Seguimos con el método de estos días, que en esto no admite atajos: los datos son los que son, los rumores se dan como rumores y lo que no está en un documento no se escribe como si lo estuviera. Hoy hace falta de nuevo, porque varios medios han atribuido al parte médico cosas que el parte médico no dice. Nos da un enorme trabajo el verificar tanta información, pero lo consideramos imprescindible para poder movernos con seguridad en un mundo tan cargado de información inexacta y muy perecedera.
El Papa ha vuelto a caminar y a comer. Eso es lo que hay de nuevo en su estado, y lo dice un texto de cuatro párrafos. Y a la pregunta que ha ocupado la semana —quién gobierna la Iglesia con el Papa ingresado— ha respondido el Boletín de los días 13 y 14 sin necesidad de un solo canonista: aceptando una renuncia y nombrando a dos arzobispos metropolitanos.
El segundo parte, que no es un Boletín
Merece la pena detenerse en la forma, porque medio mundo lo ha llamado boletín y no lo es. El Boletín del 14 de octubre tiene tres entradas y ninguna es médica: la misa del décimo aniversario de Amoris laetitia, las renuncias y nombramientos con el aviso de briefing, y el mensaje del Papa al término del encuentro. El parte salió por otro canal, el de «Comunicaciones a los periodistas», sin número y sin hora, enviado por correo electrónico según Vatican News, en torno a las tres y media de la tarde. Lo firman, otra vez, el doctor Luigi Carbone y el profesor Stefano Margaritora.
Y tiene versión oficial española, de modo que lo citamos tal cual: «Esta mañana, el Santo Padre se ha sometido a los análisis de sangre y a la radiografía de tórax previstos tras la intervención. Los resultados confirman una evolución posoperatoria normal […]. El Santo Padre ha realizado fisioterapia respiratoria y ha comenzado a caminar en la habitación. Asimismo, ha retomado una alimentación regular, desayunando y almorzando. La recuperación avanza según lo previsto.»
Un detalle para quien compare las dos versiones. Donde el italiano dice que los valores «sono nella norma», el español oficial dice que «se encuentran dentro de los parámetros esperados para el tipo de intervención realizada». No es lo mismo, y la española es más cauta. Quien quiera el filo del original, que cite el italiano.
Bruni añadió que el ánimo del Papa «es bueno». Y hay un dato que no está en ningún texto oficial y que cuenta Il Messaggero atribuyéndolo a fuentes vaticanas: el Papa concelebró misa en una sala habilitada de la décima planta, porque la capilla del piso está en obras. La misma reforma de la que hablaba anteayer el jefe de prensa del Gemelli.
Lo que el parte no dice, y lo que algunos le han puesto
No menciona ganglios ni su histología. No da perfil molecular, ni histológico definitivo —el único que existe es el extemporáneo del día 13—, ni adyuvancia, ni pronóstico, ni fecha de alta, ni una palabra del viaje. Tampoco anuncia el siguiente parte. AgenSIR y La Stampa lo reprodujeron bien; ANSA añadió lo suyo con atribución correcta, y Fanpage se apoyó en una reconstrucción al escribir que la masa no había afectado a otros órganos, que no está en ningún texto oficial.
Y luego está Secolo d’Italia, que atribuye «al Boletín vaticano» un bloque entero que no aparece en ningún documento de la Sala Stampa: una segmentectomía, la extirpación de ganglios en torno a bronquios y tráquea, las próximas veinticuatro o cuarenta y ocho horas como las más delicadas, el descarte de la quimioterapia y un alta en menos de siete días. Se contradice además sola, porque lobectomía y segmentectomía son operaciones distintas. Por si faltaba algo, escribe que se extirpó el lóbulo inferior de la muñeca derecha.
La pieza de Exaudi firmada por Valentina Alazraki tiene un problema de otro tipo: está escrita antes de los partes —dice que se espera el informe oficial «en las próximas horas»— y su subtítulo da el adenocarcinoma como diagnosticado «en fase inicial». El más limpio en esto es el despacho de Cristina Cabrejas para EFE en El Nuevo Herald, que enumera lo que falta: los análisis moleculares de los tejidos y de los ganglios recuperados en la intervención. Aunque también él escribe que el equipo médico y la Santa Sede han confirmado la extirpación con éxito, y eso procede de fuentes sin nombre y del hermano del Papa, no del parte.
Hay además un desliz menor que han cometido dos a la vez. El parte dice que el Papa «ha comenzado a caminar en la habitación». Il Giornale lo titula «se ha levantado y ha hecho fisioterapia» atribuyéndolo al boletín, y el sumario de La Stampa escribe «se ha levantado». Levantarse y empezar a caminar no son la misma noticia, y la que hay es la segunda.
De los dos vídeos poco se puede decir: en RaiNews firma Ignazio Ingrao para el Tg1 y el texto que acompaña es correcto, y Il Sole 24 Ore cuelga el despacho de LaPresse.
Los tres exámenes de antes
Ayer dejamos abierta una laguna: de los exámenes preoperatorios que, según el parte del día 13, ya hacían sospechar el adenocarcinoma, no se sabía ni fecha, ni tipo, ni centro. ANSA los enumera ahora: una broncoscopia robótica con biopsia, una tomografía torácica con contraste y una PET. Si es exacto, la sospecha de malignidad tenía base de imagen y de biopsia antes del quirófano. Dicho lo cual, sigue siendo información de agencia y no de la Sala Stampa: no hay documento oficial que dé esas pruebas, ni sus fechas, ni dónde se hicieron. Y la precisión de ayer se mantiene en pie: preoperatorio significa anterior a la operación, no anterior al Ángelus del domingo.
Quién gobierna el Vaticano
La respuesta está en el Boletín y no necesita glosa. El 13 de octubre, el día de la lobectomía, el Papa nombró obispo de Itabira-Fabriciano, en Brasil, a monseñor Francisco Cota de Oliveira, y obispo coadjutor de Huehuetenango, en Guatemala, a monseñor Miguel Ángel Martínez Méndez. El 14, al día siguiente, aceptó la renuncia de monseñor Bernard Bober al gobierno pastoral de la archidiócesis de Košice, nombró arzobispo metropolitano de Košice a monseñor Marek Forgáč y arzobispo metropolitano de Cuiabá a monseñor Wellington de Queiroz Vieira. Aceptar la renuncia de un arzobispo y nombrar metropolitanos son actos reservados al Romano Pontífice. Se despacharon en su nombre el día de la operación y el siguiente. No hay suplencia porque no hace falta ninguna: el Papa está despachando desde la décima planta.
El análisis más solvente que hemos leído es el de Daniele Polidoro en L’Espresso, que lo dice sin aspavientos: «el ordenamiento católico no prevé un vicario que suceda automáticamente en caso de enfermedad» y «el ingreso no comporta la suspensión de los servicios ni la instauración de un gobierno provisional». Distingue además lo que hay que distinguir: «una parte del gobierno puede seguir a través de las oficinas; otra necesita su decisión personal». Y sobre el canon 335 y la sede impedida señala la laguna de siempre, que el texto no ofrece por sí solo un procedimiento para constatar el impedimento y organizar una suplencia. Cita los cánones 332 y 335, Universi Dominici Gregis, Praedicate Evangelium, el Reglamento General de la Curia y la Ley Fundamental. No cita el canon 352, que es el que zanjaba lo del decano.
El mandato especial, que está por escrito
Alessandro Ferro escribe en Il Giornale que Tagle tuvo «un mandato especial» para oficiar, y lo caracteriza como «a todos los efectos una delegación pontificia» por la que el Papa confía a un cardenal, «de modo del todo excepcional», una función o un rito público que compete únicamente al Santo Padre. En lo sustantivo acierta, y acierta también al negar al decano autoridad de gobierno. Lo que no hace es nombrar el objeto del mandato, y el objeto es todo.
Porque el mandato existe, está publicado y se lee en la propia homilía: «tengo además el honor de presidir esta celebración con un mandato especial del Santo Padre León XIV, con el fin de manifestar públicamente la comunión eclesiástica que Él ha concedido a Su Beatitud Polis III Nona, Patriarca de Bagdad de los caldeos, que participa en esta Eucaristía». No es un mandato para celebrar en lugar del Papa. Es un mandato para decir en voz alta una comunión que el Papa concedió en abril.
El patriarca es Amel Shimon Nona, cincuenta y ocho años, antes arzobispo de Mosul, elegido canónicamente el 12 de abril en Roma por el Sínodo de los Obispos de su Iglesia sui iuris, sucesor de Louis Raphaël Sako; tomó el nombre de Polis III, que parte de la prensa italiana traduce «Paolo III». Conforme al canon 76 §2 del Código de Cánones de las Iglesias Orientales pidió la Ecclesiastica Communio y León XIV se la concedió por carta —«con el ánimo colmado de alegría le concedo la Ecclesiastica Communio»—, carta del 24 de abril que el Boletín publicó el 28. Es decir: concedida. Un mandato delegado para un acto prueba que quien delega conserva lo que delega, y después de una semana de «vicepapa» en los titulares, el único mandato especial que existe de verdad apunta justo al revés.
La homilía la escribió el Papa
El texto está publicado en vatican.va con esta rúbrica: Omelia del Santo Padre Leone XIV (letta dal Card. Luis Antonio Tagle, Decano del Collegio Cardinalizio), y el cardenal abrió con una frase que lo resume mejor que cualquier comentario: «Ahora leeré la homilía preparada por el Santo Padre, Papa León XIV». No menciona su enfermedad ni una sola vez, y no pide oraciones por él.
Recoge la frase del Sínodo de 2015 —«por herida que pueda estar una familia, siempre puede crecer a partir del amor»—, habla de las familias que viven su vocación «día a día, sin clamor, pero con una fidelidad a veces heroica», pide apertura y respeto a la vida «desde la concepción hasta su término natural» y cierra con la oración de Amoris laetitia 325: «que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y de división».
Lo que la homilía no dice
La observación es de Silere non possum y hay que reconocérsela, porque la hemos cotejado sobre el texto completo y es exacta: la homilía no menciona el capítulo octavo de Amoris laetitia ni la nota 351. Diez años después, el aniversario se celebra pasando por alto el punto que lo hizo célebre. El sitio aporta además la fecha de la carta al patriarca caldeo, el 24 de abril, que es correcta y que nadie más daba. De lo demás que publica hay que descontar lo que es interpretación: que el Papa pretenda salvar lo bueno de Francisco y «tender un velo piadoso sobre el resto» es una atribución de intención sin documento, presentada como tal.
El informe, y lo que ya se sabe de él
Hubo briefing a las ocho de la tarde, convocado por el propio Boletín, con el cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, monseñor Charles Jude Scicluna, el profesor Stanislaus Chu Ilo, el padre Giacomo Costa, monseñor Philippe Bordeyne y un matrimonio, Solange Gregory y Alisson Roberto Schila. Y de ahí salió bastante: la comisión aprobó el texto por unanimidad; Bordeyne explicó que el informe trata la fragilidad como condición común, siguiendo Magnifica humanitas —«no es una etiqueta que se le pone a una persona»—; hay un epígrafe nuevo, «Juntos en un mundo que cambia»; Costa sostuvo que «misericordia y verdad no son exigencias contrapuestas»; Scicluna llamó a Amoris laetitia «un documento muy fresco que merece ser redescubierto»; y Cabrera Herrera propuso instituir un ministerio del matrimonio y de la familia.
Sobre el informe en sí, una precisión de tiempo verbal, que hoy es el deporte de la casa: AgenSIR escribe que «será ahora entregado» a León XIV. No hay acto de entrega documentado, ni se sabe quién lo entregará ni cuándo. Lo que sí hay es el mensaje del Papa al término del encuentro, texto original en inglés y fechado «en el Vaticano, 13 de octubre de 2026», el día de la operación: «leeré los frutos de su trabajo y de sus discusiones, y a su tiempo ofreceré mis reflexiones».
Una advertencia sobre LifeSiteNews, que firma Gaetano Masciullo y que sostiene que el Vaticano canceló la publicación. Su prueba central es un comunicado conjunto de los cardenales Kevin Farrell y Mario Grech, en PDF alojado en el sitio del encuentro. No hemos podido verificar que ese comunicado exista: el sitio no entrega contenido y ningún otro medio lo reproduce. Puede existir perfectamente. Mientras no se vea, no lo damos por bueno, y el vínculo causal con la hospitalización es del autor, no del documento.
Bruni y el viaje
Primera voz vaticana sobre el viaje desde el diagnóstico, y llega con cuentagotas. Preguntado ayer por la tarde, Bruni respondió, según ANSA, que hay «intención y deseo de ir. Luego veremos». Es más de lo que había y es menos que una confirmación. Desde Perú, la presidenta Keiko Fujimori dijo que la recuperación llevará varias semanas y que por eso el programa de noviembre podría cambiar. Conviene recordar de qué programa se habla: del 6 al 17 de noviembre, Uruguay, Argentina y Perú, con hasta catorce vuelos, más de cuarenta discursos y encuentros y una parada en Cusco, a más de tres mil metros. Lo recuerda el despacho de EFE, que es también el que mejor explica por qué la decisión depende de unos análisis que todavía no están.
Los mensajes, y una advertencia de método
Enrica Roddolo cuenta en Il Corriere della Sera que el rey Carlos III —que libra su propia batalla contra el cáncer desde principios de 2024— ha escrito privadamente a León XIV para transmitirle sus pensamientos y sus oraciones. Corriere no dice quién lo ha contado; Il Messaggero sí: una fuente real. Carta privada, revelada por el palacio y no por la Santa Sede, y de la que no hay texto. El periódico recuerda la visita de Estado de los Windsor al Vaticano, que fue el 23 de octubre de 2025, con oración ecuménica en la Capilla Sixtina; dice «hace un año por estos días», y el aniversario cae nueve días después de su artículo. Recoge también el mensaje del príncipe Alberto II de Mónaco y la princesa Charlène, que piden una pronta recuperación para que pueda «continuar con todas sus fuerzas el ministerio petrino del que el mundo tiene más necesidad que nunca».
El recuento lo hace LaPresse: Marco Rubio con su esposa, el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede Brian Burch, Ursula von der Leyen, Ignazio La Russa, María Corina Machado, el presidente libanés Joseph Aoun y Keiko Fujimori. La Russa habló en el Aula del Senado, durante el debate sobre las comunicaciones de Meloni previas al Consejo Europeo, y los senadores aplaudieron en pie: «los más afectuosos deseos y nuestra más estrecha cercanía».
Y la advertencia, que vale para cualquiera que copie estas listas. Los mensajes de Rubio, von der Leyen, Machado y Aoun se publicaron en redes y llegan a la prensa italiana traducidos al italiano. El de Machado era presumiblemente en español y el de Rubio en inglés. Retraducir del italiano al español y presentarlo entre comillas como palabras suyas es fabricar una cita. La prueba de que son traducciones está a la vista: de von der Leyen circulan dos redacciones italianas distintas.
Más humano y más creíble
La pieza que ha circulado como tesis de ANSA no es un editorial: es una crónica-entrevista de Nina Fabrizio construida sobre el historiador Agostino Giovagnoli, que es la única fuente citada. La tesis es suya, no de la agencia. Sostiene que la enfermedad no cambiará sustancialmente el modo de gobernar de León XIV y que la transparencia sobre su estado lo hace «más humano y creíble», que afronta el pontificado «con la fuerza y la determinación del maratoniano» y que «la debilidad no contradice el mensaje de paz, lo refuerza». Lo contrapone, sin citarlos, a Trump, Hegseth, Putin y Netanyahu.
La misma firma, dos horas antes
Nina Fabrizio publicó ese mismo día, hora y media antes, Dai gendarmi ai pasti, la sicurezza per il Papa in ospedale, que es un recorrido por el dispositivo: los turnos de gendarmes, miembros de la Guardia Suiza y agentes de la Inspección vaticana en el exterior, las restricciones de acceso al ala donde está ingresado, quién estuvo en el quirófano según el protocolo —con el comandante de la Gendarmería, Gianluca Gauzzi Broccoletti—, los seudónimos y códigos con que el hospital tramita sus análisis, las religiosas que le cocinan la dieta prescrita y los dosieres que le llegan del Vaticano en dosis controladas.
El detalle de los seudónimos es bueno y cuenta algo verdadero sobre cómo se protege a un paciente. El resto no tiene una sola fuente con nombre: todo llega por lo que «se susurra» y «algo se sabe», y la única frase entre comillas de la pieza —«queremos asegurarle el máximo reposo»— está atribuida a ese susurro. Anteayer Silere non possum dedicó once minutos de lectura a denunciar este género en Vatican News. Hoy lo firma la agencia nacional italiana, y nadie ha dicho nada.
Alemania, o más bien un columnista
Matteo Matzuzzi firma en Il Foglio que en Alemania el ingreso del Papa se ha convertido en ocasión para invocar la revolución. Las citas que traduce son fieles, y el texto alemán existe: lo firma Christoph Paul Hartmann en katholisch.de, el portal de la Iglesia católica alemana, el 13 de octubre a las 00:01. Dice que «el caso muestra lo frágil que es el sistema del papado», que «el Papa dirige todavía su Iglesia como un gobernante premoderno su reino o su principado» y que León XIV «haría bien en repartir el conocimiento, y la responsabilidad, entre varios hombros». Dos precisiones que cambian el tamaño del asunto. La palabra revolución no aparece en el original: Hartmann habla de reparto de responsabilidad y de fragilidad del sistema. Y la pieza alemana va etiquetada Standpunkt y encabezada «un comentario de»: es una columna de opinión firmada por una persona. No hay un obispo, ni la Conferencia Episcopal, ni el Comité Central de los Católicos Alemanes. «Alemania» es un columnista.
Un despacho de nulidades en una parroquia de Treviglio
Lo cuenta Antonia Verderosa en Open: la parroquia de Treviglio ha abierto un servicio de orientación para quien quiera pedir la nulidad de su matrimonio. La idea es del párroco, Zaccaria Bonalumi, a partir de lo que escuchaba en confesión, y el asesor es don Giuliano Nava, antiguo juez eclesiástico. El servicio explica el procedimiento, los requisitos y el coste, y hace una valoración previa de las peticiones. Las cifras que da el medio: 516 euros de contribución fija, hasta 2.000 de honorarios de abogado y justicia gratuita para quien no tenga medios.
El titular dice que es «el cura que ha declarado nulos 2.500 matrimonios» y que «hoy cuesta menos». De la cifra hay que decir de dónde sale: la da él, Open la atribuye a una entrevista en el Corriere della Sera que no hemos conseguido localizar, y no consta periodo, ni tribunales, ni registro de causas. Del currículum que se le atribuye —tribunal de Milán desde 1984, juez en Fermo desde 1990, rector de la catedral de Ancona diez años— tampoco hemos encontrado rastro en ninguna fuente eclesiástica. No decimos que sea falso: decimos que hoy procede de un solo relato periodístico. Y los 516 euros no figuran en las normas de la Conferencia Episcopal Italiana sobre el régimen económico de los tribunales eclesiásticos, que remiten la cuantía al Consejo Episcopal Permanente.
Quién declara nula una boda
Un juez eclesiástico no declara nulo un matrimonio. Vota en un colegio de tres, y la sentencia es del colegio; en el proceso más breve que introdujo Mitis Iudex Dominus Iesus en 2015, el que decide es el Obispo en persona. Atribuir dos mil quinientas nulidades a un hombre es una figura retórica, no una descripción del procedimiento. Falta además lo que no se dice. Treviglio está en la provincia civil de Bérgamo, pero eclesiásticamente pertenece a la archidiócesis de Milán, de rito ambrosiano, y el tribunal competente para una causa suya es el Tribunal Eclesiástico Regional Lombardo. No la Rota Romana, que es la que el titular invoca como el camino complicado del que la gente huye. Y Milán ya tiene una oficina diocesana de acogida a los fieles separados, de modo que la novedad es menor de lo que parece. No hay, por ahora, una palabra del tribunal lombardo, ni de la archidiócesis, ni de la diócesis de Bérgamo, ni de la Conferencia Episcopal: ni respaldo ni desmentido.
Un obispo al que la Santa Sede no llama obispo
Michael Goldade, consagrado el 1 de julio en Écône por Alfonso de Galarreta con Bernard Fellay como coconsagrante, rector del seminario Santo Tomás de Aquino de Dillwyn, en Virginia, ha escrito a los amigos del seminario que, en el Concilio Vaticano II, «lo que inicialmente eran formulaciones ambiguas se convirtió en contradicciones del Depósito de la Fe». Lo difunde LifeSiteNews, que no fecha la carta. El contexto documental es el decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del 2 de julio, firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, el arzobispo John Joseph Kennedy y monseñor Armando Matteo, que declara incursos en excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica a de Galarreta y a los cuatro consagrados —Goldade, Pascal Schreiber, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier—, y a Fellay por participar como coconsagrante. Hay un detalle de redacción que merece leerse despacio: el decreto llama «Obispo» a de Galarreta y a Fellay, y nombra a los cuatro nuevos sin título episcopal alguno. La Fraternidad sostiene que su apelación preliminar del 11 de julio suspende la ejecución del decreto; es afirmación de parte y no hemos encontrado confirmación de la Santa Sede.
La masonería, otra vez
LifeSiteNews publica además, sin firma personal, una entrevista en vídeo con el padre Charles Murr, autor de un libro sobre la investigación del cardenal Gagnon, en la que sostiene que el cardenal Sebastiano Baggio era masón y que desde la Congregación para los Obispos configuró el episcopado mundial, que monseñor Annibale Bugnini también lo era y que eso marcó el Novus Ordo, y que la renuncia de Benedicto XVI fue forzada; de ahí pasa a los nombramientos episcopales recientes y a que Robert Prevost fue el último prefecto del Dicasterio para los Obispos con Francisco. No aporta un documento. Ni uno. Sobre Bugnini cuenta que en 1974 «alguien llegó» con papeles, sin nombrar a esa persona y sin que los papeles se vean. Lo notable es que el propio medio pone al lado el contrapeso: la biografía de Bugnini de Yves Chiron considera el rumor masónico insuficientemente sostenido. Y casi todo estaba publicado ya en 2020, en ese mismo sitio, que enlaza sus propias piezas anteriores. Lo nuevo es la entrevista, no la información.
De Mattei y el 13 de octubre
La coincidencia va a circular, así que digamos de dónde viene y en qué términos. Roberto de Mattei escribió ayer en Corrispondenza Romana que el 13 de octubre el Pontífice fue ingresado en el Gemelli y operado ese mismo día, y leyó la fecha a la luz del mensaje de Fátima. Lo que no hace es sacar de ahí ningún significado premonitorio: la usa para llamar a la oración. Su tesis es que «la Iglesia vive de la gracia de Cristo y su indefectibilidad no depende del estado de salud de un Pontífice», y que «el Papa necesita las oraciones de los fieles precisamente porque su oficio no lo sustrae al sufrimiento». Si la coincidencia se amplifica estos días hasta convertirse en otra cosa, no será culpa del artículo. El mismo día y a un minuto de distancia publica Maria unisce, la sinodalità divide, donde sostiene que una sinodalidad «privada de una referencia clara a la verdad corre el riesgo de acrecentar las tensiones» y que «si la sinodalidad divide, la Bienaventurada Virgen María une». Es artículo de tesis y se lee como tal.
Un expediente que existe y no es compartible
Francesca Caputo cuenta en Il Messaggero que la familia de Emanuela Orlandi, por medio de su abogada Laura Sgrò, ha pedido públicamente a la Comisión Parlamentaria de investigación sobre los casos Orlandi-Gregori que adquiera el expediente reservado que se custodia en el Vaticano. El plazo del que habla no es procesal, es político: «la Comisión está a punto de cerrarse con esta legislatura; así que si tienen que hacer algo importante, lo tienen que hacer ahora. Ya no hay más tiempo». Lo de «ultimátum» es del titular.
Del estado del expediente consta la frase del promotor de justicia Alessandro Diddi: «lo hemos encontrado pero todavía no es compartible, es reservado». Francisco le encargó en enero de 2023 reabrir los legajos, y las actas se transmitieron también a la Fiscalía de Roma y a la propia Comisión. La existencia de ese apunte reservado en la Secretaría de Estado la había confirmado monseñor Georg Gänswein, de palabra a Pietro Orlandi en 2011 y por escrito en sus memorias. Y la pista londinense está descartada: la Comisión constató que los documentos eran falsos y los testigos anónimos no fiables. No hay respuesta de la Santa Sede. Cuarenta y tres años, dice la abogada, son demasiados.
Guadalupe abre año jubilar
Lo cuenta la hermana Rocío García Villegas para Vatican News: el lunes 12 de octubre se abrió en la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe el Año Jubilar Guadalupano, por los cincuenta años de la dedicación de la Nueva Basílica, a la que la imagen fue trasladada solemnemente el 12 de octubre de 1976. Se extiende hasta el 12 de octubre de 2027, lo concedió León XIV a través de la Penitenciaría Apostólica y presidió la misa el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México. Misa de las Rosas, apertura de la Puerta Santa y rosario arquidiocesano. El jubileo cuelga de una frase del relato guadalupano: «Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada».
Martina
Y una lectura, que reseña Sabino Paciolla en su blog: Martina il Cuore e la Rosa, de Edizioni Ares, escrito por Giovanna Pupillo Kluzer y el periodista Riccardo Caniato a partir de las notas y los recuerdos que la madre le entregó. Martina Kluzer enfermó de un tumor hacia los cinco años y murió a los siete. El epílogo es del padre Serafino Tognetti. El título sale de una frase de sor Maria Concetta Visone sobre los niños: «No han estudiado teología, no han escuchado muchas catequesis».
Y terminamos con Santa Teresa de Jesús, que hoy es memoria obligatoria, virgen y doctora de la Iglesia.
«¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!» (Lc 11, 52).
Y la oración de siempre, que esta semana toca rezarla con intensidad, un cáncer es cosa seria y todo apunta a que afecta de lleno a un pontificado naciente.
«Oremus pro Pontifice nostro Leone. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.»