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Un problema: tengo vocación (I)

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Desde hace tiempo vengo trabajando sobre uno de los momentos decisivos del hombre: la llamada.


Lo primero que quiero aclarar es que la vocación no es una cuestión particular. Es decir para muchos la vocación es solo para los que son sacerdotes o monjas…y esto es un gran error porque la vocación es la iniciativa de Dios a comunicarse con El y a participar en la vida divina. De hecho la palabra vocación viene de la palabra latina: vocatio que deriva de la palabra Kaleo que significa acción con la que se dirige a alguien para pedirle que se aproxime a nosotros o para entablar una relación con él.

Pero si queremos hablar del proceso por el cual una persona descubre que tiene que dejarlo todo y dedicarse con todas sus fuerzas a ayudar en la medida de sus fuerzas a Jesús a la nueva evangelización hay muchos puntos problemáticos: ¿como se escucha esa llamada?, ¿sigue hoy Dios llamando?, ¿Que pasa si se responde negativamente a la iniciativa de Dios?, ¿A que edad Dios llama?, ¿tengo vocación?

Verdad que son muchas las cuestiones. Aquí pretendemos dar algunas respuestas a estas preguntas y a otras que tu quieras formularnos. Por ahora sólo abrimos el abanico de los problemas…ya llegaran las respuestas.

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