Mis abuelos estuvieron entre los fundadores de La Vall. Pertenecían a ese «grupo de padres inquietos por la formación de sus hijos» y actuaban alentados por un santo: Escrivá. Los que hoy gestionan ese colegio son capaces de invitar a gente como Marina Geli o Pilar Rahola con tal de tener contentas a las instituciones políticas y así poder acceder a los suculentos conciertos económicos. Siento verdadera lástima por cómo una iniciativa buena, atrevida y valiente puede convertirse en una marioneta al servicio del poder por unos cuantos Euros…
No todo vale para acceder a los conciertos
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