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Recordatorios para la cumbre sobre los abusos. Para Francisco, los pecados “bajo la cintura” son “los más leves”

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La novedad que más sorprende, en el viaje que el papa Francisco se apresta a hacer a Panamá para la Jornada Mundial de la Juventud, es que ha querido tener en el séquito, entre sus acompañantes oficiales, al francés Dominique Wolton (en la foto), que no es un eclesiástico y ni siquiera es católico, sino un teórico de la comunicación, director de investigaciones en el Centre National de la Recherche Scientifique [Centro Nacional de la Investigación Científica], el mítico CNRS, y fundador de la revista internacional “Hermès”.

Pero sobre todo, Wolton es el autor del libro-entrevista en el que Jorge Mario Bergoglio quiso hablar más despreocupadamente, sin frenos, hasta decir por primera vez en público que se había entregado durante seis meses, cuando tenía 42 años, al cuidado de una psicóloga agnóstica de Buenos Aires.

El libro, traducido en varios idiomas, fue publicado en el 2017, reuniendo en ocho capítulos ocho conversaciones con el Papa, llevadas a cabo por el autor en el 2016. Desde entonces, en Bergoglio se ha despertado por Walton ese sentimiento de proximidad que lo ha llevado a querer que esté muy cerca suyo en el próximo viaje. Un sentimiento afín al madurado entre Bergoglio y Eugenio Scalfari, otro campeón de los sin Dios, llamado muchas veces por el Papa para conversar, con la certeza que después Scalfari transcribiría y publicaría a su modo esas conversaciones, para edificar una buena imagen de Francisco en el campo de los que no creen.

También esto forma parte del modelo comunicativo que Bergoglio ama. Porque en la entrevista con un interlocutor agregado él puede decir a un vasto público más de lo que aparece en los textos oficiales. Puede alzar el velo sobre lo que realmente piensa.

Por ejemplo, en el libro-entrevista con Wolton está explicado por qué el papa Francisco ve en los abusos sexuales cometidos por eclesiásticos no tanto un problema de moral y de sexo, sino de poder, y en particular de poder clerical, que él condensa en la palabra “clericalismo”.

Cuando Wolton le pregunta por qué ahora se escucha muy poco el mensaje “más radical” del Evangelio, que es la “condena de la locura del dinero”, Bergoglio responde:

“Es porque algunos prefieren hablar de moral, en sus homilías o en sus cátedras de teología. Hay un gran peligro para los predicadores, que es el de condenar sólo la moral que está – perdóneme la expresión – ‘bajo la cintura’. Pero de los otros pecados que son más graves – el odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, el matar al otro, el quitar la vida, etc. – de estos se habla poco. Entrar en la mafia, hacer acuerdos clandestinos… ‘Eres un buen católico?´. Ahora págame el soborno’”.

Más adelante dice también el Papa:

“Los pecados de la carne son los pecados más leves, porque la carne es débil. Los pecados más peligrosos son los del espíritu. Hablo de angelismo: el orgullo y la vanidad son pecados de angelismo. Los sacerdotes tienen la tentación – no todos, pero muchos – de focalizarse sobre los pecados de la sexualidad, la que llamo la moral bajo la cintura. Pero los pecados más graves son otros”.

Objeta Wolton: “Pero no entendí lo que usted dice”.

Responde el Papa:

“No, pero hay buenos sacerdotes… Conozco un cardenal que es un buen ejemplo. Me ha confiado, hablando de estas cosas, que apenas alguien se dirige a él para hablarle de esos pecados bajo la cintura, le dice inmediatamente: ‘Entendí, pasemos a los otros’. Lo detiene, como para decirle: ‘Entendí, pero veamos si hay algo más importante. ¿Rezas? ¿Buscas al Señor? ¿Lees el Evangelio?’. Le hace entender que hay errores más importantes que aquéllos. Sí, es un pecado, pero… Le dice: ‘Entendí’, y pasa a otro. En oposición a esto hay algunos que cuando reciben la confesión de un pecado de género preguntan: ¿‘Cómo lo has hecho, cuándo lo has hecho, cuántas veces?’… Y se hacen una ‘película’ en su cabeza. Pero éstos tienen necesidad de un psiquiatra”.

El viaje del papa Francisco a Panamá tendrá lugar a menos de un mes de la cumbre en el Vaticano de los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, convocada para acordar líneas comunes que permitan afrontar los abusos sexuales. Esta cumbre está programada del 21 al 24 de febrero.

Será interesante ver, en esa cumbre, cómo conciliará Francisco su minimización de la gravedad de los pecados mortales que él define “bajo la cintura”, con el énfasis de los abusos de poder de la casta clerical, muchas veces estigmatizada por él como causa primera del desastre.

No sólo eso. Se entenderá además en qué medida su minimización de los pecados del sexo – y de las prácticas homosexuales difundidas entre el clero – explica sus silencios y sus tolerancias frente a casos concretos de abusos, por obra de eclesiásticos también de alto nivel, apreciados y favorecidos por él:

> Francisco y los abusos sexuales. El Papa que sabía demasiado

Es ejemplar, a este propósito, el caso del obispo argentino Gustavo Óscar Zanchetta, del que Bergoglio fue también confesor y al que promovió en 2013 como obispo de Orán y al que llamó a Roma, en diciembre de 2017, a un cargo de importancia en la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, a pesar de que en dos ocasiones, en  2015 y en 2017 – como documentó el 20 de enero la Associated Press –, llegaran desde su diócesis, al Vaticano, acusaciones por su mal comportamiento «por debajo de la cintura», con jóvenes seminaristas; el Papa le pidió, también en dos ocasiones, que diera cuenta de dichas acusaciones, para quitarle al fin de la diócesis, pero promoviéndole a un cargo de mayor importancia, lo que indica que consideraba irrelevantes, «ligeros», esos comportamientos:

> Ex-deputy to Argentine bishop says Vatican knew of misdeeds

Comentarios
10 comentarios en “Recordatorios para la cumbre sobre los abusos. Para Francisco, los pecados “bajo la cintura” son “los más leves”
  1. La Virgen de Fátima dijo que los pecados de la carne son los que llevan más gente al infierno. Esto en 1917, pues nos podemos imaginar cual es la situación en hoy en día, cuando la pornografía es el negocio más rentable de internet, que mueve miles de millones de euros.

    Los modernistas siempre han querido quitar importancia al pecado de la carne, diciendo que la soberbia o la avaricia son peores. Pero esto es una burda manipulación. Para que se entienda, si bien es cierto que un asesinato es peor que la fornicación, lo cierto es que la gente le cuesta mucho más cometer un asesinato que una fornicación, por tanto la realidad es que hay poquísimos asesinatos en relación a fornicaciones, pero tanto uno como otro pueden llevar a la condenación eterna.

    Además detrás de la concupiscencia de la carne vienen problemas gravísimos como son los divorcios, abortos, píldoras, abusos sexuales, etc. etc. etc. por tanto menospreciar los pecados de la carne, es hacer el juego al demonio.

    La confesión hay que decir el numero aproximado de pecados mortales, y sus agravantes (sin morbosidades), por tanto el Cardenal que dice «ya entiendo», para no escuchar la confesión completa del penitente, está adulterando y haciendo infructuoso este sacramento.

  2. Dice un refrán valenciano «dels pecats del piu, nostre senyor s’enriu».
    Cuando solo se habla de los pecados del sexo, que lo son, es porque se quieren ocultar otros pecados, que tienen que ver con la corrupción, o con los abusos de autoridad u otros. Hablemos de los pecados de la Iglesia, pero de todos.

  3. Todo consagrado que se entrega a la sexualidad es porque antes ha dejado el breviario, le sobra tiempo, y en lugar de combatir, el buen combate de la fe, se rinde con facilidad. Porque según entiendo la tentación no es pecado, sino el consentimiento.
    Sería conveniente que todos leyeran el libro El Último Papa, donde el autor, describe bien la situación que ya se presentaba, en la última década del siglo XX, donde un grupo de clérigos, pertenecían a una red «homosexualista», cuyos tentáculos habían infiltrado la curia vaticana.

  4. «El orgullo y la vanidad son pecados de angelismo»
    ¿Pero qué es esto?? ¿Pecados de angelismo?? Será de los caídos porque los ángeles, no pecan. En fin…
    Hay pecados contra el sexto mandamiento que, además, son delictivos.
    Ahora que mire de frente a un abusado y le diga que criticar, ser vanidoso, orgulloso son pecados de angelismo… mucho peor que lo que hicieron con él.
    Increíble. Para todo tiene que haber un tope, porque esto es demencial.

  5. No entiendo la obsesión del Papa sobre los pecados de la ingle y su predicación. ¿Alguien ha oído en alguna homilía, desde hace lustros, alguna referencia a esto?

  6. las personas dispuestas a practicar abusos sexuales ya están cargados de los pecados más graves que el Papa describe es sólo síntomas de una enfermedad más grave. francamente es mucha insensibilidad con los pequeños.

  7. Muy interesante el planteamiento de Sandro, pero yo no lo veo así.
    Intuyo que el Papa ahí propone otra cosa: más que quedarnos con el morbo o el «detalle» (no sé cómo decirlo bien aquí) del escándalo-pecado (sexual) de turno, vayamos un poco más allá y nos planteemos qué le hace a un hombre (consagrado incluso) abusar de un niño en un confesionario (gravísimo, eh, y para temer por el alma del sujeto; «más le valiera atarse una piedra al cuello y….»).
    Qué pecados o qué «desequilibrios» de base anteriores hacen que otro cuelgue fotos de contenido sexual, tras años de sacerdocio; o yo qué sé que más barrabasadas. Qué pasa en el corazón o por la cabeza de estos hombres.
    En estos casos, falso o veraz no lo sé; pero también sé que nadie estamos libres de poder cometer atrocidades mayores o menores.
    La falta de Dios en la sociedad es obvia; la sociedad está obsesionada con la sexualidad, etc.; el concepto de pecado ya ni se plantea, porque sólo nos llevamos las manos a la cabeza cuando sale la consecuencia terrible y escandalosa.
    Esto es, ¿qué está pasabdo ahí para que «el mundo» haya convencido a alguien de que será más feliz acostándose incluso con niños? (por duro que suene).
    Quizá el abuso de poder (clerical en el caso), el orgullo, la envidia, el odio o el vacío interno puedan ser preámbulo de estas barbaridades, yo creo que expone el Papa ahí, y que luego vengan por añadidura.
    Lógicamente algo estaremos predicando mal dentro de la Iglesia, porque: o el demonio es muy astuto (fijo) o nosotros estamos muy despistados en otras batallas para no ver venir ésto o prevenirlo directamente.
    Y no se trata de poner más policías o meter en cintura al personal por si acaso, sino de hablar al corazón de cada cual de Cristo con sencillez.
    Decir también que las entrevistas son de antes de los últimos escándalos, muy serios según parece, y hay que situarlas en su contexto yo creo.

  8. Si los anglicanos admiten tranquilamente la sodomía no pueden los manadatarios católicos ponerse en contra porque sería arruinar el ecumenismo interconfesional de la interreligiosidad que es el primer mandamiento postvaticano. Hay pactos de hierro gnósticoprofano que no se rompen.
    Y si se tiene en cuenta, a parte el caso Lutero, el curriculuim de Calvino, clérigo católico encausado por sodomita y casualmente descatolizado después, se comprenderá el grado de interconfesionalización militante y que los sodomitas interiores remanentes pretendan hacer aceptable en la Religión Católica la carnalidad naturalista.
    Atención a la Cumbre Confederal de Conferencias Episcopales en miniConcilio. La relación de conclusiones estará preparándose en Mar del Plata.

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