Los centros de escucha que un imbécil sustituyó por los confesionarios

Y a los que no ha acudido nadie.

Si hubiera una medalla a la gilipollez en la Iglesia nadie se la disputaría al autor de semejante memez.

Como se ve no es incompatible la púrpura con la gilipollez.

¿Es necsari9 nombrar al gilipollas? O ya le conoce todo el mundo.

 

 

Ayuda a Infovaticana a seguir informando