
Su libertad de expresión es cosa suya y a mí me trae absolutamente sin cuidado. Soy un simple particular sin la menor obligación de respetar en mi casa su libertad de expresión. Usted puede decir lo que le dé la gana en uso de su libertad de expresión donde se lo permitan pero no puede ser tan necio de protestar de que no se la respetan si envía un comunicado a El País o al ABC y no se la publican.
| «¿Por qué no me ha dejado poner la opinión sobre este elemento? Eso no es libertad de expresión?» |
Eso es simplemente necedad por su parte. ¿O se cree que me molesto en publicar un Blog para que usted pueda decir lo que le dé la gana?
Claro que usted puede decir lo que le dé la gana. Y eso es su libertad de expresión. Pero el publicárselo o no, en mi Blog, ya no es su libertad sino la mía.
Si sus neuronas no le habían informado le debería preocupar. Por escasas.