Infovaticana
Michael Collins

¡Envolved sus cadáveres en grasa de cerdo!

Gabriel Ariza
18 Noviembre, 2015

Hay una forma de frenar el terror islamista. Según la locura de los que “se ganan el cielo matando infieles”, si su cuerpo está en contacto con el cerdo no van al paraíso prometido…

Rusia frenó en 2002 los atentados suicidas de los musulmanes de Chechenia: decidió enterrar en bolsas con piel y grasa de cerdo los cadáveres de los suicidas. Así lo contaba EL PAIS en 2002.

“La Duma Estatal de Rusia (Cámara baja) aprobó ayer medidas que restringen la libertad de prensa en las informaciones sobre el terrorismo y que, por su ambigüedad, dejan abierta la puerta a las arbitrariedades y a la censura. (…) Por su parte, Víctor Alksnis, del grupo regional, vino a afirmar que los terroristas son ‘seres amorales e inhumanos’ a los que se les debe aplicar ‘medidas adecuadas’. ‘No es la única ley de este tipo que tendremos que aprobar’, afirmó elogiando la supuesta práctica israelí de enterrar los cadáveres de los terroristas envueltos en una piel de cerdo.”

Estados Unidos, cuando en Filipinas tuvo problemas con las milicias islámicas, hizo lo mismo: Cogía a los prisioneros islamistas, ejecutaba a todos menos a uno, al que le hacían presenciar cómo los cuerpos de sus camaradas eran envueltos en grasa de cerdo antes de ser enterrados.

En Israel por su parte cuelgan bolsas con manteca de cerdo del techo de los autobuses, y han conseguido parar los atentados suicidas en el transporte público.

Los americanos han inventado balas recubiertas de manteca de cerdo “para enviar a los islamistas directos al infierno”, como se puede ver aquí.

 

Gabriel Ariza