
Periódicamente releo al poeta extremeño siempre con gusto y aprovechamiento espiritual.
Hace ya 117 años de su fallecimiento, el 6 de enero de 1905, con 34 años, y hoy se escribe una poesía muy distinta. Pero estoy seguro de que habrá lectores del Blog a quienes les guste, como a mí, la poesía de Gabriel y Galán.
Os dejo la última estrofa de Regreso. En ella están sus amores: Dios, la Patria, su familia, su tierra, su casa, los trabajadores de su hacienda, todos:
«Yo daré cuanto tengo,
que a derramar entre vosotros vengo
pedazos de mi ser a manos llenas:
para ti, mi sudor, hacienda mía;
para ti, mis cantares, Patria hermosa;
para vosotros, sangre de mis venas,
hijos amables y adorada esposa;
para los hombres cuyas rudas manos
colman mi casa de riquezas tantas,
pan abundante con doctrinas santas
y el nombre sabrosísimo de hermano;
para el mal que a la lucha me provoca,
los de luchar inacabables modos;
para el Dios de la Cruz, mi fe de roca
y el amor de mi alma, para todos.
¡Bendita, ¡oh Patria!, seas, que me has dado
uno en tu seno bienhechor asil0
para morirme en el vivir honrado
que es el secreto de morir tranquilo!»
Todo lo que dice lo hago mi oración.