La guerra de los libros, ¿el Papa Francisco continúa a Benedicto XVI?, la buena memoria de Müller, la gasolina del Vaticano, la iglesia necesitada.

|

Empezamos semana y seguimos con lo que ya se conoce como la guerra de los libros. La producción editorial en lo que llevamos de año es increíble, por la cantidad y la calidad de sus firmas y su sustancioso contenido.

Empezamos por los comentarios al libro póstumo del Papa Benedicto, lleno de pasajes muy sabrosos que seguirán dando mucho que hablar. Georg Gänswein sigue siendo el albacea de Papa Benedicto XVI y el custodio de sus obras póstumas: «Por mi parte, en vida, ya no quiero publicar nada. La furia de los círculos contra mí es tan fuerte que la aparición de cada palabra mía inmediatamente provoca un grito asesino de ellos. Quiero ahorrarme eso a mí y al cristianismo». «Cuando anuncié mi renuncia, no tenía ningún plan por lo que haría en la nueva situación. Estaba demasiado exhausto para planear cualquier otro trabajo. Además, la publicación de La infancia de Jesús me pareció una conclusión lógica a mis escritos. Después de la elección del Papa Francisco, reanudé lentamente mi trabajo teológico. Así, a lo largo de los años, se han ido configurando una serie de pequeñas y medianas aportaciones, que se presentan en este volumen».

Una declaración estremecedora que deja patente el sufrimiento y cierto desconcierto que debió experimentar el Pontífice en los últimos años de su vida y que nos recuerda lo ocurrido con motivo de la publicación del libro ‘Desde lo más profundo de nuestro corazón’ del cardenal Robert Sarah cuando, con una torpe operación comunicativa, se colocó la firma de Benedicto XVI al pie del volumen junto con la del cardenal, desatando la ira de Francisco y provocando, entre otras cosas, la defenestración de Georg Gänswein.

<

Benedicto denuncia las incursiones de obispos y cardenales, que utilizando como asesinos a los teólogos que  lo perseguían cuando era papa, al punto de agotarle las fuerzas, y luego no le ahorraron agresiones tipo «asesino», incluso después de su renuncia el 11 de febrero de 2013. «Hubo obispos individuales, y no solo en los Estados Unidos, que rechazaron la tradición católica en su conjunto, con el objetivo de desarrollar una especie de catolicidad nueva y moderna en sus diócesis. Quizás valga la pena mencionar que, en bastantes seminarios, los estudiantes sorprendidos leyendo mis libros fueron considerados no aptos para el sacerdocio. Mis libros se encubrían como literatura dañina y, por así decirlo, solo se leían en secreto”.

Los escritos de Benedicto XVI contenidos en esta colección póstuma entran en escena sobre temas que demasiado a menudo se ocultan a la Iglesia. El difunto Pontífice habla de la homosexualidad y del hecho de que existen verdaderos «clubes» gay en los seminarios. Refiriéndose a la reunión que el Papa Francisco había convocado con los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo sobre el tema de los abusos, Ratzinger subraya en una nota que “le preocupa sobre todo la cuestión de la vida sacerdotal y también la de los seminarios. En cuanto al problema de la preparación al ministerio sacerdotal en los seminarios, constatamos de hecho un gran colapso de la forma actual de esta preparación”.

Durante años han querido hacernos creer que el Papa Francisco consultaba al «abuelo sabio»,  definición nada apreciada por Benedicto.  Las palabras puestas por escrito por el propio Benedicto XVI desmantelan definitivamente este castillo de mentiras construido en los últimos diez años y nos entrega una verdad siniestra y triste. El hecho de que Ratzinger diga, y sobre todo escriba, abiertamente que sus obras teológicas fueron a menudo desalentadas y, de hecho, en algunos casos censuradas, sugiere una nueva Santa Inquisición que nadie podría haber imaginado.

Otro libro que es una cantera es el de Müller. Está claro que Müller no teme comprometer la relación ya casi inexistente con el Papa Francisco. No se verán en los ejercicios porque el Papa Francisco los ha suprimido, quizás por eso, entre otras cosas. No es un cardenal cualquiera, Benedicto XVI le confía la Congregación para la doctrina de la fe en 2012 y ya antes  le pidió que se hiciera cargo de la Opera Omnia de sus estudios teológicos.  Müller fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe con el Papa Francisco desde 2013 hasta julio de 2017, sustituido por su número dos, Ladaria SJ.

En su último libro entrevista, Müller relata  la audiencia en la que el Papa Francisco lo despide: ‘Ha terminado su mandato. Gracias por su trabajo’.  El cardenal no parece convertirlo en un asunto personal,  sino más bien en una crítica al estilo de gobierno del Papa Francisco,  ya que es un modus operandi frecuente en el Vaticano.  Al día siguiente de su destitución, Benedicto XVI se solidarizó públicamente con una carta que se publicó como prólogo de un volumen editado con motivo de su 70 cumpleaños, por haber «defendido las claras tradiciones de la fe» y le recordó que «un sacerdote y sobre todo un obispo y cardenal nunca se retira».

Nos revela interesantes datos del modus operandi del Papa Francisco:  «Recuerdo que en otra ocasión publiqué un artículo detallado sobre la indisolubilidad del matrimonio en ‘L’Osservatore Romano’. Recibí una llamada telefónica de Andrea Tornielli, amigo del Papa y todavía sin cargo en el Vaticano. Me contactó para hacerme saber que la línea teológica que yo había expresado en el texto publicado no era la misma que la del Papa Francisco. Quería saber de mí si el Pontífice había me había dado, o no,  permiso para escribir».

Müller era prefecto cuando se hicieron públicas las dubia sobre algunos contenidos de Amoris Laetitia y se negó a contestar, a los cuatro cardenales firmantes -Burke, Caffarra, Brandmüller, Meisner- para evitar la polarización, pero reiteró su oposición a la posibilidad de conceder la comunión a los divorciados vueltos a casar. No oculta que no le gusto la renuncia del Papa Benedicto XVI,  respeta «la decisión personal de Ratzinger, hecha en conciencia, en libertad» en 2013 pero  subraya todos los puntos críticos. «La renuncia introdujo una fisura en el principio petrino de la unidad de la fe y de la comunión de la Iglesia que no tiene igual en la historia y aún no ha sido elaborada dogmáticamente». El problema de la  coexistencia de un Papa reinante y un Papa emérito:  «Los dos protagonistas se han convertido, incluso contra su voluntad, en un punto de atracción para católicos de diferentes orientaciones espirituales y teológicas o incluso solamente por simpatías humanas».

Y pasamos a la ‘agenda’ del Vaticano que sigue su ritmo alocado. Encuentro intereligioso  en el Vaticano sobre «Religión, inteligencia artificial, algoritmos, robots»: la Iglesia se pregunta por los límites éticos y morales que la aplicación de estas sofisticadas fronteras tecnológicas impone al hombre.   ¿Puede el hombre ser intercambiable con una máquina? ¿Hasta qué punto un algoritmo puede decidir la esfera ética? «El único inconveniente de la IA es que no es  capaz de darse fines propios, como los animales, que son prerrogativa exclusiva de los seres humanos.  Las máquinas no tienen una «visión de síntesis» que sepa ponderar las cosas como un todo, apoyándose en experiencias o principios de precaución.  La inteligencia artificial llega a la iglesia, pero los robots nunca reemplazarán a los sacerdotes, «no tienen alma»

En tiempos de proselitismo ecológico del papa reinante llama la atención que los  distribuidores más baratos de gasolina se encuentran en el Vaticano.  El Vaticano tiene seis puntos de venta: dos dentro de los Muros de la Santa Sede, uno en los Muros de Gianicolensi, uno en San Giovanni y uno en San Calixto en Trastevere y otro en Santa María de Galeria. En teoría solo pueden acceder los que cuentan con la tarjeta, los empleados de la Santa Sede y sus familiares , dos coches por hogar. A esto se unen los que tienen ‘relaciones comerciales’ con el Vaticano y los bien relacionados. Una cosa es predicar y otra cobrar, no estamos en tiempos de despreciar los ingresos vengan de donde vengan, el proselitismo ecológico se financia con la venta de gasolina, santa como es llamada en el Vaticano, pero gasolina.

Seguimos  con los medios llenos de testimonios de abusadas por el sacerdote jesuita, que lo sigue siendo, sacerdote y jesuita, Rupnik. No queremos reproducir todo lo que cuentan, para muestra un botón: «Me abrazó y me besó, justificando ese gesto con mi necesidad de ternura. Mientras continuaba abrazándome y besándome, repetía que solo lo hacía por mi propio bien». Este caso afecta muy directamente al Papa Francisco, un caso más de amigo protegido y bien tratado. No son tiempos propicios para ocultar las cosas, antes o después todo se sabe, y las abusadas están dispuestas a que no se olvide.

La «Fundación Pontificia», «Ayuda a la Iglesia Necesitada» de origen holandés, inició su actividad poniendo en marcha una vasta red de ayuda para los alemanes desplazados de Alemania Oriental después de la guerra, y luego invirtieron todos los esfuerzos para apoyar a las iglesias más allá del muro.  Benedicto XVI impulsó esta investigación «El resultado de la visita fue la reorganización y reestructuración y la creación como fundación pontificia, pasando a control directo de la  Santa Sede. No es una fundación de segunda y supera en cantidad recaudada a las Misiones:  “Durante 2021, la organización internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada  recibió más de 133 millones de euros en donaciones».   En el Vaticano han saltado las alarmas al ver que podemos estar en conflicto con las Obras Misionales Pontificias, con 110 millones de recaudación en 2021, no sería extraño que estemos ante una unificación forzada de hecho, al ser imposible de derecho.

«Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir».

Buena lectura.

 

Guerra di libri in Vaticano, esce postumo di Ratzinger

Il testamento di Ratzinger: «Troppo odio contro di me»

Benedetto XVI fa risplendere la luce della verità

“Nei seminari club gay e video porno” le rivelazioni di Papa Ratzinger nel libro postumo

Vaticano, Ratzinger e le accuse postume: «Pornografia e club gay»

“Aiuto alla chiesa che soffre”: la potente lobby della destra cattolica (e i suoi guai)

Dimissioni. Tra sacri silenzi e chiacchiere profane

Le «crudeli aggressioni psicologiche» di Rupnik di fronte alle resistenze

Vaticano e distributori no logo, dove fare benzina low cost a Roma

si el Vaticano reabre un caso, no necesariamente busca la verdad

Papa Francesco convince sette italiani su dieci. La Chiesa perde consensi

I paletti della Chiesa all’AI: i teologi alla ricerca di una bussola etica per robot e algoritmi (condivisi da ebrei e musulmani)

L’«erede» di Ratzinger a ruota libera contro Bergoglio

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *