Benedicto XVI y el alma de Europa, reacciones en el Vaticano, el caso Orlandi, el caso Rupnik, los santos inocentes abortados.

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Seguimos rezando junto al Papa Benedicto XVI. Dios le ha concedido una larga vida aparentemente frágil, pero llena de fortalezas, hasta su último momento. Es una vida que se apaga con serenidad, nos dicen que está estable y consciente, que concelebra la Misa y que, y, en silencio, vive estos momentos con intensidad. El Vaticano está triste, en nuestro paseo matutino vemos que en las librerías de via della Conciliazione ha crecido la demanda de  libros de Benedicto XVI , siempre presentes, ahora mucho más. La Oficina de Prensa del Vaticano aclaró que el Papa emérito se encuentra en estado de salud grave pero estable. «Su situación no ha cambiado en comparación con ayer». “El Pontífice está respondiendo positivamente a las terapias, está alerta y habla, aunque permanece serio”. Hoy tenemos misa en la basílica de San Giovanni in Laterano, para rezar por el Papa Benedicto.

Uno de nuestros lectores no envía el artículo de hoy de Alfonso Ussia en el que cita a Girauta, dos de los pocos periódistas católicos confesos que quedan en España: «Intelectual de los que ya no quedan, religioso de los que integran todas las dimensiones de lo humano, flor última de la Europa que nos define». «La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa».

«Se apaga el Santo Padre que, desde su profunda inteligencia y humildad, se sintió vulnerado por su modestia para poner en orden el desorden de la Iglesia. El Papa místico, intelectual, músico, amante de la solemnidad necesaria para mantener la distancia entre Dios y los hombres».  «El hombre de Dios entregado al silencio es sustituido por el Papa Francisco, diametralmente opuesto en sus formas, poco amigo de los silencios, y al que le entrega su plena obediencia».  «Su inteligencia y su honradez religiosa, intelectual y humana le hacen ver que estos tiempos no le pertenecen». «Se nos va el místico, el humanista, el intelectual, el sabio humilde, el servidor de Dios que se creyó incapaz de servirlo. Se nos muere la esencia de Europa, de aquel que retornó a la infancia para juntar las manos y pedirle a Dios que no se dejara vencer por el sueño. El Santo Padre de la Fe, la cultura, la inteligencia y la bondad».

Fisichella es el primer miembro en activo de la curia que ofrece una entrevista sobre la situación del Papa Benedicto: “No olvidemos que con él concluye el último teólogo significativo del siglo XX que participó en los trabajos del Concilio Vaticano II, una memoria histórica de su aporte al tema de la revelación, de la Iglesia, de la tradición. Recordamos que el pasado 11 de octubre Francisco quiso celebrar el 60 aniversario del Concilio. Esto significa también valorar la aportación personal del teólogo Ratzinger. Y luego quedan los siete años de pontificado que marcaron un momento de gran tristeza para la vida de la Iglesia. No olvidemos que fue Ratzinger quien quiso abordar con claridad y determinación el tema del escándalo de los abusos sexuales en el clero. Y no olvidemos cómo Ratzinger abordó y analizó el tema de lo contemporáneo, en plena continuidad con Pablo VI. Ambos Papas abordaron el tema de la modernidad. Y luego hubo momentos de incomprensión: pensemos en el discurso de Ratisbona, o el impedimento instrumental de la facultad de la Universidad La Sapienza para recibir al Papa y otros tristes hechos que releídos hoy reflejan una situación de incomprensión hacia un hombre, un teólogo, un Papa».

Algunos cardenales están presentes en la redes sociales. Sarah: “En estos tiempos difíciles y graves, unámonos en ferviente oración por nuestro querido Papa Emérito”.  Scherer,  invitó a sumarse a la petición de Francisco en Twitter y ha seguido en estas horas publicando mensajes y citas del Papa emérito.

Don Claudio. Magnoli, consultor de Culto Divino entra en el tema de los funerales.  El funeral, por lo tanto, debe tener lugar en el Vaticano:  “Desde el punto de vista litúrgico, creo que cuando se lleve a cabo el funeral, esencialmente se utilizará el ritual que está previsto para el funeral de los Papas, ya que con Ratzinger estamos hablando de un Papa”. «La diferencia sustancial con respecto a cuando muere un Papa es que el Papa reinante, por lo tanto Bergoglio, probablemente podría presidir el funeral, mientras que, en cambio, cuando muere un Papa, es el decano de los cardenales quien preside».  En cualquier caso, se trata de una situación sin precedentes, por lo que los procedimientos se establecerán desde cero.

Entre las declaraciones que vemos es los medios esta la de zapatero del Papa Benedicto, Adriano Stefanelli, el de los famosos zapatos rojos.  «Los mocasines rojos eran una novedad que buscaba Ratzinger.  Hice zapatos burdeos para el Papa Wojtyla, cuando hicieron el pedido para Ratzinger los hice burdeos, en cambio me dijeron que los querían rojos. Lo arreglé de inmediato haciéndolos rojos y luego le di 7-8 pares». “Es una persona muy, muy culta y un hombre muy elegante».

Veremos lo que pasa con la petición, que algunos medios españoles dan por hecha, de la comisión de investigación sobre el caso Orlandi.  Nos podemos encontrar con que el órgano más importante del Estado italiano pondrá directamente en entredicho por primera vez al Estado gobernado por el Papa Francisco. El diputado Morassut, que lo presenta:  «necesitamos reconstruir el cuadro histórico que enciende las luces donde han estado apagadas hasta ahora. No es indiferente comprender si estos hechos se deben a circunstancias fortuitas y graves o si tienen un carácter más profundo. Y esto todavía se puede establecer».

No hay día que no tengamos novedades sobre el caso Rupnik y ninguna buena. Hoy el relato de las represiones  en la Comunidad de Loyola y el silencio con el que Marko Rupnik fue protegido por los jesuitas y por el Vaticano, los mismos que ahora dicen sentirse apenados por las víctimas y aseguran no tener conocimiento de los hechos, que en realidad han sido denunciados varias veces a lo largo de los años. Ahora sabemos que fue expulsado de la comunidad de religiosa que atendía en Eslovenia: «por el arzobispo de Ljubljana Alojzij Šuštar. Recuerdo que yo mismo tuve la tarea de llevar todos sus cuadros al Centro Aletti de Roma. Estaba furioso».  La razón es que: «había sido expulsado porque quería hacerse cargo del carisma de la comunidad y hacerse pasar por fundador, pero los miembros del consejo sabíamos la verdadera razón. Yo mismo le conté todo al padre Bratina, pero me respondió que no lo creía».

Hoy celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia,  no queremos que se nos pase la celebración de los Santos Inocentes en la que se recuerda en muchos lugares a los niños abortados. «La fiesta de los Santos Inocentes debería recordarnos el holocausto del aborto, no los debates sobre la inmigración. Los ornamentos de la Iglesia son rojos porque los niños sangraron y murieron, no porque la Sagrada Familia huyera».  Este día debería ser designado como día para conmemorar a quienes mueren a causa del aborto. La cosecha de la sentencia Roe en Estados Unidos fue de más de 60 millones de vidas.  Se producen 73 millones de abortos al año en todo el mundo, y una parte no pequeña tiene lugar en tierras relativamente ricas que han sido evangelizadas durante mucho tiempo, la matanza mundial de no nacidos rivaliza hoy, si no supera en alcance, lo que alguna vez fue la esclavitud.

…porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.»

Buena lectura

 

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Comentarios
2 comentarios en “Benedicto XVI y el alma de Europa, reacciones en el Vaticano, el caso Orlandi, el caso Rupnik, los santos inocentes abortados.
  1. Una parte del artículo de Sor Lucía Caram en Religión Digital sobre el caso Karadima, comparado con Rupnik y Pavone, donde se demuestra que tenemos no dos sino tres varas de medir, es decir, geometría variable según quién sea la víctima y el victimario, en especial si es Rupnik, Dios-Vaca Sagrada pintor religioso de fama internacional y cura jesuita: y es que si tu pecado es de sextum pero enfocado a mayores, nada pasa, si es a menores el suelo se hunde, pero lo peor es cuando denuncias la cobardía episcopal en defensa de la vida, entonces el mundo se derrumba, pues en el Vaticano no hay peor pecado que encontrarte con alguien que sigue radicalmente la defensa de la vida y denuncia a los malos consagrados ¡¡¡eso nunca, la desobediencia a un superior es el mayor pecado del Evangelio que exige la mayor pena!!!

    Artículo de Sor Lucía Caram, del 2021, «Juan Carlos Cruz, garantía de la lucha contra los abusos»
    (Hay que recordar que mientras estaba todo el tema de los abusos a menores, los Dioses-Vacas Sagradas jesuitas seguían pastando en los prados vaticanos: el Martin SJ era recibido en el Vaticano con los brazos abiertos, y Rupnik SJ, excomulgado en 2019 por abusar sexualmente de religiosas y luego absolverlas en confesión, predicó una meditación de Cuaresma en 2020 para los sacerdotes de la Curia romana, incluido el Papa Francisco, y sigue de consultor en organismos del Vaticano)

    — Jesús en el Evangelio, ya advertía a aquellos que escandalizaran a los más pequeños, aquellos cuyos ángeles están contemplando siempre a Dios. Ya decía que más les valía que se pusieran una rueda de molino y se arrojaran en el mar.

    ¡Cuánto dolor y qué crimen abominable, escandalizar, abusar y destrozar la vida de un menor! Jesús sabía de la inocencia de estas vidas y de su absoluta vulnerabilidad, y por eso advertía sin paliativos de lo sagrada que es la vida de los niños y de la infamia que supone hacerles daños que son irrevocables.

    Y, sin embargo, el escándalo del maldito crimen de los abusos se instaló en la sociedad y estalló con repugnancia y dolor en el seno de la Iglesia, en la que los abusadores eran encubiertos, las víctimas criminalizadas y atormentadas, y la impunidad y la injusticia la norma de conducta de aquellos que debieron ser fulminados de sus cargos en los que, en lugar de servir y acompañar, se dedicaron a destrozar y a satisfacer sus egos y ansias de dominio y poder.

    Pasaron años de silencio, de esconder cadáveres en los armarios y de promocionarse entre ellos, entre los asquerosos y repugnantes prelados, que abusaban o encubrían, y luego, para no verse descubiertos, atacaban a sus víctimas y en nombre de Dios bendecían sus vergüenzas y daban rienda suelta a sus asquerosas frustraciones y violetos y desordenados apetitos sexuales y de dominio y poder.

    Desbocados y parapetados en mitras o alzacuellos, refugiados en palacios episcopales, en rectorías o profanando lugares sagrados, descargaban sin piedad lo malo y peor de sus lujuriosas apetencias en criaturas, a las que les robaron la infancia, les mataron la inocencia y les arruinaron la vida. Y lo peor de todo eso, lo hacían seduciendo con argumentos espirituales y sintiéndose elegidos y enviados de Dios.

    ¡Cuánto dolor y qué crimen abominable, escandalizar, abusar y destrozar la vida de un menor! Jesús sabía de la inocencia de estas vidas y de su absoluta vulnerabilidad, y por eso advertía sin paliativos de lo sagrada que es la vida de los niños y de la infamia que supone hacerles daños que son irrevocables
    Pasaron años de silencio, de esconder cadáveres en los armarios y de promocionarse entre ellos, entre los asquerosos y repugnantes prelados, que abusaban o encubrían, y luego, para no verse descubiertos, atacaban a sus víctimas y en nombre de Dios bendecían sus vergüenzas y daban rienda suelta a sus asquerosas frustraciones y violetos y desordenados apetitos sexuales y de dominio y poder

    Hubo víctimas valientes, que, a pesar de haber sido pisoteadas, ultrajadas, y humilladas, pudieron ponerse de pie, no sin antes pasar por un largo calvario de acusaciones, descalificaciones, incomprensiones y hasta marginación absoluta por parte de las instituciones que protegían y bendecían a sus verdugos,

    Jesús en el Evangelio, ya advertía a aquellos que escandalizaran a los más pequeños, aquellos cuyos ángeles están contemplando siempre a Dios. Ya decía que más les valía que se pusieran una rueda de molino y se arrojaran en el mar.

    ¡Cuánto dolor y qué crimen abominable, escandalizar, abusar y destrozar la vida de un menor! Jesús sabía de la inocencia de estas vidas y de su absoluta vulnerabilidad, y por eso advertía sin paliativos de lo sagrada que es la vida de los niños y de la infamia que supone hacerles daños que son irrevocables.

    Y, sin embargo, el escándalo del maldito crimen de los abusos se instaló en la sociedad y estalló con repugnancia y dolor en el seno de la Iglesia, en la que los abusadores eran encubiertos, las víctimas criminalizadas y atormentadas, y la impunidad y la injusticia la norma de conducta de aquellos que debieron ser fulminados de sus cargos en los que, en lugar de servir y acompañar, se dedicaron a destrozar y a satisfacer sus egos y ansias de dominio y poder.

    El escándalo del maldito crimen de los abusos se instaló en la sociedad y estalló con repugnancia y dolor en el seno de la Iglesia, en la que los abusadores eran encubiertos, las víctimas criminalizadas y atormentadas, y la impunidad y la injusticia la norma de conducta de aquellos que debieron ser fulminados de sus cargos

    Pasaron años de silencio, de esconder cadáveres en los armarios y de promocionarse entre ellos, entre los asquerosos y repugnantes prelados, que abusaban o encubrían, y luego, para no verse descubiertos, atacaban a sus víctimas y en nombre de Dios bendecían sus vergüenzas y daban rienda suelta a sus asquerosas frustraciones y violetos y desordenados apetitos sexuales y de dominio y poder. Desbocados y parapetados en mitras o alzacuellos, refugiados en palacios episcopales, en rectorías o profanando lugares sagrados, descargaban sin piedad lo malo y peor de sus lujuriosas apetencias en criaturas, a las que les robaron la infancia, les mataron la inocencia y les arruinaron la vida. Y lo peor de todo eso, lo hacían seduciendo con argumentos espirituales y sintiéndose elegidos y enviados de Dios.

    Cuántas lágrimas de dolor e incomprensión; cuánta culpabilidad inculcada a quienes eran solo víctimas inocentes de apetitos obscenos y degenerados, que, bajo capa de piedad, no eran más que el resultado de patologías y costumbres malsanas que nunca debieron tolerarse en la sociedad, y mucho menos en la Iglesia.

    El sexo era un tabú y era sinónimo de pecado para aquellos degenerados que querían solo para ellos a sus víctimas y que se convirtieron en el auténtico terror del poder y que son hoy la vergüenza de la Iglesia y de una sociedad que ha de cargar con este asqueroso peso mantenido a base de pasividad y de mirar para otro lado…

    … Unos de los casos más sonados fueron los abusos del depredador Fernando Karadima en Chile. Un monstruo como Marcial Maciel y tantos otros desgraciados que durante años tuvieron los poderes eclesiásticos y políticos a sus pies.

    Y Francisco escuchó el clamor y no solo eso, les invitó a Roma y quiso hablar con ellos uno a uno, y como Padre y amigo, con ellos lloró y les pidió perdón. El corazón del Papa se conmovió tanto que lanzó la gran cruzada contra este crimen, y qué mejor que combatirlo con personas honestas, que, con un corazón herido, pero reconciliado, pudieran ayudarle a que eso no ocurra nunca más.

    Francisco lo entendió y fichó a Juan Carlos Cruz para ayudarle en esta batalla sin cuartel en la que hay que decir: Basta de crímenes contra la infancia y basta de curas, obispos, y consagrados que profanan su vocación y llamada al servicio esclavizando y mutilando vidas inocentes.

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