PUBLICIDAD

Francisco de inocente a culpable. Malas noticias desde su Argentina

|

Tiempos difíciles para el nuevo equipo de funcionarios de prensa del Papa. La primera declaración pública que Alessandro Gisotti, el nuevo director de la sala de prensa de la Santa Sede, ha emitido luego de su debut en su cargo se refiere al caso de un obispo argentino (en la foto) que corre el riesgo de hacer añicos la estrategia adoptada por Francisco para afrontar la cuestión de los abusos sexuales cometidos por ministros consagrados.

Es la estrategia que inspira también la carta enviada por el Papa a comienzos de año a los obispos de Estados Unidos reunidos para los ejercicios espirituales, en vista de la cumbre que desde el 21 al 24 de febrero reunirá en Roma a los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo.

También en esta carta, en efecto, como ya había hecho anteriormente con los obispos de Chile, Francisco se coloca del lado de los que no tienen poder y de las víctimas del poder, es decir, del inocente “pueblo de Dios”, contra la casta clerical que abusa efectivamente del sexo, pero a su juicio abusa más que nada y ante todo precisamente del “poder”.

No importa que, en el caso de Chile, Francisco hubiese defendido él mismo, hasta el final y contra toda evidencia, la inocencia de obispos de los cuales tuvo que reconocer finalmente la culpabilidad. Ni tampoco importa que en el caso de Estados Unidos pese sobre él la acusación de haber dado cobertura y honores a un cardenal, Theodore McCarrick, del que lamentablemente conocía sus reprobables prácticas homosexuales. En uno y otro caso, Francisco se auto absolvió o inculpó a quien le había aconsejado mal, negándose a responder a quien – como el ex nuncio en Estados Unidos, Carlo Maria Viganò – lo cuestionó personalmente. Y también en la cumbre de fin de febrero él se aprestaba a reproducir esta dinámica típicamente populista, con él revestido como purificador de una casta clerical sucia de poder.

Pero ahora que explotó el caso del obispo argentino Gustavo Óscar Zanchetta, todo esto se ha vuelto más difícil para el Papa.

*

Quien dio a conocer el caso, el día de Navidad, fue el diario argentino “El Tribuno”, [de la provincia de Salta], dando la noticia que tres sacerdotes de la diócesis de Orán habían denunciado al nuncio apostólico a su obispo Zanchetta por abusos sexuales contra una decena de seminaristas, y que también por eso, el 1 de agosto del 2017, el Papa había removido de la diócesis al obispo.

Al contestar el 4 de enero a estas noticias y a las consiguientes preguntas de los periodistas, el director de la sala de prensa, Alessandro Gisotti, afirmó que Zanchetta “no había sido removido”, sino que “fue él quien renunció”; que las acusaciones de abuso sexual “remiten a este [último] otoño” y no antes; que las investigaciones en curso en Argentina “deben llegar todavía a la Congregación para los Obispos”; y que de todos modos “durante la investigación previa monseñor Zanchetta se abstendrá del trabajo” que desarrolla actualmente en el Vaticano, como asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.

Entre tanto, esta suspensión del trabajo impuesta a Zanchetta ya hace pensar que en el Vaticano las acusaciones de abusos sexuales son consideradas serias. Pero prescindiendo de los datos según los cuales esas acusaciones habrían sido presentadas a las autoridades eclesiásticas competentes – en otoño del 2018 según la sala de prensa vaticana, en el 2015 según lo reconfirmado por “El Tribuno” – es todo el entramado de las acciones de este obispo el que pone en mala luz el comportamiento del papa Francisco.

Cuando Jorge Mario Bergoglio fue elegido sucesor de san Pedro, Zanchetta era un simple sacerdote, pero bien conocido por él, en cuanto durante años fue subsecretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal Argentina presidida por el mismo Bergoglio. Conocido y también apreciado, al punto que Zanchetta fue uno de los primeros argentinos que el nuevo Papa promovió a obispo, por propia iniciativa suya, saltando todo trámite vaticano, el 23 de julio de 2013, a la cabeza de la diócesis de Orán, en el norte del país.

Pero Zanchetta duró poco como obispo de Orán. Por las “relaciones muy tensas con los sacerdotes de la diócesis”, quienes plantearon sobre él “acusaciones de autoritarismo” y pusieron de manifiesto su “incapacidad de gobernar”, tal como reconoce hoy la Santa Sede, según lo declarado por Gisotti.

Es un hecho que el 29 de julio del 2017 Zanchetta desapareció imprevistamente. Sin ninguna Misa de despedida y sin ningún saludo a sus sacerdotes y fieles. Solamente hizo saber, desde una localidad imprecisa, que tenía problemas de salud que debía curar urgentemente en otro lado y que recién había llegado de Roma, donde había depositado su mandato en las manos del papa Francisco, quien muy rápidamente, el 1 de agosto, aceptó la renuncia.

PUBLICIDAD

Zanchetta fue huésped por un breve tiempo de monseñor Andrés Stanovnik, obispo de la diócesis de Corrientes, 900 kilómetros más al sur, quien es el mismo prelado que lo había ordenado. Después reapareció en Madrid (España), con aparente buena salud.

Curiosamente, la capital de España es el lugar al que Francisco había  destinado dos años antes, en el 2015, al obispo chileno Juan de la Cruz Barros Madrid – antes de promoverlo a obispo de Osorno, en contra de la opinión de la cúpula de la Iglesia chilena y de la nunciatura – para un mes de ejercicios espirituales predicados por el célebre jesuita español Germán Arana, quien se cuenta entre los consejeros más escuchados por el Papa en numerosos nombramientos episcopales y, en este caso, feroz defensor de la inocencia de Barros, ya golpeado por acusaciones muy graves de abusos sexuales.

Es un hecho que también en el caso de Zanchetta la transferencia a Madrid hizo de preludio a su nueva promoción por parte de Bergoglio, quien el 19 de diciembre del 2017 lo llamó al Vaticano, nada menos que para desempeñarse en la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), en el nuevo rol creado a medida para él de “asesor”.

La APSA es la verdadera columna vertebral de la administración vaticana. Además de poseer cuantiosos bienes muebles e inmuebles, desarrolla un rol equiparable al de un banco central, tan cierto es que el reordenamiento financiero de la Santa Sede que Francisco confió al comienzo de su pontificado al cardenal australiano George Pell tenía precisamente a la APSA como corazón de la reforma. Pero después Pell fue obligado a abandonar la empresa, su reforma no llegó a puerto y la APSA se convirtió en la pista de aterrizaje de personajes carentes de competencia administrativa, fracasados en sus cargos anteriores, pero que Bergoglio quiere tener cerca suyo, porque son sus amigos y protegidos. El último caso fue el del arzobispo Nunzio Galantino, el ex discutido secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana y ahora presidente de la APSA.

Cuando Zanchetta dejó Orán, los medios de comunicación argentinos describieron el desorden financiero en el que había dejado a la diócesis. Pero esto no perturbó en lo más mínimo su promoción a la APSA, “en consideración a su capacidad para gestionar administrativamente”, como llegó a decir el vocero vaticano Alessandro Gisotti en su declaración del pasado 4 de enero, antes de aseverar que de todos modos “no había surgido ninguna acusación de abuso sexual en el momento de [su] nombramiento como asesor”.

Sea cierto o no que las acusaciones emergieron en el 2015, como ha dado a conocer la prensa argentina que informa las palabras de los autores de la denuncia, sigue en pie el hecho que el tratamiento reservado por el papa Francisco a Zanchetta deja atónitos a muchos, por su increíble ausencia de “discernimiento” en la evaluación de la persona, reiteradamente promovida a cargos de importancia a pesar de su manifiesta falta de fiabilidad.

Es un caso aislado, pero suficiente por sí solo para contradecir el postulado de la extrañeza e inocencia del papa Francisco frente a los abusos de poder, como dice él mismo antes que de sexo, de la casta clerical.

El riesgo es que la cumbre convocada en el Vaticano desde el 21 al 24 de febrero – por cómo repercutirá en la opinión pública – encuentra a Bergoglio no en el rol de guía sin mancha, sino también él en el banco de los culpables de haber tolerado y encubierto abusos sexuales.

3 comentarios en “Francisco de inocente a culpable. Malas noticias desde su Argentina
  1. A Monseñor Livieres lo defenestraron Francisco y su comisarfio Abril aguas mil por haber delatado públicamente a un arzobispo poarfaguayo como homosexual; todo lo demás fue acompañamiento mediático de trfompetgeo confusioinistga.
    Otro caso aislado. Recuérdese:
    Livieres reaccionó de este modo en una carta que escribió en Roma, donde está actualmente, y publicada por esa diócesis en su página web.

    El Vaticano dijo que la destitución está «ponderada por serios motivos pastorales» y mira «al bien mayor de la unidad de la Iglesia de Ciudad del Este y a la comunión episcopal en Paraguay».

    La decisión llega tras acusaciones de irregularidades en su gestión y de críticas por proteger y convertir en su «número dos» al sacerdote argentino Carlos Urrutigoity, demandado por abusos sexuales en Estados Unidos.

    Livieres, que pertenece al movimiento conservador Opus Dei, dijo ser víctima de una «persecución ideológica» en la carta, dirigida al cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, el órgano de disciplina de la curia.

    «Como hijo obediente de la Iglesia, acepto, sin embargo, esta decisión por más que la considero infundada y arbitraria, y de la que el Papa tendrá que dar cuentas a Dios», aseveró.
    En una rueda de prensa en la capital paraguaya, el nuncio apostólico, Eliseo Ariotti, dijo que el papa Francisco «se ha dado cuenta de que la comunión eclesial en Paraguay está herida».

    Livieres acusó al nuncio y a obispos paraguayos, cuyos nombres no mencionó, de maniobrar «de forma orquestada» y dar filtraciones «irresponsables» a la prensa para provocar su destitución.

    Negó que hubiera división en su diócesis, donde afirmó que tenía amplia aceptación entre los laicos, y acusó a los obispos, grupos políticos y asociaciones anti-católicas de oponerse a la renovación de la Iglesia en Paraguay.
    El arzobispo de Asunción, Pastor Cuquejo, propuso el pasado junio investigar las acusaciones contra él, a lo que Livieres respondió llamándole «homosexual» en público.

    En su carta, Livieres se quejó de que no recibió el informe realizado por los enviados del papa a su diócesis, por lo que no pudo defenderse debidamente, y de que no pudo hablar con el papa al respecto.

    Dijo haber recibido «presiones orales» para que renunciara, a lo que él se negó.

    También destacó que el nuncio informó de la destitución antes de que se le notificara a él por escrito, lo que consideró «una irregularidad más en este anómalo proceso».

    Aun así, dijo que «no hay que temer rebeldía alguna» y que los fieles «saben obedecer a las autoridades legítimas».

    Se le defenestrós a Livieres. ¿^Se investigó a Cuquejo o entra dentro de lo permisible en el francisquismo de James Martin coordinador curial vaticano al igual que en el anglicanismo?
    Atención a la Convención-Cumbre con Francisco de clérigos Presidentes de Conferencias Mundialistas 21-14 del próximo febrero. Hay muchos Lineros a la espera de la descelibatación y poder lucir esposa como Welby.

    «Yo he vivido los últimos 33 años de mi vida vinculado a la comunidad eclesial, he sido feliz, he sido un tipo que tiene mucho que agradecer a la Iglesia, a la comunicación de los Padres Eudistas. He sido realmente pleno, pero hoy he querido –y entiendo– que quiero vivir la vida de otra manera. Hacer otras cosas en mi vida personal”, dijo Linero.

    “Yo soy un católico feliz, seguiré siendo católico y seguiré teniendo una experiencia de fe y soy feliz. Es decir, no soy un tipo amargado”, agregó.

    “Me mamé de cosas mías, de soledades, de cosas que no entiendo, me cansé y punto. La gran tragedia mía ha sido la soledad en los últimos tiempos”, manifestó el Padre Linero.

    “Yo los últimos cuatro años de mi vida he estado atravesando un desierto de soledad muy grande, existencialmente muy grande, rodeado de mucha gente. Es más, creo que hasta me volví ermitaño. Creo que ni salía. Eso es grave para mí”, prosiguió.

    Al ser preguntado sobre el celibato y si eso influyó en su decisión, el aún Padre Linero dijo a Blu Radio que “el tema no es sexual, no es genital, el tema no es existencial”.

    La vida del sacerdote no estuvo exenta de polémicas. Hace poco publicó un libro titulado “Dios es mujer” y en junio de este año concedió una entrevista al diario El Tiempo.
    O sea, un despiporre cultural profano. Desacralizar cada día: Sacerdote asume paternidad de bebé y Obispo reacciona a escándalo con defensa del celibato
    El Presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP), Mons. Manuel Clemente, defendió el celibato y rechazó la posibilidad de que este sea abandonado o relativizado, después de que el Padre Giselo Andrade, párroco del Monte en la Diócesis de Funchal, asumiera la paternidad de una niña nacida en agosto.

    “Hay que verificar con el sacerdote cuál es la situación, cuál es la disposición, con certeza también las responsabilidades que tiene que asumir en relación a la niña”, declaró Mons. Clemente durante la rueda de prensa al concluir la Asamblea Plenaria de los Obispos Portugueses, el jueves 16 de noviembre.

    Mons. Clemente señaló que casos como este deben ser tratados directamente con el “respectivo obispo” y reforzó la posición tomada por la Diócesis de Funchal, que admitió que el sacerdote puede continuar con su ministerio, “en la fidelidad al celibato, sin vida doble”.

    “La Iglesia es un espacio de misericordia y Dios perdona todo, más no puede admitir una vida doble”, agregó.

    Además, la diócesis informó que acompaña “la situación, en el respeto por la delicadeza del caso, de la dignidad de las personas y de las consecuencias que las mismas tienen en la propia parroquia y en las demás comunidades cristianas”.

    Ahora “corresponderá al propio sacerdote, discernir en diálogo con el Obispo, si pretende continuar el ejercicio del ministerio sacerdotal según las exigencias y normas de la Iglesia, o, si pretende abrazar otra vocación”.

    Según indica la agencia católica Ecclesia, Mons. Manuel Clemente explicó que situaciones semejantes ocurren en el matrimonio.

    De acuerdo con él, también en esos casos de “infidelidad”, las “responsabilidades tienen que ser asumidas” pero la continuación de la vida sacerdotal o conyugal prosigue cuando hay “voluntad de arrepentirse y hacer las cosas con más conciencia y responsabilidad”.

    “La niña sabe y sabrá quién es su padre”, señaló Mons. Clemente, pidiendo respeto por todas las personas involucradas, particularmente “en el interés de los propios niños”, también del “punto de vista mediático”.

    “El sacerdote es una señal viva de lo que era la vida de Cristo, que escogió no formar familia para ser familiar de todos”, declaró.

    En este sentido, rechazó la posibilidad de abandonar o relativizar la “apología del celibato”, asumido “como ideal y como práctica”.

    Traducido y adaptado por Liliana Montes. Publicado originalmente en ACI Digital.

    ¿Sí o No? Será que no, pero tal vez sí. Es decir que esto se acaba; el último que apague la luz LED.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *