Antes de iniciar la presentación de las noticias de hoy queremos aclarar que nuestros títulos están tomados, en la mayoría de casos, de las noticias del día. El olor a podrido que inunda el Vaticano nos pareció un título que define muy bien lo que está sucediendo. Los problemas no son recientes ni tienen su origen en el Papa Francisco. Es evidente que pesar esto es una tontería. La corrupción en el Vaticano tiene raíces muy profundas que saltan por encima de los pontificados. El Papa Francisco nos ha querido vender en muchas ocasiones que ya está todo en orden cosa que evidentemente indica que está muy mal informado… El Papa Francisco es el papa actual y por tanto es el responsable actual, después de estos años ya no es posible repartir culpas a los anteriores. En un primer momento fueron muchos los que creyeron que al fin teníamos un papa capaz de poner orden y de sanear una corrupción que no termina, hoy nadie duda que el Papa Francisco no ha sido capaz, no ha querido, no ha podido o no le han dejado, hasta es posible, que todo esto junto. Las cosas están mucho peor que al inicio del pontificado y hoy pocos dudan de que al Papa Francisco es parte del problema y en ningún caso la solución. Estamos llegando a lo que en las noticias de hoy algunos llaman la guerra de ‘todos contra todos’.
El olor a podrido se produce cuando los problemas no se solucionan y se esconden debajo de las alfombras. Toda la porquería que está saliendo ahora no es ayer, ni de antes de ayer, pero es evidente que no se ha solucionado y los males siguen y con mucha fuerza. No podemos pensar, ni a él le gusta que lo pensemos, que el Papa Francisco desconoce toda está realidad, se precia de saberlo todo, de ser el único capaz de discernir y de tener la mano dura. La realidad es otra y vemos cómo se mantienen en sus puestos, e incluso son ascendidas, personas acreditadamente corruptas. Basta ver las condenas, pocas, del tribunal único para tener muy claro que lo que se condena es la denuncia y no la corrupción. Mientras las cosas se mantienen en secreto todos contentos y con la nariz tapada, ‘pecunia non olet’ . Los empleados del Vaticano no se chupan el dedo, conocen muy bien todo esto, y hoy nadie, nadie, confía en el que Papa Francisco hará algo sensato por solucionar nada. El último episodio que estamos viviendo y los datos que vamos conociendo agravan esta situación.
El asalto de la gendarmería a la Secretaría de Estado y a la Autoridad de Información Financiera se realiza por orden directa del Papa Francisco, Parolin no sabía nada. Se dejó llevar de malos consejeros, se dejó engañar, está pagando la falta de experiencia del amigo Edgar que se está haciendo el muerto, quiso dar el golpe definitivo, pensó que todo sabía y no era así, o vete a saber. Lo que es muy claro es que el discernimiento es tan catastrófico que ha tenido discernir con rapidez el sacrificio de su jefe de seguridad caído sobre su espada. Hoy el presidente de la Autoridad de Información Financiera y los empleados se muestran públicamente defendiendo a su director defenestrado. Las noticias contenidas en el último libro de Gianluigi Nuzzi, el Juicio Universal, siguen en primer plano y han silenciado las tonterías de Galantino y de Maradiaga que da la impresión de que se enteran de poco y eso poco al revés.
El cardenal Muller vuelve al ataque con el tema del sínodo idolátrico. Los hay que defienden que no son ídolos y que son una especie de recuerdos de turistas, otros defiendes que ídolos son y fueron adorados con solemnidad. Las imágenes de las danzas de brujas están a disposición de todos, hoy no se puede ocultar nada, querernos convencer de que no hemos visto lo que hemos visto, o que todos nos hemos vuelto locos y no somos capaces de entender nada, es absurdo. Lo que pasó en los jardines vaticanos, pasó, y es muy claro lo que era, los cultos realizados en la Traspontina, igual o peor. Este sínodo pasará la historia por el baño de la ídolas en el Tiber y por el ridículo universal que están provocando los padres sinodales con sus pecados ecológicos y sus amores a la Pachamama. Si lo que pretenden es desacreditar a la iglesia católica lo están consiguiendo con mucho éxito.
Los italianos, mucho más los romanos, son muy supersticiosos y tocar a los muertos no entra entre sus aficiones porque las desgracias persiguen a los profanadores de tumbas. Las bellísimas iglesias romanas están llenas de tumbas y a pesar de su accidentada historia se conservan en buen estado. Tenemos alguna referencia a la posición ausente y silente de los obispos españoles ante la exhumación de Francisco Franco al que en vida adularon y condecoraron. Todo esto recuerda al famoso juicio cadavérico del Papa Formoso en el año 897. Su sucesor Esteban VI decidió juzgarlo después de muerto, sacó el cadáver, se le sentó en el banquillo y se le asigno un abogado. Fue condenado y se lo cortaron los tres dedos de las bendiciones. Sus restos se ocultaron y otro papa, Juan IX, declaro nulo el juicio y volvió a enterrarlo con grandes honores. Poco después Sergio III lo volvió a juzgar, lo condenó y tiro su cadáver al Tiber. Ante la tormenta sin fin que se desencadenó sobre Roma, se recuperaron sus restos y se volvieron a enterrar para evitar desgracias mayores. Mucho nos tememos que la profanación de la tumba española tendrá consecuencias, jugar con los muertos siempre ha sido una actividad del alto riesgo.
El Vaticano se dedica a modificar los datos de Wikipedia para dejar mal a sus presuntos opositores, desacreditándolos. Al menos en uno de ellos lo han pillado y ya se habla de terrorismo de estado. No nos falta de nada.
«Chaparrón tenemos»
Buena lectura.
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