Es lógico que estéis enfadados, Fernando, José María, Juan Pedro, Carla, José Luis, pero no con Infovaticana, que presta su servicio a la Iglesia lo mejor que puede, sino con vosotros mismos.
La directora de comunicación de Cope, Carla Díez de Rivera, me ha hecho saber su indignación por nuestra negativa a publicar íntegra una carta en la que hacía autobombo de Megastar.fm y elogiaba las bondades de sus gestores, y por otra parte amigos y compañeros míos me advierten de que los gestores de la Cope y de los dineros de la Conferencia Episcopal están «muy enfadados» con Infovaticana.
Quería explicar que el daño a la imagen de Fernando Giménez Barriocanal, Presidente del Grupo Cope y gestor del dinero que vía IRPF recibe la Iglesia, podía haberlo evitado él mismo respondiendo al mensaje que, junto con las bochornosas fotografías de la página web de megastar, le hice llegar por «Whatsapp» varios días antes de la publicación del reportaje:
«Fernando, lo primero feliz año. Estamos preparando un reportaje (otro) sobre megastarFM. Te envío por aquí los pantallazos de la web. Sé que estarás de acuerdo conmigo en que es una vergüenza que la COPE esté en eso. El reportaje es para el martes pero si las cosas se corrigen antes evidentemente no lo publicaremos sino que nos alegraremos de haber colaborado a que estas cosas no ocurran. Un saludo y que tengas un buen 2014.»
Fernando no respondió a mi mensaje sino que lo ignoró, y las fotografias seguían colgando el martes por la mañana de la web de Megastar, escandalizando a los adolescentes españoles. Así que Pepe, nuestro colaborador, el martes por la mañana le dio al botón y publicó el reportaje que dio la vuelta al mundo.
El martes por la tarde le pregunté a Juan Pedro Ortuño si iban a tomar alguna medida y me respondió que ya me había yo puesto en contacto con Fernando Giménez Barriocanal y no tenía nada más que añadir. Por la noche las imágenes de la vergüenza seguían en la web y en el twitter de MegastarFM.
Al día siguiente por la mañana LaNuovaBussola, fundado por Messori y Tornielli y probablemente uno de los portales vaticanistas más importantes del mundo, se hacía eco, en portada, del escándalo de Infovaticana. Ese día, miércoles, el reportaje de Infovaticana tuvo innumerables visitas desde el Vaticano.
Entonces llegó la rectificación por parte de Cope, a través de su directora de comunicación, Carla Díez de Rivera, que nos mandaba esa carta de la que os hablaba, llena de menciones a lo fácil que es destruir, y tratando de vender la vergüenza de megastar como una iniciativa apostólica. Ver para creer. Es ese clericalismo del que habla tanto el Papa Francisco, que recuerda que «cuando ve un clerical se vuelve, automáticamente, anticlerical«. Ese clericalismo que cree, y sostiene, que cualquier iniciativa que salga de entornos eclesiales va a ser irremediablemente una santa iniciativa, y que los pequeños defectos que pueda tener deben ser soportados por los laicos y nunca criticados.
¡Cuánto daño hace ese clericalismo! Ese clericalismo que desprecia el laicado, ese clericalismo de ‘católicos profesionales’ que cobran de la Conferencia Episcopal Española cuando su único mérito profesional es precisamente esa condición de católicos, ese clericalismo que lleva a uno de los personajes públicos de la Cope, a uno de esos rostros visibles, a uno de esos ‘laicos maduros’ a publicar en su muro de Facebook, el día que Infovaticana denunciaba el bochorno de Megastar, la siguiente suma de clericalismos y de premisas inválidas:
«Desde mi puesto de trabajo siempre me ha sorprendido esa especie de regocijo malsano que embarga a algunos católicos cuando descubren (porque los hay que están siempre ojo avizor) los errores, limitaciones e incluso pecados de otros católicos, o de sus obras y proyectos.
Un católico tiene que vivir en el mundo mostrando su propia identidad en toda circunstancia, encarnando la novedad de vida que ha producido el encuentro con Cristo y la pertenencia a su Iglesia. Y al intentar vivir todo esto en circunstancias diversas, no es extraño que en ocasiones se equivoque, que no esté a la altura, o incluso que traicione y peque. El único camino entonces es la conversión: volverse a Cristo, pedir perdón, volver con humildad y sencillez a seguir la guía maternal de la Iglesia, y rectificar en cuanto pueda.
El espectáculo que hace daño no es contemplar cómo un católico cae por tierra y se levanta de nuevo, sino el disfrute grosero que otros católicos parecen obtener reseñando su caída, recreándose en la debilidad y limitación del prójimo, rasgándose las vestiduras antes incluso de acercarse a entender ni cómo ni por qué. Quizás sean estos los hipócritas a los que se ha referido en más de una ocasión el papa Francisco, esos que con la lengua matan y que convierten la fe en ideología. Pero mientras la fe es fuente de vida y de alegría (ya lo dijo Francisco) la ideología espanta.»
No era regocijo malsano sino vocación de servicio a la Iglesia lo que embargaba a Infovaticana cuando, días antes de la publicación del reportaje, escribió a Barriocanal para darle la oportunidad de evitar el escándalo, arreglando el desaguisado que él mismo había organizado al contratar, para una emisora juvenil, a los peores personajes de la radio española, procedentes de programas pornográficos, en el peor de los casos.(*)
Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en su punto 2447, «las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf. Is 58, 6-7; Hb 13, 3). Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia.»
Es lógico que estéis enfadados, Fernando, José María, Juan Pedro, Carla, pero no con Infovaticana, que presta su servicio a la Iglesia lo mejor que puede, tenéis que estar enfadados con vosotros mismos, con vuestros errores, con vuestras actuaciones altaneras y chulescas que han llevado a que varios obispos manifiesten su vergüenza y bochorno por vuestra culpa, y que han escandalizado a los adolescentes españoles.
(*) Alberto García procede del programa Ponte a Prueba, de EuropaFM, de contenido pornográfico y que se emite todas las noches.
