PUBLICIDAD

La catedral en llamas, de sus cenizas brotará la nueva Europa de raíces cristianas.

|

La catedral de Notre Dame de París en llamas.  Es toda una metáfora de los que está sucediendo en la sociedad y la iglesia en Europa. Es nuestra historia que va mucho más allá de la materialidad. En el lugar que ocupa la catedral ya los celtas habían celebrado aquí sus ceremonias donde, más tarde, los romanos erigirían un templo al dios Júpiter. También en este lugar existió la primera iglesia cristiana de París, la basílica de Saint-Etienne, proyectada por Childeberto I alrededor del año 528. En sustitución de esta obra surgió una iglesia románica que permanecerá hasta 1164, cuando comienza la construcción de la catedral actual.

Ya en 1160 el obispo Maurice de Sully consideró la existente iglesia poco digna de los nuevos valores. El gótico inicial, con sus innovaciones técnicas que permiten formas hasta entonces imposibles.  Durante el reinado de Luis VII, y bajo su apoyo, este proyecto fue bendecido financieramente por todas las clases sociales.

La construcción se inicia en 1163 reflejando influjos de la abadía de Saint Denis.  En 1182 el coro ya prestaba servicios religiosos y, durante la transición entre los siglos, se concluyó la nave. Al inicio del siglo XIII arrancan las obras de la fachada oeste con sus dos torres, extendiéndose a mediados del mismo siglo. Los brazos del transepto (de orientación norte-sur) fueron edificados de 1250 a 1267 bajo supervisión de Jean de Chelles y Pierre de Montreuil.

En 1793, durante la Revolución francesa, muchos elementos de la catedral fueron destruidos y muchos de sus tesoros robados, acabando el espacio en sí por servir de almacén para alimentos. En 1804 Napoleón Bonaparte se corona a sí mismo emperador en la catedral.

Con el florecer de la época romántica, la catedral se apreció con otros ojos. Bajo esta nueva luz del pensamiento se inicia un programa de restauración de la catedral en 1844, liderado por los arquitectos Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus, que se extendió durante veintitrés años. En 1871, con el corto ascenso de la Comuna de París, la catedral se vuelve nuevamente telón de fondo de las turbulencias sociales, durante las cuales casi fue incendiada.

Estos son los datos fundamentales de la historia de está catedral, una historia que se repite miles de veces en toda la geografía europea, y que indica la vida de una comunidad cristiana que hunde sus raíces en los comienzos de la cultura occidental. Es uno de los frutos artísticos excelentes de la cultura cristiana que fue construía en siglos que los ilustrados consideraron, y sus cachorros los siguen haciendo,  absurdamente oscuros y que dieron como  fruto un edificio todavía no superado en una ciudad que hoy cuenta con más de doce millones de habitantes y cuando la construye tenía apenas 50.000. Los siglos cultos de las luces la desmantelan y convierten el almacén de alimentos en un alarde cultural sin precedentes que muchos nos intentan vender como la cima de la civilización.

Europa es cristiana, tiene raíces cristianas y sin ellas desaparecerá. La conmoción social planetaria que ha supuesto este incendio es un signo divino de dolor de ver nuestra historia, social y religiosa, en llamas. Si no hablamos nosotros hablarán las piedras y parece que ya lo empiezan a hacer ante tantos silencios cobardes y cómplices. Esperemos que esto haga resucitar las adormecidas brasas de la fe que sin duda están destinadas a dar muchos frutos. Francia fue llamada la hija predilecta de la iglesia y, aunque ha tenido años malos, de sus cenizas sacará un nuevo esplendor.

No dudamos que será reconstruida y recuperara su belleza pero es mucho más importante que la ciudad que la abraza recupere la fuerza y vitalidad cristiana que la concibió y ha mantenido vida durante siglos.

 

5 comentarios en “La catedral en llamas, de sus cenizas brotará la nueva Europa de raíces cristianas.
  1. Jorge Rojas , identificada con tus palabras . Además hay que regar las semillas con abundante agua de humildad , verdad , transparencia y sobre todo siendo reales testimonios del Evangelio de Jesucristo .

  2. A ver cómo la reforman… miedo me da que hagan una catedral estilo new age, o estilo kirsh. Con la jerarquía actual, cualquier aberración es posible.

  3. La gran esperanza de la humanidad es el reencuentro con Jesucristo muerto y resucitado
    Si el grano de trigo no muere no da fruto
    Francia debe redescubrir, al igual que Europa que su origen y destino es el Divino maestro y su Nuestra Señora, verenada por tantas generaciones en esta joya de la humanidad que hoy arde.
    Que esta Semana Santa nos ayude en arder en amor, como nos enseña el Sagrado Corazón de Jesús, devoción iniciada en Francia y aprendida de nuestros mayores.
    Que Dios bendiga a Francia y toda Eirpa con una nueva primavera de fe

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *