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El papa Francisco censurado cada vez que habla contra el aborto

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“Soy consciente de que oír a un papa volver sobre este tema molestará a muchos…”.

Con esta advertencia, el papa Francisco introduce las duras palabra que dedica al aborto en su último libro “Soñemos juntos”, salido a la venta el 1 de diciembre en todo el mundo.

Efectivamente, es así. Cada vez que toca este tema, Francisco no goza en absoluto de buena prensa. Es más, se le ignora sistemáticamente.

Precisamente en estos días el papa ha hablado, no una, sino varias veces contra el aborto, debido a lo que pasa en su Argentina natal, donde el presidente actual, el peronista Alberto Fernández, está empeñado en hacer aprobar una ley que liberalizaría el asesinato del no nacido. En el congreso la ley ha sido aprobaba el 11 de diciembre con 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. Pero el voto definitivo lo tiene el senado, como lo tuvo en 2018, cuando los senadores rechazaron una ley abortista análoga, también esa aprobada por el congreso con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención.

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Francisco dio el primer golpe en una carta autógrafa que escribió el 22 de noviembre a una red de mujeres de los barrios populares de Buenos Aires, que desde 2018 luchan contra la legalización del aborto.

Settimo Cielo publicó toda esa carta que, en su pasaje más duro, plantea estas dos preguntas: “¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? ; ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema?”.

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Ciertamente, a Jorge Mario Bergoglio estas palabras no se le han escapado sin más, dado que son idénticas a las que escribe en su libro “Soñemos juntos”, en el contexto de este razonamiento:

“No puedo callar sobre los más de 30-40 millones de vidas no nacidas que, según los datos de la Organización mundial de la salud, son descartadas cada año por medio del aborto. Es terrible constatar que en muchas regiones que se consideran desarrolladas, esta práctica a menudo es fomentada porque los niños que tienen que nacer son discapacitados, o no  han sido planificados. Pero la vida humana nunca es un peso. Exige darle espacio, no descartarla.

“El aborto es una injusticia grave. No puede ser nunca expresión legítima de autonomía y poder. Si nuestra autonomía exige la muerte de otros, entonces nuestra autonomía no es más que una jaula de hierro. A menudo me planteo dos preguntas: ¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? Y ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema?

“Mi predecesor san Pablo VI advertía en su carta encíclica de 1968, ‘Humanae vitae’, sobre la tentación de considerar la vida humana como un objeto entre muchos, sobre el cual los poderosos y las personas instruidas pueden ejercer su dominio. ¡Qué profético es ahora su mensaje! Hoy en día, el diagnóstico prenatal es utilizado habitualmente para filtrar a los que se consideran débiles o inferiores”.

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Pero no acaba aquí. El 1 de diciembre, durante un congreso argentino realizado en streaming en el que se discutía la ley del aborto, el sacerdote José María “Pepe” Di Paola, párroco de la periferia de Buenos Aires y amigo desde hace muchos años de Bergoglio, dijo que había recibido desde Roma una carta en la que el papa le escribía:

“Para mí, la distorsión en la comprensión del aborto surge, sobre todo, cuando se considera este tema como una cuestión religiosa. La cuestión del aborto no es fundamentalmente religiosa. Es un problema humano antes que una opción religiosa. Hay que afrontar la cuestión del aborto científicamente”.

Don Pepe añadió que el papa hacía hincapié en la palabra «científicamente».

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Más aún. En otra carta autógrafa del 1 de diciembre a un grupo de ex alumnos argentinos, Francisco repite de nuevo esas dos duras preguntas que, en el original español (ver foto), suenan así:

“1) ¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? Y 2) ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema?”.

El papa añade que si ha planteado esas dos mismas preguntas en su libro “Soñemos juntos” es precisamente porque quiere que lleguen, no solo a Argentina, sino “a todo el mundo”.

Más abajo reproducimos el texto íntegro. Es interesante también por el modo cómo Bergoglio contextualiza su invectiva contra el aborto.

Efectivamente, el papa quiere demostrar que le importa ir al fondo de las cuestiones y hablar directamente al mundo, sin mezclarse en la lucha política, especialmente en la política argentina.

En particular, a Bergoglio le urge poner en evidencia su doble distanciamiento: de la ex presidenta peronista Cristina Fernandez de Kirchner, con la que dice que “no tiene ningún contacto” desde que dejó el cargo, y de Juan Grabois, organizador de primer nivel de los “movimientos populares” tan amados por el papa y al que ha nombrado asesor del dicasterio vaticano para el servicio del desarrollo humano integral.

El motivo –escribe– de este distanciamiento es que tanto la una como el otro hacen creer que están más cerca del papa y son más amigos suyos de lo que son en realidad. Con el resultado de que los medios de comunicación acaban con atribuirme a mí, Francisco, no “lo que digo”, sino lo que “dicen que digo”.

En un Post Scriptum a la carta el papa hace referencia, en lo que atañe a su juicio sobre los medios de comunicación, a los números nn. 42-53 de la encíclica “Fratelli tutti”, donde los subtítulos no son, ciertamente, benignos: “La ilusión de la comunicación”; “Agresividad sin pudor”; “Información sin sabiduría”; “Sometimientos y autodesprecios”.

Quizás como referencia al modo como él, Francisco, es tratado por los medios de comunicación, que primero lo exaltan, luego lo censuran, dependiendo de lo que dice. Incluso «l’Osservatore Romano» ha ignorado totalmente las cartas autógrafas del papa citadas en esta página, con sus estocadas antiaborto.

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A todo esto hay que añadir que también los obispos de Argentina –evidentemente amaestrados por el papa, compatriota suyo– se han manifestado contra la ley sobre el aborto con mucha más fuerza que en el pasado, alentando, entre otros, a la participación en una imponente marcha en defensa de la vida que acabó, el 28 de noviembre, delante del edificio del congreso.

Y esto mientras en Europa, en la cada vez menos católica Polonia, las iglesias están siendo asediadas y los obispos son acosados por una protesta masiva –literalmente sostenida por una resolución del parlamento europeo del 26 de noviembre– debido al fallo del tribunal supremo polaco que considera ilegal el aborto eugenésico.

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LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO A SUS EX ALUMNOS ARGENTINOS

1.12.2020

Queridos amigos,

gracias por el correo. Me alegró mucho recibirlo y también me hace feliz que estén tan inquietos por el bien de la Patria. El amor a la Patria es un valor fundamental, indica amor a los padres de la Patria, amor a las tradiciones, amor al pueblo de la Patria. A veces pienso (mirando a algunos países de Europa) que aparece, más que el amor a la Patria, el amor a la “empresa” que lleva adelante el país… y cuando ves esto me viene a la mente el poema de Jorge Dragone: “se nos murió la Patria”.

Les tengo que confesar que no estoy al tanto de todo lo que pasa allí, en detalle. La secretaría de Estado me pone al tanto de la marcha de los países una vez por semana. Lo hacen bien y con reuniones. Allí me entero de las cosas de Argentina y confieso que algunas me preocupan. No tengo correspondencia con los políticos; solo alguna vez recibo cartas de gente que está en la política, pero muy pocas; y mi respuesta es sin mezclarme en la lucha política de cada día sino más bien pastoral y de buena educación. Una última me planteaba el problema del aborto y respondí como lo hago desde siempre (incluso en el último libro “Soñemos juntos” que sale hoy); el asunto del aborto no es un asunto primariamente religioso, sino humano, un asunto de ética humana previo a cualquier confesión religiosa. Y sugiero que se hagan dos preguntas: 1) ¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? Y 2) ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema? Me causa gracia cuando alguien dice; ¿Por qué el Papa no envía a la Argentina su opinión sobre el aborto? Pues la estoy enviando a todo el mundo (incluso a Argentina) desde que soy Papa.

Y esto toca otro problema. En general allí no se sabe lo que digo habitualmente…, se sabe lo que dicen que digo, y esto gracias a los medios los cuales, bien sabemos, que responden a intereses parciales, particulares o partidistas. En esto creo que los católicos, desde el Episcopado hasta los fieles de una parroquia, tienen derecho a conocer lo que realmente dice el Papa… y no lo que le hacen decir los medios; aquí juega mucho el fenómeno del relato (Ej. Me dijo fulano que mengano dijo esto… y así sigue la cadena). Con este método de comunicación, en el que cada uno añade o quita algo, se llega a resultados inverosímiles, como por ejemplo el cuento de Caperucita Roja termina en una mesa en la que Caperucita y la abuela están comiendo un riquísimo puchero hecho con la carne del lobo, Así sucede con el “relato”.

Dos veces mencionan mi relación (cercanía, amistad) con la Sra. de Kirchner. La última vez que tuve contacto con los dos ex Presidentes (ella y el Ing. Macri) fue cuando estaban en sus funciones. Después de eso no tuve ningún contacto con ellos.
Es verdad que el término “soy muy amigo de” o “estoy en contacto habitual con” es muy de “la fachada” porteña, y no es la primera vez que siento decirles (bromeando les diría que nunca tuve “tantos amigos” como ahora).

Respecto de “la propiedad privada” no hago otra cosa que repetir la Doctrina Social de la Iglesia. Es verdad que algunos toman esos dichos para reformarlos o interpretarlos según su punto de vista. San Pablo VI y San Juan Pablo II, al respecto, tienen algunas expresiones todavía más duras. Creo que en las Parroquias y en los Colegios Católicos no se explica suficientemente la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente el recorrido desde León XIII hasta ahora; por eso tantas confusiones. Un santo obispo, cuya causa de canonización está introducida, decía: “Cuando me ocupo de los pobres dicen que soy un santo; pero cuando pregunto por la causa de tanta pobreza me dicen comunista”.

El Dr. Grabois, desde hace años, es Miembro del Dicasterio de Desarrollo Humano Integral. Respecto a lo que afirman que dice (que es mi amigo, que tiene contacto conmigo, etc.) les pido un favor; que para mí es importante. Necesito copia de las declaraciones en las que afirma eso. Me ayudará mucho recibirlas.

Bueno, se hizo larga la carta. Me detuve varias veces en las firmas… y los recordaba uno a uno. ¿Alguno de ustedes ya es bisabuelo? Y retrocedía hacia los años 64-65 y con mucho cariño acariciaba imágenes “llegadoras” al corazón mientras, casi inconscientemente, se imponía el fraseado del Brindis de Gerardo Diego. Para mí esto es volver a las fuentes también.

Gracias por haber escrito. Rezo por Ustedes y sus familias; por favor les pido que lo sigan haciendo por mí.

Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Fraternalmente,

Francisco

PD: sobre lo que digo de los medios de comunicación me explayé más en Fratelli tutti nos. 42-53.

1 comentarios en “El papa Francisco censurado cada vez que habla contra el aborto
  1. Francisco debería decir que el aborto es una tragedia humanitaria peor que si se hundieran mil barcazas con mil «refugiados» cada una. Tal vez alguno se lanzaría a discutirle y pondría el tema sobre el tapete

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