
El respaldo que sobre todo necesita es del sentido común.
El culto a la Virgen en una ermita de la España vacía sin habitantes en su localidad y en las de las proximidades es una absoluta insensatez. Esa ermita estaría vacía la totalidad de sus días. Mientras que a la iglesia donde ahora se le da culto, situada a escasos metros de la ermita acuden miles de personas. Que además veneran a esa Virgen.
Pues ese obispo insensato que quiere presentarse como el gran defensor de la Virgen de Torreciudad lo que va a conseguir si aceptan lo que pretende será que a la Virgen no acuda nadie en una ermita vacía.
Si apenas tiene sacerdotes en su diócesis como para dedicar uno a un culto al que no irá nadie en una ermita vacía a la que solo acudirá el polvo.