Martes de la vigesimoséptima semana, con memoria libre de san Bruno. Mañana abre el encuentro sobre la familia y el jueves hay dos citas que ya conocen los lectores de esta casa: misa en San Pedro por las universidades pontificias y juicio en Enna, que no es tema menor y que en Italia esto se ve mucho más. La basílica de San Pedro sigue sin titular
En el día tenemos tres temas. Uno es un acta de audiencia: el Papa recibió al sindicato de los trabajadores vaticanos tres semanas después de que le pidieran por escrito una compensación salarial, y no habló de salarios. Otro es un nombramiento de la Conferencia Episcopal Italiana fechado dieciocho días antes de que el nombrado se siente en el banquillo. Y el tercero es un libro: el diario privado de Francisco, treinta y dos años de notas, lo publica el Vaticano el 24 de noviembre y lo anota el Tucho para que no lo interpretemos mal, que ya se sabe lo maliciosos que somos.
Y hay un cuarto tema que atraviesa el día entero, con cuatro casos de abusos. La Compañía de Jesús expulsa a los ochenta y cuatro años a un jesuita que abusó durante treinta, después de que la justicia civil no pudiera juzgarlo por prescripción. El tribunal de Rupnik cumple un año constituido sin haber celebrado una vista. Un obispo imputado por falso testimonio en el procedimiento contra un sacerdote condenado por violencia sexual sobre menores entra en la comisión doctrinal de su conferencia episcopal dieciocho días antes de sentarse en el banquillo. Y un superviviente se encara con su obispo porque en su parroquia nadie le explica quién decide qué. Cuatro expedientes, cuatro países y un único mecanismo injusto: dejar que el tiempo pase. Más de cuarenta enlaces externos que hacen la presentación una misión imposible.
El sindicato, el Papa y el bienio perdido
El Papa recibió ayer a los representantes de la Asociación de Trabajadores Laicos Vaticanos y de la Asociación Mujeres en el Vaticano. Pidió «relanzar el diálogo, a todos los niveles» como «instrumento principal de la convivencia entre las personas», y quiso una comunidad de trabajo «donde las personas no sean usadas ni pasadas por encima», donde se reconozca el valor y la competencia de cada uno y no cuajen la insatisfacción ni el resentimiento. Recordó también que las asociaciones pueden cumplir «una tarea válida de colaboración» y avisó contra el «deslizamiento» hacia la «conflictividad». Il Messaggero lo tituló por donde había que titularlo: el Papa promete diálogo al sindicato de los trabajadores vaticanos.
En este tema, como ten tantos heredados por este pontificado, el tiempo pasa y la paciencia se agota. El 14 de septiembre la propia asociación planteó por escrito la pregunta: ¿se puede recuperar el bienio perdido? Los hechos que alega son estos. Los sueldos están «sustancialmente invariados desde 2008». El motu proprio de 2021 trajo una rebaja del 8 %. Los trienios —los scatti biennali— se suspendieron durante la pandemia y no se han restituido, y su falta arrastra «un impacto potencial, en algunos casos, de varios miles de euros por empleado» sobre la liquidación y la pensión. La asociación agrupa a unos ochocientos cincuenta de los aproximadamente cinco mil empleados vaticanos. Tres días después pidieron formalmente a León XIV una compensación: formas de reconocimiento una tantum o medidas de equiparación, entre ellas anular los efectos del motu proprio sobre liquidaciones y pensiones. Y añadieron la queja de procedimiento, que es la que más dice: «los empleados vaticanos no fueron implicados en el proceso de elaboración» de las medidas de austeridad.
De manera que el estado de la cuestión es el siguiente. Hay una petición escrita del 14 de septiembre sobre dinero. Hay una audiencia del 5 de octubre sobre diálogo, comunidad y unidad, con una advertencia contra la conflictividad dirigida a quien había preguntado. Y no hay, en ninguna de las crónicas, una sola línea sobre el bienio, el 8 % o los sueldos de 2008. El dato no es lo que dijo el Papa, que es irreprochable. El dato es que la pregunta lleva tres semanas sobre la mesa y la respuesta todavía no existe.
«Una riqueza que hay que reconocer»
En la misma audiencia, la presencia de las mujeres «constituye una riqueza que hay que reconocer», por su sensibilidad hacia las personas y las relaciones y por sus talentos humanos, profesionales e intelectuales, que ensanchan la mirada sobre la realidad y los problemas. Un artículo de hoy lo califica de «visión bastante estereotipada del papel femenino» y es una objeción que merece ser recogida aunque no se comparta: elogiar la «sensibilidad hacia las relaciones» ante la asociación de las empleadas de una administración donde la queja es de nómina tiene el riesgo de contestar a otra pregunta. Hay que leerlo junto con el párrafo 60 del documento sinodal de ayer, el de los noventa y siete votos en contra, y con el informe canónico que propone abrir a los laicos los oficios de gobierno. Tres textos de un mes sobre el mismo asunto, y en los tres la palabra que no aparece es «cuánto».
Dieciocho días
El sábado contábamos que monseñor Rosario Gisana inauguraba en Enna el foro paneuropeo de las cofradías y que el 8 de octubre comparece ante el tribunal de la misma ciudad, en juicio abreviado, acusado de falso testimonio en el procedimiento contra el sacerdote Giuseppe Rugolo, condenado en firme a tres años por violencia sexual sobre menores. Faltaba un dato, y lo ha encontrado Federica Tourn. El Consejo Episcopal Permanente, reunido en Roma del 21 al 23 de septiembre, lo nombró miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, el Anuncio y la Catequesis para el quinquenio 2026-2031.
Dieciocho días entre el nombramiento y el banquillo. La comisión es, de todas las de la Conferencia Episcopal Italiana, la que vela por la doctrina y la catequesis. El presidente que firma es el cardenal Zuppi, que el domingo presidía en Asís y hablaba de la cultura de la potencia que crea al enemigo. La frase de Tourn es dura : «para la Iglesia los verdaderos enemigos no son los curas abusadores sino sus víctimas». La denuncia por falso testimonio la presentó Antonio Messina, una de las víctimas de Rugolo. Lo decimos sin adjetivos porque no hacen falta. Nadie sostiene que un imputado sea culpable antes de la sentencia; eso es exactamente lo que defendemos cuando el imputado no gusta. Lo que sí se puede sostener es que una conferencia episcopal que conoce la fecha del juicio tenía dieciocho días para esperar, y un año entero para elegir a otro. Si no tienen mucho tiempo para informarse de sus cosas, les aconsejamos una ojeada a nuestra Specola y no cometerían estos dislates.
Ochenta y cuatro años y treinta de abusos
La Compañía de Jesús ha expulsado a Francesc Peris, ochenta y cuatro años, tras un proceso canónico concluido el 5 de octubre. El general, Arturo Sosa, le ha impuesto las penas máximas: dimisión del estado clerical y expulsión de la orden, con residencia obligada en una comunidad y prohibición de contacto con menores y adultos vulnerables. Los abusos abarcan de 1974 a 2005, en España y en Bolivia. La Compañía reconoce «errores graves» en cómo escuchó, protegió y respondió a las víctimas y ofrece acompañamiento y reparación.
El arco completo lo tiene esta casa en su propio archivo: el 29 de enero contábamos que Peris no sería juzgado por la justicia civil porque los delitos habían prescrito. Nueve meses después lo juzga la canónica y lo expulsa. Es el mismo asunto que la dispensa de Chiclayo y que el sacerdote condenado después de muerto que recogíamos el sábado: cuando el reloj civil se agota, queda el canónico; y cuando el canónico llega, el acusado tiene ochenta y cuatro años. Nadie ha diseñado esto, lo triste es que simplemente funciona así de mal.
Rupnik, el caso suspendido
Lorenzo Prezzi hace inventario en Settimana News y el inventario es corto porque no ha pasado nada. El tribunal penal de cinco jueces se constituyó el 9 de octubre de 2025; hace un año menos tres días. Rupnik, incardinado en la diócesis eslovena de Koper, sigue con su actividad en Roma sin presentarse ante los jueces. La prescripción la levantó Francisco en 2023. El 20 de julio un blog dio por concluido el proceso en sentido favorable al acusado y el 22 la Oficina de Prensa lo desmintió sin matices: «absolutamente infundadas las noticias sobre cualquier deliberación». Y los mosaicos siguen marcando la diferencia entre unos obispos y otros: Lourdes los ha cubierto, Fátima y Aparecida no. Cinco víctimas llamaron a la decisión de Lourdes «fortísima y valiente» y denunciaron, sobre el proceso, «la nueva y dolorosa violencia del silencio». Un año de tribunal constituido y ni una vista. Eso es la frase, no una figura retórica.
«¿Hasta cuándo, Señor?»
Un ataque israelí alcanzó el 3 de octubre un edificio residencial del barrio de Rimal, en el oeste de la ciudad de Gaza, y mató a cinco civiles. Entre ellos dos mujeres cristianas, griego-ortodoxas: Maysa Khader Ibrahim Abu Daoud y su hija Mary Hafez Michel Najjar. El recuento que da Vatican News: sesenta y dos cristianos muertos en toda la guerra, veinticinco de ellos por bombardeos. El padre Gabriel Romanelli, miembro de comisariado y apaleado Instituto del Verbo Encarnado que tanto bien está haciendo por todo el mundo, párroco de la Sagrada Familia, dijo que no se detienen y que esta guerra terrible se ha llevado a muchas personas; describió Gaza como una ciudad «triturada». El Papa le escribió por WhatsApp cuatro palabras: «Fino a quando, Signore?». El dolor por Gaza ocupó también el telediario. No añadimos nada más.
Veintidós de ciento ochenta y siete
Mañana empieza. LifeSiteNews, por Gaetano Masciullo, publica la cifra que faltaba: de los ciento ochenta y siete convocados, veintidós los eligió personalmente el Papa. Y da la lista: los cardenales Cupich, McElroy, Tobin, Grech, Farrell, Ferrão, Cobo, David y Rugambwa; los obispos Flores, Costelloe y Fernandes; el arzobispo Coakley; los ponentes Vincenzo Rosito, María Marcela Mazzini, Julie Hanlon Rubio y Véronique Martin Lonchamp; y sor Helen Alford para las meditaciones. Ocho días, del 7 al 14, con el método de las «conversaciones en el Espíritu». Ese medio y nosotros contamos exactamente lo mismo y sacamos conclusiones distintas, lo cual está bien y es lo normal. Los hechos son los hechos: veintidós nombres de la mano del Papa, ningún firmante de los dubia, y ningún orden del día publicado. A partir de ahí cada uno saca sus conclusiones, y el lector tiene los dos juegos de conclusiones.
Treinta y dos años de notas, anotadas por Tucho
El Vaticano publicará el 24 de noviembre el diario privado de Francisco: las notas personales que escribió entre el 20 de diciembre de 1992 y el 18 de agosto de 2024, treinta y dos años. El volumen sale con los comentarios del cardenal Fernández intercalados entre las entradas. La noticia la dio Repubblica y ha corrido por toda la prensa hispanoamericana en cuestión de horas, con la fecha de finales de noviembre. Tres observaciones y ninguna conjetura. Primera: lo publica el Vaticano, no una editorial comercial, de modo que es un acto institucional y no un negocio de herederos. Segunda: el editor es el prefecto en activo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, muy unido al autor. Tercera: la fecha. El 24 de noviembre caen dentro del mismo mes el viaje a Uruguay, Argentina y Perú —el país que Francisco no visitó siendo argentino— y la aparición de su diario íntimo comentado por su amado prefecto. Quien quiera leer ahí una operación de memoria tendrá que esperar al índice; nosotros nos limitamos a poner las dos fechas en la misma línea.
El elogio papal del Iluminismo
Stefano Fontana vuelve en La Nuova Bussola sobre cinco líneas del discurso del Elíseo, el del 25 de septiembre ante las autoridades francesas, el cuerpo diplomático y la sociedad civil, donde el Papa dijo que «el Iluminismo, y Francia, llevaron entonces al mundo verdaderas conquistas; entre ellas, el reconocimiento de los derechos del hombre ínsitos en la naturaleza de la persona humana», y que libertad, igualdad y fraternidad reflejan exigencias éticas universales. La objeción de Fontana es la clásica y conviene formularla bien: el pensamiento ilustrado desligó los derechos de Dios y de la ley natural, de modo que elogiar la conquista sin nombrar ese corte deja intacto el nudo entre Iglesia y modernidad. Es una objeción de fondo, no una pataleta, y es la cuarta pieza que leemos esta semana discutiendo lo mismo desde otra puerta: qué se hace con lo que el interlocutor no acepta.
Ottawa, cuarta anotación
En la basílica catedral de Notre-Dame de Ottawa, el 30 de septiembre, la misa empezó con una ceremonia de purificación: una mujer dirigió el humo de plantas sagradas, abanicado con una pluma de águila, mientras los asistentes hacían gestos de limpieza, y siguió una oración a las cuatro direcciones con hierba dulce, cedro, salvia y tabaco, dando gracias por los dones de cada dirección y rezando «al Creador, que está por encima y más allá de estas y de todas las cosas». Después, la misa. Presidió el padre Daryold Winkler, con el obispo Alain Faubert, de Valleyfield, entre los concelebrantes. Era el Día Nacional de la Verdad y la Reconciliación, que conmemora a los supervivientes de las escuelas residenciales, todo un montaje mediático que ha terminado en nada. La pregunta de las últimas dos semanas sigue siendo la misma, y van cuatro: San Galo, Maguncia, Raleigh y ahora Ottawa. Cuatro adaptaciones litúrgicas, cuatro organismos intermedios y ninguna firma episcopal que las autorice por escrito. Y a la lista se suma un superviviente de abusos encarándose con su obispo por el papel de un laico en su parroquia: cuando no hay norma visible, lo que queda es que cada uno discuta con el suyo.
Una carta pastoral sin diócesis
Aldo Maria Valli publica una carta pastoral del obispo Joseph Strickland sobre el diálogo interreligioso y el mandato misionero, titulada «Jesucristo, el único salvador del mundo». El dato que conviene tener presente al leerla: Strickland fue removido del gobierno de la diócesis de Tyler en noviembre de 2023 y es obispo sin sede, de modo que una carta pastoral suya es un género literario antes que un acto de gobierno. Dicho lo cual, el título responde a la pregunta que llevamos cinco entregas haciendo, y la responde en cinco palabras. Por el otro extremo, LifeSiteNews recoge a un cardenal sosteniendo que toda la Tradición debe leerse a la luz del Concilio Vaticano II. Las dos piezas son del mismo día y dicen lo contrario sobre la misma cuestión, lo cual es un retrato bastante exacto de octubre.
El obispo más joven de Alemania propone irse antes
Martin Marahrens, cuarenta y nueve años, obispo auxiliar desde febrero y el más joven de Alemania, administra Hildesheim desde junio, cuando Heiner Wilmer se fue a Münster. Y propone algo que no suele proponer un obispo de cuarenta y nueve años: límites de mandato, porque «las exigencias del oficio episcopal han aumentado notablemente» y los setenta y cinco años pueden ser demasiado tarde. Solo en esta semana tenemos a Forte deja Chieti-Vasto a los setenta y siete, dos años pasado del límite y por petición expresa de un Papa difunto, que pasaba muy holgadamente la edad canónica. . Gallese deja Alessandria a los sesenta y cuatro, once años antes y el obispo más joven del episcopado alemán dice que setenta y cinco es tarde. Tres datos y una conclusión que no hace falta escribir.
Conviene saber de cuántos hablamos. GCatholic mantiene el recuento de obispos no jubilados de setenta y cinco años o más y hoy están en la lista ciento noventa y nueve. La cifra hay que leerla con dos cautelas, y las damos antes de que nadie la cite mal. Mezcla en el mismo listado a ordinarios de sede con auxiliares, administradores apostólicos y obispos de curia, de modo que no son ciento noventa y nueve diócesis gobernadas por encima de la edad. Los tres primeros por edad son obispos chinos, de noventa y seis, noventa y cuatro y noventa y dos años, y ahí la ausencia de relevo no mide apego al cargo sino la situación de aquella Iglesia. Hecho el descuento, siguen siendo muchos: el canon 401 obliga a presentar la renuncia al cumplir setenta y cinco, pero el que decide es del Papa.
El mártir del sudor
Audiencia a los sacerdotes y religiosos coreanos en Roma: unos ciento setenta, en la Sala Clementina, acompañados por el cardenal Lazzaro You Heung-sik. El Papa les pidió ser «hombres y mujeres de reconciliación» y rezó por el anuncio del Evangelio en toda la península, con la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl en el horizonte, del 3 al 8 de agosto de 2027.
Y puso delante una figura que merece el apartado. Tomás Choe Yang-eop, 1821-1861, el segundo sacerdote de la historia de Corea, ordenado en Shanghái en 1849, recorrió once años el país para alcanzar a las comunidades cristianas «lejanas y escondidas» durante la persecución, y murió de tifus a los cuarenta. No lo mataron: se gastó. Por eso lo llaman el mártir del sudor, aunque canónicamente sea confesor y no mártir, y por eso su causa avanzó en marzo con el reconocimiento médico de curaciones inexplicadas. En una semana de nombramientos, quinielas y organigramas, el único que figura aquí por lo que hizo y no por el puesto que ocupaba llevaba el sudor como título.
El Gran Oriente, las escuelas y un nombre de 1884
Marco Tosatti publica un texto de Antonio Romano sobre masonería, profecías y el viaje francés. Lo recoge Roberto Galullo. El Gran Oriente de Francia tomó dos posiciones públicas antes de la visita papal. El 15 de julio, el ex gran maestre Pierre Bertinotti defendió la ley de fin de vida sosteniendo que el asunto «no puede reducirse a un mero debate técnico» y encuadrándolo como libertad de conciencia y laicidad del Estado; la Conferencia Episcopal Francesa respondió el mismo día que la ley rompe «la larga tradición de cuidado». Y el 28 de agosto, el gran maestre Guillaume Trichard declaró a Le Figaro que «las escuelas privadas fuera de contrato no tienen sitio en la República», y anunció un libro blanco sobre la escuela con vistas a las presidenciales de 2027. Antoine Pasquier lo denunció en Famille Chrétienne el 8 de septiembre como un ataque a la libertad de las familias para elegir la educación de sus hijos.
Ahí está el asunto, y no hay muchos misterios: una obediencia masónica con programa legislativo sobre eutanasia y sobre escuela libre, con calendario electoral, mientras el Papa visitaba el país. El dato de nombre lo pone el propio pontífice: la encíclica contra la masonería Humanum genus la firmó León XIII el 20 de abril de 1884, y el actual Papa eligió llamarse León. Quien quiera buscar continuidades tiene ahí un texto fechado y accesible, que es mejor material que cualquier profecía.
«El Bonaparte de Francisco», y lo que la primera entrega no dice
El Wanderer abre una serie con un título que promete mucho: «León, el Bonaparte de Francisco». La tesis declarada es la de los historiadores liberales: el bonapartismo consiste en tomar los ideales que una revolución impuso por el terror e institucionalizarlos «con buenos modales» para asegurar su permanencia, de modo que «con Bonaparte la Revolución termina precisamente porque se institucionaliza». Aplicado a la Iglesia, el autor traza la línea: el cardenal Consalvi negociando el concordato de 1801, León XIII y el Ralliement de 1892 aceptando la Tercera República, Pío XII como Bonaparte del liberalismo consalviano y Juan Pablo II «bonapartizando el espíritu del Concilio». El propio autor escribe que «es aún muy pronto para determinarlo». Lo que ha publicado, por tanto, no es un juicio sobre este pontificado sino una teoría sobre cómo terminan las revoluciones, y como tal se lee bien. Los juicios, en la segunda. A Wanderer le interesa el Ralliement de 1892, cuando un León mandó a los católicos franceses aceptar la República; a Fontana, el elogio del Iluminismo en el Elíseo hace once días. Es la misma pregunta con ciento treinta y cuatro años de diferencia: hasta dónde se acepta el marco del interlocutor sin aceptar su filosofía. Nadie la ha contestado todavía, y por eso vuelve cada semana por una puerta distinta.
«Reverse»: los voluntarios vienen del Sur
Los salesianos estrenan en Alemania el programa «Reverse» para los voluntarios internacionales de Don Bosco. Se han empeñado en desaparecer y lo van consiguiendo con muy buena nota. La Iglesia alemana declaró 307.117 bajas formales en 2025 y 19.500 matrimonios canónicos en todo el país, y su obispo de Berlín propone esta semana testimoniar desde la duda. La Iglesia que envía sacerdotes a Alemania es la que no tiene ese problema. Durante décadas, el Norte aportaba el dinero y el Sur recibía la ayuda; cuando lo que falta en el Norte no es dinero sino cristianos, este es el verdadero problema de fondo
Más lecturas
Y vamos terminando. EWTN cuenta la pequeña Lourdes del Vaticano, la gruta de los Jardines, que es donde el sábado juraron los quince gendarmes nuevos. Korazym recoge la invitación papal al impulso misionero. Coloquio con el primer ministro esloveno sobre la aportación de la Iglesia católica a aquella sociedad. En Mesina han debatido sobre la continuidad entre los dos pontificados. Paciolla titula «un terrible embrutecimiento». Appunti se pregunta si somos altruistas o egoístas. Mañana abre el encuentro de la familia que seguiremos puntualmente.
Buen martes.
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas» (Lc 10, 41).