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Y candidato de Omella y Cobo.
En Cobo se entiende muy bien porque en este anodino personaje no tendría rival para su ansiada presidencia de la Conferencia episcopal. Que con Saiz Meneses o Benavent en Barcelona daba por perdida. Planellas también entusiasmado pues el cisterciense en Barcelona no le haría sombra en su mediocridad tarraconense. Creo que no es posible que Barcelona se demore algún tiempo más por lo que es posible que en octubre salgamos de dudas.
¿Y cómo quedaría Barcelona servida con Vilà? Creo que mal. La diócesis necesaría algo más y él una bastante menos. No sería un nombramiento entusiasmante.
Y que humilde: una cruz pectoral de madera. Dando lecciones a la inmensa mayoría de sus hermanos que como asquerosos capitalistas osan llevarlas de metal o como mucho de plata. Pese a ser su coste mínimo.