Otro día de infarto dentro de los muros del Vaticano. El más pequeño estado del mundo parece tener la eterna vocación de generar continuos escándalos en todos los ámbitos y el financiero es su preferido. La noticia de hoy se centra en la ‘retención’ de Gianluigi Torzi que ha actuado de intermediario en la operación ‘opaca’ que rodea todo el caso del inmueble de Londres. El caso sigue vivo desde hace meses y va quitando de circulación conocidos apellidos en el pequeño reino pontificio.
Para entender dónde nos encontramos debemos tener en cuenta algunos datos importantes. El caso afecta a la Secretaria de Estado. Es el núcleo duro del gobierno del estado Vaticano y de la Santa Sede en esa mezcla inseparable que enrarece todo. Pensar que algo puede pasar en el Vaticano sin conocimiento, consentimiento, autorización o tolerancia de la Secretaria de Estado es impensable. Si en algún sitio la estructura de mando es piramidal es en la Secretaria de Estado, llena de ejecutores de ordenes cuyo presente y futuro depende de su sumisión absoluta a su acatamiento sin replica posible. El caso que nos afecta es de este pontificado, no podemos mirar a los oscuros tiempos de Bertone ni al pontificado de Papa Benedicto XVI. Esto es de ahora y de los que ahora están.
La cantidad de la que hablamos es enorme si la comparamos con las cifras del Vaticano. Hablamos del entorno de 300 millones de euros que equivale al presupuesto total de un año de toda la Santa Sede. Son casi cuatro años de donaciones de toda la cristiandad al Obolo de San Pedro. Esta no es una cantidad que no se puede despistar en los entresijos de complicadas ingenierías financieras.
El Papa Francisco ha querido marcar distancias desde el inicio de todo incluso alegrándose de ser el destapador del pastel. Parolin se ha manifestado totalmente ajeno al caso, y era, es, y creemos que sigue siendo, el Secretario de Estado. El Sustituto, desde 2011 al 2018, es Angelo Becciu, que puede tener muchas defectos pero del que no dudamos que controlaba hasta el último euro sin posibilidad alguna de despistes, no es presumible una distracción y menos de esta entidad. El amigo Edgar está de sustituto desde el 2018 y se ha visto envuelto en un caso, que si bien él no pudo iniciar, lo ha podido complicar incluso pensado quererlo resolver.
Sobre los detalles del caso tenemos amplia información y muy detallada ofrecida por la agencia ‘adnkronos’ que hoy ha publicado la exclusiva de las últimas novedades del caso destapado en el mes de octubre del año pasado por ‘L’espreso’.
La noticia de hoy es la presunta extorsión de 15 millones al Vaticano, hipótesis inquietante que surge de la investigación que condujo al arresto de Gianluigi Torzi. Los investigadores habrían descubierto que durante una reunión para convencer al empresario de vender sus acciones y en la que también participó Monseñor Edgar Pena Parra, por la secretaría de Estado del Vaticano, Giuseppe Maria Milanese, que actuaría en interés de la Secretaría, el abogado de la firma Ernst & Young Manuele Intendente y Renato Giovannini, vicario rector de la Universidad Guglielmo Marconi, Torzi habría dicho que estaba dispuesto a renunciar, después de la compensación por los gastos y con un pequeño margen de beneficio, una suma que en una reunión posterior se cuantificó en 3 millones de euros. A pesar del acuerdo verbal, Torzi no habría devuelto sus acciones de Gutt Sa y su estrategia ‘ascendente’ surgiría durante otra reunión dramática y muy larga en el estudio de Giovannini, de la cual resultaría que había más personas involucradas en la operación y que también se habían entregado o prometido sumas de dinero. «otros». ¿Cierto? ¿Falso? ¿Y quiénes son estos «otros»? Y, nuevamente, que Enrico Crasso, gerente de finanzas de la Secretaría de Estado a través de Sogenel Capital Holding, y Fabrizio Tirabassi, jefe de la oficina administrativa de la Secretaría de Estado, unos días antes en una reunión en Milán le habían ofrecido 9 millones de euros por desinvertir sus acciones. Esta cifra es considerada insuficiente por Torzi quien habría llegado a hipotetizar la suma de 24 millones, e incluso 30 millones, para devolver la propiedad de Londres a la Santa Sede, en una escalada que tenía el tono de una «extorsión». Posteriormente, durante una reunión con el sustituto Edgar, Tirabassi y Monseñor Alberto Perlasca, jefe de la oficina administrativa de la Secretaría, las investigaciones revelaron que habrían propuesto retirar los 20 millones necesarios para cerrar la transacción con Torzi del llamado ‘Fondo discrecional’, un fondo creado en 2015 para los gastos discrecionales y sin necesidad de justificación ni control del Papa, para disponer de este fondo se necesita la autorización expresa y documentada del Papa Francisco personalmente ya que es el único que puede disponer. Una operación que no habría terminado en nada gracias a la mediación de Monseñor Mauro Carlino que habría convencido a Torzi de aceptar 15 millones en lugar de 20, el pago se realizó y la extorsión estaría así consumada. Hasta aquí la información con que contamos hoy.
El aguijón se clava de nuevo en el Vaticano: estafas, venenos, extorsiones, luchas de poder, negocios turbios y traficantes sin escrúpulos, traiciones consumadas en edificios sagrados, funcionarios infieles, cartas rogatorias en Suiza, investigaciones en Londres, el proyecto de un bono de 30 millones de euros con la Banca Popolare di Bari, un sinfín de corrientes de dinero que conducen muy, muy lejos, los dineros de caridad para los pobres que terminan en mundos perdidos. Lo que se desarrolla en estas horas después del arresto de Torzi es un escándalo sin precedentes que no escatima a nadie y que con el arresto por malversación de fondos, fraude, extorsión y autolavado está haciendo temblar los sacros palacios. Estamos ante un terremoto judicial que trasluce en la gestión «alegre» de cientos y cientos de millones de euros por parte de la Secretaría de Estado del Vaticano.
Hasta ahora la justicia del Vaticano, el Juez único del tribunal único del micro estado pontificio, se ha cebado con todos los que han pretendido la trasparencia y la claridad de las opacas finanzas vaticanas y en ningún caso involucrados en oscuros negocios. Todos, absolutamente todos, han terminado mal, el rosario de nombres acompaña a las informaciones de hoy y es sobradamente conocido por nuestros lectores. El caso que hoy nos ocupa es uno, no es ni el único ní el más impostante, pero es un inicio que por ahora se ceba con un intermediario quien, como su nombre indica, media entre dos partes. Esperemos que no sea otra cortina de humo para cortar un hilo del que es peligroso, demasiado peligroso, seguir tirando.
El Papa Francisco participa en la reunión virtual de primeras damas de algunos países americanos con motivo del día del medio ambiente. En China se empiezan a reabrir algunas iglesias al culto. En Alemania quedan algunos obispos católicos a los que no les gusta nada el camino sinodal y lo dicen.
«Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Buena lectura.
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