mediático que exige aparcar derechos y libertades sagradas para los creyentes soportando medididas demenciales como confinar a los sanos, sometiéndonos al neo-mandamiento sagrado: combatir una supuestamente letalísima enfermedad respiratoria.

    ¿Y qué hacer con otras enfermedades contagiosas que asolan al mundo de comprobada mayor letalidad que ésta pero que no tienen la prensa apuntaladora de un plan de propaganda orquestado en torno al coronavirus y que beneficia a unos y sacrifica a los viejos y a los más pobres del mundo?

    Pide Bergoglio terminar con el coronavirus, en línea con el relato globalista, pero nunca lo van a ver juntarse con otros para pedir acabar con la pandemia real de la cultura de la muerte. Jamás juntarse con nadie para pedir el fin del asesinato de 56 millones de niños por nacer al año. La mayor tragedia humana de todos los tiempos ante sus narices que sólo merece el silencio, tan apreciado por los cultores de la muerte. Este pedido molesta a sus socios internos y externos que han provocado la renuncia de nuestro Papa Benedicto XVI que no es renuncia y que por eso Francisco no es Francisco.

  6. Solución presentada al problema del CVII.
    Desde hace sesenta años se está intentando resolver el problema del CVII, el problema no se ha planteado desde el punto de vista teórico y se buscó formas de solución de índole práctica.
    La primera separación que haremos es entre quienes defienden y quienes atacan al CVII quienes lo atacan diremos que son tradicionalistas y lefebvrianos y entre quienes lo defienden a ultranza están conservadores y progresistas católicos.
    Entre los que atacaron el CVII se planteó dicho concilio principalmente como una ruptura con la Iglesia anterior, por lo cual, la Fraternidad fue llevada poco a poco a separarse de la Iglesia terrenal aunque no del todo, la debilidad del planteo de tradicionalistas y lefebrianos era que si existía una ruptura de la religión y de la Iglesia terrenal con la religión verdadera y la Iglesia verdadera entonces el catolicismo solamente estaba en la FSPX y el resto había caído en la herejía con lo que debía hablarse de antipapas e incluso podían negarse todos los documentos posteriores, como la Iglesia santa quedaba reducida a la FSPX y la Fraternidad no podía nombrar papas ni obispos al nombrar Lefebvre los obispos toda la Fraternidad caía también en una situación irregular y en una especie de herejía si se la analizaba desde el punto de vista del Magisterio y doctrina de siempre no podía haber objeción a que Juan Pablo II excomulgara a Lefebvre por nombrar obispos aunque se considerara a Juan Pablo II un antipapa sus argumentos sobre la irregularidad del nombramiento de obispos se mantenía y la Fraternidad por ese solo acto caía en herejía, Lefebvre mísmo se hubiera tenido que excomulgar a sí mismo porque desde el punto de vista de la Iglesia tradicional él tampoco podía nombrar obispos pues no estaba dentro de sus facultades, si a eso se le suma un cierto reconocimiento posterior del papa Francisco por parte de la FSPX la conclusión sería que sus obispos y sacerdotes no fueron válidamente consagrados para el ordenamiento sacerdotal.
    Muerto Lefebvre para los lefebvristas la Iglesia debería haber muerto con él de acuerdo con lo que enseña la tradición sobre facultades de obispos para designar otros obispos y sería muy irregular que una Iglesia católica lefebvrista que no tuviera ni cardenales ni papas.
    Pero Lefebvre mantuvo la Misa de siempre que no podía ser prohibida por Pablo VI y, por lo tanto, Benedicto XVI levantó esa prohibición llamando a esa misa del rito extraordinario.
    Si miramos desde el punto de vista de la ruptura con la tradición y de una religión e Iglesia nuevas tradicionalistas y progresistas tienden a hacer el mismo planteo antes había una doctrina ahora hay otra, por lo tanto, antes había una religión y una Iglesia en Roma y ahora hay otra todo ello mostraría que ni la religión ni la Iglesia de antes eran verdaderas y que ni la religión ni la Iglesia nueva tampoco son verdaderas porque serían modificadas en el futuro.
    Los progresistas católicos podrían afirmar que se caminaba hacia una Iglesia reformista que se encontraría con las Iglesias protestantes y con todas las religiones del mundo, los tradicionalistas dirían que solamente los que no adhieren al CVII y a las encíclicas posteriores y a la misa de Pablo VI eran verdaderos católicos con la verdadera religión y con la verdadera Iglesia reduciendo la Iglesia católica a un grupo mínimo de obispos, sacerdotes y laicos, obispos designados por Lefebvre y a una Iglesia sin cardenales ni papa.
    Por otra parte, conservadores y progresistas católicos estaban de acuerdo en que había que defender el CVII y que el CVII debía ser defendido a capa y espada y en eso eran socios no debían admitirse errores porque pensaban como el cardenal Muller se expresó sobre este tema hace poco, a saber, o hay ruptura o hay continuidad de la Iglesia y de la religión.
    Los conservadores hicieron un esfuerzo de sesenta años en tratar de cubrir cada uno de los errores del CVII y volver claros sus textos ambiguos porque si no mostraban la continuidad, entonces, tal como lo habían planteado ellos ni la Iglesia anterior era verdadera ni la Iglesia posterior al CVII lo eran porque no se había cumplido la promesa de que las puertas del infierno no prevalecerían pero además porque igualando error con herejía pronto se llegaría a la misma conclusión de los progresistas de que se trataba de una Iglesia nueva y reformada y se debía ir camino al protestantismo y a la gran dispersión de religiones e Iglesias y a la apostasía en una religión e iglesia universal, y habría muerto la Iglesia católica.
    Benedicto XVI trató de resolver el problema por medio de la teoría teológica de la hermenéutica de la continuidad pero como vimos el cardenal Sarah ha utilizado la idea de Benedicto XVI para hablar de una hermenéutica de la reforma para justificar las reformas de Francisco y posiblemente las reformas del sínodo alemán puedan aplicar la misma teoría del cardenal Sarah sea cuales sean las reformas.
    Dentro de los conservadores se llevó a cabo un proceso de encubrimiento de errores del CVII, de mentiras y con ello los conservadores se convirtieron en mentirosos perjudicando la santidad de su alma y le mentían al pueblo con lo que muchos perdieron la fe pero siguieron en los cargos.
    De los conservadores que perdieron la fe unos siguieron siendo conservadores para favorecer a la Iglesia porque consideraban que una reforma de la Iglesia que la muestre como una Iglesia diferente de manera demasiado rápida y violenta podía llevar a la destrucción de la comunidad o pueblo de Dios y creían que debían trabajar en contrapunto con el progresismo católico y el Mundo para que el pueblo aceptara las reformas que debían ser paulatinas hasta igualarse al protestantismo o encontrarse en el medio del camino y poder hablar de Iglesia católica reformista próxima a reunirse con otras religiones y formar una Iglesia universal, otros de los que perdieron la fe se pasaron directamente al progresismo católico.
    La elección falsa de o ruptura o continuidad había cobrado víctimas en el lado conservador, víctimas de sus mentiras y se trató de salvar a la Iglesia sepultando la verdad bajo un cúmulo de propaganda ideológica sobre el CVII en forma de libros y publicaciones.
    He ahí tres grupos humanos de la jerarquía católica frente a un gravísimo problema que querían resolver pero no podía: los “católicos” de la herejía progresista, los conservadores y los tradicionalistas.
    Como consecuencia de que la postura de defensa a ultransa no podía establecerse con sinceridad en las mentes inteligentes y preparadas de los conservadores, ellos además de perder gran parte de su fe, propagaron y favorecieron más el progresismo con su postura que los tradicionalistas pero tampoco estos últimos plantearon el problema en el terreno teórico ni trataron de resolverlo con éxito y si alguno lo resolvió con éxito hicieron lo posible para que no fuera conocida dicha solución.
    Tampoco los actuales planteos del obispo Schneider sobre la necesidad de corrección de los errores del CVII resuelven nada porque si dichos errores significaron una herejía y una ruptura aunque fueran corregidos en el futuro por medio de encíclicas no se resolvía nada, la Iglesia al caer en herejía habría perdido la gracia y como la sal no puede salarse nuevamente una vez perdida la gracia no puede volver a recuperarla la Iglesia ni para sí ni para sus fieles.
    Ahora, presentamos una posible solución del problemas del CVII:
    Sostenemos que en la época del CVII existe un misterio de iniquidad similar al del papado emérito y al pontificado de Francisco y su Amoris Laetitia capítulo VIII para expresar este misterio de iniquidad diremos que independientemente del contenido de documentos y declaraciones conciliares, nos encontramos frente a un Concilio Pastoral, nunca existió en la tradición de la Iglesia un Concilio pastoral y he ahí el misterio de iniquidad ¿podría un concilio pastoral ser un verdadero concilio? porque en principio los concilio tenían como función el crecimiento en los conocimientos de los dogmas y la lucha contra los errores o herejías, su función era de magisterio, dogmática y sobre la fe nunca se pensó nunca en convocar al Espíritu Santo para una cuestión pastoral, es más la idea de una teología pastoral es una invención novísima de la Iglesia.
    Otra duda y otro misterio: ¿podía un concilio pastoral convocado por el papa a los fines exclusivamente pastorales tocar temas de magisterio ordenario y extraordinario? o sea dedicarse a aquello para lo cual no habían sido convocados los obispos y cardenales.
    Otra pregunta y otro misterio: ¿podía un papa convocar a un concilio solamente porque un día se le ocurrió que debía hacerse y tratar al Espíritu Santo como si fuera un siervo del papa y de la Iglesia? ¿No había un grave pecado de soberbia que podía dificultar la presencia del Espíritu Santo al ser convocado solamente para hacer política eclesiástica y publicidad?
    Un misterio era la validez o no del concilio pastoral y su forma de actuación en materia de magisterio ordinario y extraordinario y tan revolucionario eran esos actos como la creación del papado emérito por Benedicto XVI y como la Amoris Laetitia capítulo VIII del papa Francisco y gran parte de su pontificado, estamos ante misterios de iniquidad, creaciones novedosas, revolucionarias y contrarias a la tradición que fueran utilizadas y que generaron múltiples problemas y los generan actualmente.
    Ahora la solución que proponemos está basada en dos partes: 1) hay misterios en esta vida, misterios sobre Dios, misterios sobre la creatura humana y misterios de iniquidad, existe en el Apocalipsis la mención del misterio de iniquidad del cuál siguiendo al Padre Castellani podemos decir que existieron tipos del antitipo final de ese misterio de iniquidad en casi todas las crisis de la Iglesia y que seguramente existen en el presente y en el futuro en el antitipo final del Apocalipsis.
    Los misterios de iniquidad que señalamos ahora son el CVII, el papado emérito y Francisco con su Amoris Laetitia.
    ¿Qué hacer con esos misterios de iniquidad por los cuales no se puede saber la validez o no por ejemplo de los documentos o encíclicas conciliares y del mismo CVII?
    Primero, lo que se debe hacer es resolverlo en el futuro no resolver el misterio de iniquidad que quedará como misterio sino resolver el problema de los documentos y encíclicas conciliares del CVII con una expresión ambigua y defectuosa de la fe católica.
    2.- La resolución del tema del CVII está en afirmar que así como la Iglesia católica puede mejorar su conocimiento y forma de expresión de los dogmas y existir un desarrollo en el conocimiento de las verdades reveladas también si la Iglesia terrenal descuida su misión y si no combate en contra del espíritu del Mundo y en contra de la contraIglesia o antiIglesia verdadera ciudad de Satanás presente en la Iglesia terrenal y que lucha como Partido del Mundo en la Iglesia por el gobierno de la misma contra la Iglesia santa presente en la Iglesia terrenal y si no es fiel a Dios puede por medio de documentos realizar una exposición de los dogmas menos exacta y obtener un menor conocimiento de la revelación o disminuir los conocimientos que sobre la revelación muestran los documentos de magisterio conciliar
    Es decir, en vez de hablar de un desarrollo en el conocimiento y expresión de los dogmas después del CVII se puede dar un subdesarrollo y merma en el conocimiento y expresión de los dogmas sin que ello implique de manera necesaria caer en errores que sean herejías.
    Hay que reconocer que en gran medida en que el CVII implicó para el pueblo de Dios un subdesarrollo, merma o decrecimiento en el conocimiento de la verdad revelada y como la misa de Pablo VI implicó una merma o decrecimiento en el culto dado a Dios sin que ello implicara herejía pero, sin duda, se dieron errores o expresiones ambiguas que enfriaron la caridad y la santidad en la Iglesia terrenal hasta llevar a que sea gobernada por el Partido del Mundo en la Iglesia.
    Así, por ejemplo, mientras en el comienzo de la Declaración conciliar sobre la libertad religiosa se comienza con una verdad y se afirma que solamente existe una religión que salva y una Iglesia verdadera con estas palabras: “(…) la libertad religiosa, que los hombres exigen en el cumplimiento del deber de dar culto a Dios, deja íntegra la doctrina católica sobre el deber moral de hombre y sociedades para con la verdadera religión y para con la única Iglesia de Cristo”.
    Posteriormente se concluye mal, es decir, sobre la base para argumentar de que: “la situación histórica en que se halla el hombre hoy frente a la práctica de muchas religiones en una misma sociedad civil, (…)” cuestión que existió siempre en toda sociedad y sobre la base de otra afirmación verdadera: “(…) todos los hombres deben ser inmunes de coerción de parte de hombres particulares y de parte de grupos sociales y de cualquier ser humano, de tal suerte que en cuestión religiosa, nadie debe ser coaccionado a obrar contra su conciencia ni tampoco ha de estar impedido a que obre según su conciencia, sea privada, sea públicamente, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos (…)” se llega a conclusiones erradas, a saber: “(…) Por lo cual el derecho a esta inmunidad persevera aún en aquellos que no satisfacen a la obligación de buscar la verdad y de adherir a ella; por lo cual no se puede impedir su ejercicio con tal que se guarde el justo orden público (…)”.
    Aquí hay un error porque la Iglesia transforma en derecho un supuesto derecho positivo a no buscar la verdad y adherir a ella, desde el punto de vista del derecho natural es evidente que no puede existir un derecho a no buscar la verdad y a no adherir a ella, en todo caso, habrá una tolerancia para evitar males mayores pero no hay derecho natural al error cometido de manera conciente ni a la maldad cometida de manera conciente solamente puede haber tolerancia según la doctrina católica de siempre.
    Independientemente, de que existió ignorancia sobre la diferencia entre lo que era el derecho para los juristas romanos y Santo Tomás de Aquino y del momento en la modernidad en que a las facultades se les empieza a dar el nombre de derecho y más específicamente de derechos subjetivos que pudieron generar la redacción con errores sin que por esa redacción que significa una menor comprensión y merma en los dogmas pueda hablarse de herejías vemos que se parte de principios teológicos, jurídicos y morales correctos pero al deducir la conclusión no se concluye de forma verdadera sino errada afirmando que existía un derecho al error en materia religiosa cuando ello es imposible y lo que correspondía enseñar de acuerdo con un mejor conocimiento del dogma es que existía una tolerancia por parte de la Iglesia de los errores en materia religiosa y de la práctica de las otras religiones.
    Ahora, esa tolerancia de la Iglesia católica podía tomar la forma de un derecho subjetivo positivo en el derecho del Estado laico porque así lo establecía un gobierno no porque existiera un derecho natural de primer, segundo o tercer orden al error sino porque el gobierno quería por derecho positivo crear un derecho subjetivo para la práctica de los errores religiosos lo cual debía ser tolerado por la Iglesia.
    Es decir, la Iglesia toleraba sin aconsejar al gobierno que legisle equivocadamente sobre el derecho subjetivo a la práctica de religiones no verdaderas incluso de manera conciente por los fieles en cuanto al error.
    Lo que erróneamente hizo la Iglesia fue confundir el autorizar y promover Ella misma la creación de derechos subjetivos para la práctica de religiones no verdaderas incluso de manera conciente para los fieles de esas religiones cuando ella solamente debía tolerar dichas prácticas sin poder establecer la validez de una facultad ni transformar dicha facultad en un derecho subjetivo positivo para el error o la maldad en materia religiosa pues no estaba apoyada esa ley positiva ni en el derecho natural ni en el derecho divino.
    Segundo en dicha declaración conciliar sobre la libertad religiosa mientras parte de principios teológicos, morales y jurídicos correctos de que solamente hay una religión e Iglesia verdaderas concluye mal o razona mal cuando afirma: “Además los actos religiosos, por los cuales los hombres se dirigen a Dios privada y públicamente de acuerdo con el parecer de su conciencia, trascienden por su naturaleza el orden terrenal y temporal; el Poder civil, cuyo fin propio es procurar el bien común temporal, debe reconocer y favorecer la vida religiosa de los ciudadanos, pero traspasaría sus límites si pretendiera dirigir o impedir los actos religiosos”.
    Aquí nos dice el P. Meinviella que el Estado y la vida púlica no puede dejar de influir favoreciendo u obstaculizando la libertad y aún la verdad religiosa. De donde no existe estrictamente neutralidad religiosa.
    Se termina insinuando de manera ambigua o generando una expresión ambigua que podía dar a entender que no convenía que sea transido de Cristo lo público y que no convenía un gobierno católico o partidos políticos católicos (ya vimos que estos últimos habían sido prohibidos por León XIII para evitar que los católicos queden divididos en distintos partidos políticos católicos prefirieron que lo estén en partidos políticos no católico pues impedían usar el nombre de “católicos” en partidos políticos con la consecuencia de tres siglos de gobierno no católicos o anticatólicos gobiernos que quedaron en manos de masones) con ello se continuaba la política eclesiástica que iba en contra de la santa doctrina del poder terrenal bajo el espiritual o se sentaron las bases para el desarrollo del progresismo católico.
    De allí a leyes anticatólicas de gobiernos no católicos y masones quedaban un paso he ahí la prohibición de la enseñanza religiosa en los colegios del Estado, el divorcio, con la destrucción de la familia por el divorcio, el aborto, la eutanasia, el matrimonio igualitario, el fomento de la ideología de género y su imposición a nivel educativo y político, el feminismo, etc.
    Hay aquí un error de razonamiento que afectó a toda la Iglesia, es decir, no nos encontramos con una declaración dogmática sobre lo que es válido y lo que no lo es sino de magisterio ordinario e incluso hasta pastoral sobre lo conveniente en un momento determinado y que puede no serlo y con una incomprensión sobre la verdadera libertad del hombre que se asienta sobre la verdad y nunca sobre el error.
    La Iglesia toleraba gobiernos no católicos es más parecía decir que los gobiernos debían ser no católicos cuando hablaba de laicismo, lo que dio al progresismo letra para escribir sobre gobiernos indiferentistas, neutros y anticatólicos y de una Iglesia que debía ser sierva del Mundo y de sus pecados, no para salvar al Mundo sino para seguir al Mundo, salir de sí misma e ir a las periferias, alienarse y empobrecerse, el Partido del Mundo en la Iglesia seguía las directivas de siempre de la masonería y del NOM.
    Aquí se ve cómo se puede producir una merma en la comprensión y el desarrollo de los dogmas, por supuesto, mientras la Iglesia se mantenía firme y fiel en la fe y aumentaba su comprensión y desarrollo de los dogmas la Iglesia terrenal se fortalecía y crecía pero a medida que su comprensión de los dogmas y su expresión se hacía más ambigua disminuía la santidad de la Iglesia y se veía reducida en su aspecto sobrenatural y próxima a una crisis.
    Los misterios de iniquidad cuando afectan el magisterio ordinario deberían ser resueltos en el futuro por medio de un fortalecimiento en la comprensión de los dogmas y en su expresión y expecialmente por una teología de la historia reciente al estilo de San Agustín y su ciudad de Dios que vuelva claro en los fieles cuales fueron las equivocaciones de la Iglesia y que a pesar de las misma y a pesar de la merma en la comprensión y en la expresión de los dogmas podemos hablar de una continuidad en la Iglesia terrenal pero que en el terreno espiritual la continuidad y sin perder la gracia puede importar un avanzar o un retroceder en santidad.
    Cuando se inicie un proceso de anonadamiento de la Iglesia y de pasión que terminará en el antitipo final del Apocalipsis puede verse acompañado de una merma en la expresión y comprensión de los dogmas al punto de llevar a Jesús a preguntar si hallaría fe a su regreso sin que ello implique que las puertas del infierno prevalecerán sobre la Iglesia santa que no es la Iglesia terrenal sino una parte, la parte que pertenece a la ciudad de Dios pero hay otra parte de la Iglesia terrenal que parece ser parte pero no lo es como dice San Pablo estaban entre nosotros pero no eran de los nuestros que forma la contraIglesia y ciudad de Satanás en la Iglesia.
    Por lo que es aplicable lo que Dios dice en la Iglesia de Laodicea o del fin del mundo a saber que son tibios ni calientes ni frios y que los vomitará de su boca, que son tibios los que han entibiado los conocimiento de la religión verdadera y la santidad de la Iglesia, los que presentan como logros lo que son verdaderas mermas y desfallecimientos en la comprensión de la verdad revelada, a saber, tradicionalistas y conservadores deben rectificarse deben colorear los ojos de la Iglesia para que vea y sea bella, deben plantear los problemas del CVII, del papado emérito y de Francisco y su Amoris Laetitia desde la verdad de Cristo y no desde el encubrimiento que los ha llevado a la crisis, deben reconocer sus errores y pecados para poder purificar su vista, deben fortalecer su amor, fe y esperanza en la Iglesia de siempre enseñar los dogmas de siempre con toda su riqueza y de la mejor manera posible.
    Es muy posible que el incendio en la Iglesia sea tan grande que nadie pueda evitarlo pero no evitarlo no significa sobrevivir, no actuar como bomberos no significa sobrevivir, porque el templo caerá sobre las cabezas de los fieles que no lo intenten y solamente se salvará el tabernáculo.
    Les pediría que si no son teólogos no realicen una reproducción del libreto de siempre para tratar de rechazar estos planteos ni traten de cubrir como hasta ahora lo pretendieron los conservadores la verdad bajo una biblioteca de mentiras.
    Saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey

  7. La «fe» es espiritual y Dios es quien la otorga, nada que ver con su falaz planteamiento. Pero ocurre algo más que la simplificación que hace usted. ¿Quién compraría todos esos tesoros? Es decir, alguien, uno o varios, se haría muchísimo más rico o ricos, se convertiría en adorzadores de los becerros de oro.

    Sin embargo, ¿qué cree usted que es lo que vale en este mundo, el dinero (vulgar papel sucio) o el oro guardado en los bancos nacionales que lo sustenta? ¿Cómo cree usted que la Iglesia puede llevar a cabo su INMENSA labor de beneficencia ayuda y educación de los centenares de millones de pobres, algo que no hacen los Estados, ni «oenegés» que valgan? ¿Cómo lo cree usted, de dónde cree que salen los fondos? ¿tal vez del tesoro del capitán Garfio, o de la cestita de Caperucita? ¡Huyyy! se me olvidaba, de la caja fuerte del Tío Gilito.

    Cuestión bien diferente es que aquienes moralmente no están preparados son aquellos que más manejan el dinero en el mundo, pero a todos los niveles, desde los estatales, tal como he señalado antes, a esos que no les importa derrochar fortunas en chaletazos, llamándose comunistas, o en borracheras y drogas en fiestazas ridículas y patéticas mientras a la vuelta de la esquina hay quienes hurgan en los contenedores en busca de un trozo de algo que poder comer.

    Deje la demagogia para los políticos, los banqueros y la golfería y tenga más humildad a la hora de hablar de la IGLESIA DE CRISTO.

  8. ‘Alto Comité para la Fraternidad Universal’ es una payasada fantasmada como puede verse en http://www.forhumanfraternity.org.

    Sus componentes son un conjunto de risibles «representantes» de las absurdas religiones de Abraham: hay un rabino de Washington, una onusina que es la directora de la UNESCO, dos lacayos serviles de Francisco, el cardenal Ayuso y su secretario personal Mons. Lahzi, y cuatro árabes de lo más extraño: el presidente de la universidad Al-Azhar y tres bizarros estrambóticos: un periodista de los Emiratos, un Secretario General del Consejo Musulmán de Ancianos que es el subordinado de Ahmed El-Tayeb Gran Imán de Al-Azhar, y un funcionario de Abu Dabhi.

    Véanlos aquí: http://www.forhumanfraternity.org/higher-commitee

    La realidad, pero, parece más bien una especulación urbanística, pues se quieren hacer tres macroedificios que representen al esta absurda familia de Abraham, que son el islam, el cristianismo y el judaismo, como puede verse aquí: http://www.forhumanfraternity.org/abrahamic-family-house.

    Es decir: no estaban todas las representaciones del judaismo, no estaba ningún protestante ni anglicano, no había ningún ortodoxo ni cristiano oriental precalcedoniano, y evidentemente, ningún representante de todas las corrientes islámicas, como los chiítas, etc.

    O sea, que todo es una fantasmada de Francisco, la universidad de Al-Azhar y unas «cosas» de los Emiratos y Abu Dabhi. O sea, nada, humo, ceniza, arena, polvo, basurilla… huyan, insensatos, huyan…

  9. «Aquellos tiempos tenían fe y por eso construían catedrales; hoy tenemos opiniones y con opiniones no se construye nada». Y cito esta frase porque seguramente mucho clérigo y jerarca se ha metido con o renegado de los grandiosos monumentos y «riquezas» de la Iglesia. Y se ha apuntado, más o menos convencido o compelido, a un cierto «anticapitalismo» eclesial y de falta de preocupación por las necesidades «reales» de la Iglesia de los pobres. Pero (¡oh paradoja y maravilla!) resulta que de aquellos pretendidos dispendios, que se hacían con un sincero amor a Dios y búsqueda de su gloria, dentro del sentido histórico del momento, pero con indudable más acierto que nosotros, vive ahora hasta económicamente la Iglesia: catedrales, museos, lugares, etc. etc. Y todavía una paradoja mayor, aún la sociedad civil, en los paises occidentales, viven en parte económicamente gracias a la fe de sus mayores: retirad de ciudades y pueblos todo el legado histórico artístico que ha creado la Iglesia y os quedaréis con poco para ver; resulta que parte del turismo vive de tiempos en que se tenía fe, y eso incluye hoteles, restaurantes, viajes, etc. etc. Cómo muy acertadamente señalaba Ratzinger como apología de la fe verdadera: la belleza estética y la belleza ética atesorada por la Iglesia de forma sinigual con respecto al resto de la humanidad.

  10. Como el libro autobiográfico de Joachim Fest –«Yo no»–, donde declara que él nunca se dejó contagiar por la fiebre hitleriana que infectó a casi todos sus compatriotas… ¡YO NO, cardenales y monseñores. YO NO, Conferencia Episcopal! Que rece hoy, si quiere, el Chepas, que para algo es fan de Francisco.

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