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La guerra mediática, ¿con Putin o contra Putin?, ¿con la OTAN o contra la OTAN?, opus iustitiae est pax, vaticinios romanos.

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Hoy encontramos artículos interesantes que pretenden dar un poco de luz en todo lo que estamos viviendo. No queremos caer en posiciones simplistas y falsas, sabemos que no es nada fácil entender dónde nos encontramos al estar rodeados de noticias falsas y de informaciones parciales. Hoy tenemos mucho que agradecer a los nuevos medios de comunicación que, por ahora, no ofrecen un ámbito de libertad que nunca hubiéramos soñado hace muy pocos años. No sabemos cuánto durará todo esto y cuánto podremos disfrutar de esta libertad. Como siempre ha sucedido, al poder no le gusta la crítica y que le afeemos su conducta. Aquí no pretendemos juzgar, esto es una reseña de prensa y ofrecemos lo que vemos y que cada uno saque sus conclusiones.

Estamos entrando en una espiral de pensamiento único que intenta, por todos los medios, liquidar lo que pueda oponerse. No lo tienen fácil, pero cada día vemos lo fácil que es manipular al ser humano. Llevamos decenios en los que ha destrozado nuestras sociedades atacando su alma, su fe, su cultura. La formación que reciben niños y jóvenes es lamentable y, salvo gloriosas excepciones, que siempre las hay, el borreguismo aumenta y se reproduce con gran alegría. Gran parte de América está en manos de los ‘narco estados’ y muy pocos dicen que nosotros somos los grandes consumidores que alimentan el mercado. Estamos drogados, adormecidos, sumidos en el placer instantáneo que nos hace olvidar la condición divina del ser humano. Poco se puede esperar de una sociedad llena de cadáveres, que no saben, ni les interesa saber, quienes son, para qué están aquí, cuál es el sentido de su existencia.

La guerra es una monstruosidad, la muerte de inocentes, los soldados también son seres humanos, no tiene nunca justificación. La historia de nuestra humanidad, nos guste o no, es una historia que salta de guerra en guerra, hasta hoy. Nos parecía que nosotros éramos ‘él no va más’ y que nuestros antecesores eran una especie de animales irracionales. Nadie quiere ver, es demasiado molesto, que vivimos unos de los momentos más violentos de nuestra civilización, si esto merece tan nombre. En las guerras todos tienen sus razones que nunca pueden justificar la sinrazón de la aniquilación del adversario. La violencia no es solo del que empuña un arma, hay muchas formas de matar y algunos son verdaderos maestros.

Tenemos lectores del otro lado, en los antiguos países socialistas, los del nacional socialismo y los de la unión de repúblicas socialistas, así les gustaba llamarse, ellos sabrán porque se sentían orgullos, algunos se siguen sintiendo.  Nuestro lado ha tomado partido y quien no se pone del lado de ninguno de los dos, la OTAN o Putin para entendernos , en porque está con Putin y al que no le guste que reviente. Preferimos la simpleza de los buenos y los malos y tranquilizarnos sabiendo que los nuestros son los buenos. El mundo no es tan simple, hay cosas indefendibles y una invasión siempre lo es, aquí estaremos en medio de esta vorágine intentando acoger a los inocentes que sufren por la barbarie humana, sin olvidar que bárbaros hay en todos los lados. No olvidemos que el único precedente de bomba nuclear en nuestra historia estuvo en manos de los buenos, con una consecuencias tan tremendas sobre la población inocente que todavía no encuentran justificación.

Un artículo de hoy nos intenta dar algunas claves para no perdernos en la contienda. La guerra de agresión es siempre injusta mientras que la de defensa es justa. Es necesario partir de este hecho indiscutible y constante en la doctrina. La ONU no puede intervenir porque Rusia está en el Consejo de Seguridad y tiene poder de veto. De hecho, sin embargo, intervino a nivel moral porque solo cinco naciones votaron la moción a favor de Rusia. La realidad es que es necesario repensar este foro internacional que es el resultado de los equilibrios surgidos de la Segunda Guerra Mundial. La Corte Penal Internacional ha abierto un expediente, tomará el tiempo que tomará, pero al final Putin será declarado criminal de guerra. Ninguna mediación puede desconocer la verdad, por el contrario, el respeto a la verdad otorga autoridad moral para ser protagonistas del acuerdo en el momento oportuno.

La Iglesia ortodoxa rusa, que no duda en justificar una autocracia inmoral que comete crímenes de guerra muy graves con un corazón ligero en nombre de un ideal ortodoxo paneslavo, está fuera de la historia y no tiene perspectivas. Las simpatías y el silencio modernistas frente a las degeneraciones globales generadas «por pequeños grupos financieros muy poderosos y conocidos que compiten entre sí por el dominio mundial»  hace que cualquier iniciativa de este pontificado sea poco creíble.

El diálogo ecuménico se ha detenido precisamente en este punto. Si volvemos a leer la declaración conjunta firmada en La Habana es evidente que la Iglesia de Roma se ha desviado de los compromisos allí asumidos. Lo vemos a diario y el chiste que circula hoy en Roma es que para entrar al Vaticano se necesita un “pase gay” y nada más. Deseamos que Putin desaparezca y tantos otros ‘putines’ tan dictadores o más que él, deseamos que los sufridos pueblos eslavos puedan gozan de una verdadera paz fundamentada en la ley de Dios de donde provienen los derechos de los hombres. Algo ha empezado, puede que todo esto sea un revulsivo desagradable que nos haga despertar de la muerte que vive nuestra cultura. En las dificultades el ser humano puede sacar lo peor de él,  también lo mejor.

Es necesario realizar un examen cuidadoso y documentado de lo que estamos viviendo, sobre la base de información confiable e imparcial para llegar, como juez en la corte, a un juicio ponderado, objetivo y desapasionado, a fin de esclarecer los errores y razones de ambas partes, y poder atribuir unicuique suum, ya que opus iustitiae est pax. Por desgracia,  las dos figuras religiosas  a quienes mira hoy el mundo y sobre todo los hombres amantes de la paz: el  Papa Francisco y el Patriarca de Moscú,  no están a la altura de la situación y de su gravísima tarea de pastores del rebaño y defensores de la pax Christi.  Uno reprocha los errores del otro sin reconocer los propios. Así, ninguno de los dos hace un convincente llamamiento a la paz, sino que se muestra incapaz de esa humildad, que es la única que sabe vencer la soberbia, que es el satánico resorte necesario  de todos los horrores de las guerras.

Roma es la ciudad de los augurios y el Vaticano de los vaticinios. Terminamos recordando el extraño suceso, segun algunas interpretaciones, vaticinó la agresión rusa, el cuervo, contra Ucrania. Para otros  sería una advertencia sobre el ataque de la masonería contra la Iglesia. Después del  rezo del Ángelus del domingo 26 de enero del 2014, el Papa Francisco y dos niños liberaron dos palomas blancas desde la ventana del Palacio Apostólicos para pedir por la paz en Ucrania: «Soy cercano con la oración a Ucrania, en particular a cuantos perdieron la vida en estos días y a sus familias. Deseo que se desarrolle un diálogo constructivo entre las instituciones y la sociedad civil y, evitando todo recurso a la violencia, prevalezca en el corazón de cada uno el espíritu de paz y la búsqueda del bien común».  Las palomas fueron atacadas en pleno vuelo por una gaviota y un cuervo de forma violenta a pocos metros del Papa. Es nuestra imagen de hoy.
«Todo lo que hacen es para que los vea la gente…»
Buena lectura.

Padre Cavalcoli: Respingere la Visione Ridicola di Putin Pazzo Sanguinario.

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