La primacía de la oración en el Documento del Papa Francisco

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El Papa Francisco no cesa de hablar de una conversión pastoral de toda la Iglesia dirigida a la misión. Son conocidas sus frases de renunciar a una Iglesia “autorreferencial”, “instalada”, “cómoda”, “espiritualmente mundana”, etc. Todo su pensamiento espigado de modo disperso en las homilías de Santa Marta y en sus Audiencias, reaparece de un modo más unitario,  ordenado y extenso en su reciente Exhortación Apostólica La alegría del Evangelio.

 El Obispo de Roma es profundamente realista y  más que en la acción en lo que pone más el acento es en la conversión interior de todos los fieles (obispos, sacerdotes, consagrados, laicos sin especificar y el propio Papa). Sin alma, sin verdadera vida interior, las mejores estructuras acaban por anquilosarse o corromperse. De ahí el gran espacio que el Papa dedica en su documento a la oración, al trato de las almas con Dios porque la Iglesia necesita imperiosamente del pulmón de la oración.

El puro activismo lleva al agotamiento  a la esterilidad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga

 La primacía, la prioridad de la oración aparece constantemente en este gran documento.  La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero ¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. Nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que nos abra el corazón frío y sacuda nuestra vida tibia y superficial.

 Necesitamos tomarnos más en serio el tiempo dedicado a la oración. Otra manera de actuar sería como pretender “coser sin hilo”.

 ¿Cuánto tiempo dedicas todos los días  la oración? ¿Sólo un momento fugaz cuando estás en la cama para dormir?

 Jorge Salinas

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