Infovaticana
Manuel Guerra

ALGUNOS OBJETIVOS DE LA MASONERÍA EN LA CELEBRACIÓN DEL TERCER CENTENARIO DE SU FUNDACIÓN

D. Manuel Guerra
13 junio, 2016

En el año próximo -2017- concurren una serie de centenarios de primerísima categoría, a saber, el primero de la revolución marxista comunista en Rusia (octubre, 1917), el tercero de la fundación de la masonería  y el primero de las apariciones de la Virgen María en Fátima (mayo-octubre, 1917). Son tres acontecimientos relacionados de algún modo entre sí.

  1. LA MASONERÍA CELEBRA SUS CENTENARIOS

Es lógico que la masonería, como cualquiera otra institución, celebre sus centenarios. Evidentemente, como es una asociación secreta, no pública el programa de actos, pero  algo llega a saberse con el paso del tiempo e incluso a veces algo puede entreverse e intuirse antes de su celebración.

1.1. El segundo centenario (1717-1917)

Según la opinión generalizada, la partida de nacimiento de la masonería especulativa o moderna fue expedida el 24 de junio de 1717. Del 28 al 30 de junio de 1917 -segundo centenario- no ocurrió nada reseñable en la vanguardia; solo lo ordinario de la Primera Guerra Mundial. Pero, en la retaguardia, en París,  se estaba celebrando un congreso internacional de las Obediencias masónicas de los países aliados y neutrales. Su presidente, en el discurso inaugural, centró las deliberaciones en dos temas: el Tratado de Paz y la Sociedad de Naciones. El congreso enunció sus conclusiones en trece puntos o propuestas. Woodrow Wilson, uno de los presidentes masones de EE.UU, adoptó básicamente esos trece puntos, a los que añadió el último de sus famosos “Catorce puntos”. En él anunció “la creación de la Sociedad de Naciones”, que ha sido llamada “criatura de la masonería” (Epiphanius), un “Superestado masónico” (L. de Poncins). La Sociedad de Naciones fue disuelta en abril de 1946 y sus bienes traspasados a la ONU recién creada (cf. mi estudio Masonería, religión y política, Sekotia, Madrid  2013, 5ª edición, pp. 382-386).

1.2. ¿Qué proyecta la masonería para la celebración de su   tercer                        centenario (1717-2017)?

Soy consciente de que los masones reaccionarán como impulsados por un resorte: no puede hablarse de “la masonería”, pues no es un bloque homogéneo. Es lo que hace el masón francés Jean-Claude Féraud-Gargantini en el texto que envió al papa Francisco el 8 de marzo de este año, 2016, objeto del comentario y análisis de esta bitácora. En este supuesto tampoco podría hablarse de ninguna abstracción o idea universal como puede ser “el hombre, la naranja”, ni de ninguna otra realidad e idea universal. Como se verá, las distintas ramas (“Obediencias, Potencias” en su léxico) del árbol masónico coinciden en sus raíces y en el tronco. Son mucho más homogéneas de lo que a veces se piensa, se dice y hasta se escribe.

Por eso, después de trescientos años de actividad más bien silenciosa, secreta, la masonería está logrando transformar la circunstanclalidad sociocultural de los países tradicionalmente cristianos, a saber los occidentales (Europa, América) y los occidentalizados (Filipinas, Australia, etc.,), que están dejando -en gran medida- de ser cristianos y haciéndose relativistas, laicistas, gnósticos, dominados por una nueva ética sexual, etc., es decir, masónicos. Es el Nuevo Orden Mundial (cf. Masonería, religión y…, 327-408).

A juzgar por varios síntomas y algunas manifestaciones, con ocasión del tercer centenario de su fundación, entre otros objetivos la masonería aspira a eliminar el obstáculo, tal vez el único consistente y resistente hasta ahora, que frena el desbordamiento de lo masónico y la consecuente inundación e impregnación de todos los sectores y estratos de la sociedad y de la humanidad. Me refiero a la Iglesia católica en su unidad interna y en su rechazo de los principios masónicos. Pretende conseguirlo mediante la instauración del diálogo oficial entre la Iglesia y la masonería, así como por medio de la anulación de la Declaración sobre las asociaciones masónicas, promulgada por la Congregación de Doctrina de la Fe con la aprobación de san Juan Pablo II Magno

Puede leer la bitácora completa aquí.

D. Manuel Guerra


2 COMMENTS ON THIS POST To “ALGUNOS OBJETIVOS DE LA MASONERÍA EN LA CELEBRACIÓN DEL TERCER CENTENARIO DE SU FUNDACIÓN”

  1. Rala dice:

    Don Manuel, ¿qué opinión le merece la “conversión” a pro-vida de un sospechoso de ser masón como Alberto Ruiz-Gallardón? ¿Hay masones pro-vida? ¿O es que tienen una ulterior estrategia que se nos pasa?
    Gracias.

    • Manuel Guerra dice:

      En respuesta a las preguntas de Rala :
      1) En primer lugar, D. Alberto Ruiz Gallardón se ha hecho merecedor de gratitud y de felicitaciones por su “Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada” y por su renuncia a seguir siendo Ministro cuando ese “Anteproyecto” fue retirado por D. Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, a pesar de contar con todas las aprobaciones requeridas (Tribunal Constitucional, Comisión de científicos, etc.,) y con la mayoría absolutísima en el Congreso y en el Senado.
      2) Usted pregunta: “¿Qué opinión le merece la “conversión” a pro-Vida de un sospechoso de ser masón como Alberto Ruiz-Gallardón?”. Mi opinión, como queda indicado, es elogiosa, aunque con ciertas reservas. Pues su “Anteproyecto” no declara ilegal el aborto en y por si mismo. Mantiene su legalización en unas determinadas circunstancias, que ciertamente eran mucho más restrictivas que las de la Ley Aído (Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero).
      3) Según el ginecólogo Pierre Simon, Gran Maestro de la Gran Logia de Francia (1969-1971, 1973-1975), “La loge c´ est le laboratoire de la Societé”. La masonería ha sido y es “el laboratorio de la Sociedad” a la hora de “cambiar el concepto de la vida y así transformar la sociedad”, como afirma el mismo Pierre Simon en su libro De la vie avant toute autre chose (Ed. Mazarine, París 1979), donde explica cómo su “fraternidad masónica” lo consiguió separando la sexualidad de la procreación (anticonceptivos) y esta de la paternidad inseminación artificial) y cómo la masonería ha promovido la legalización del divorcio, de la anticoncepción, del aborto, de los experimentos con embriones vivos, de la eutanasia, del pansexualismo, etc. (Cf. la bitácora Cómo cambiar la sexualidad humana y su ética en este mismo blog).
      4) A su pregunta: “¿Hay masones pro-vida?” baste contestar: a) realmente los hay que se oponen al aborto libre, o sea, que admiten la legalización del aborto solamente en las tres o cuatro excepciones que suelen figurar en la legislación de los países. Los conocidos por mí pertenecen a la masonería regular o anglosajona, no a la irregular, liberal o francesa
      b) Es posible que haya masones opuestos al aborto en sí mismo, es decir sin posibilidad legal de excepciones, pero yo no conozco a ninguno.
      5) La retirada del “Anteproyecto” del sr. Ruiz-Gallardón ha sido una verdadera desgracia, especialmente para los millones de seres abortados. Aunque es conocida la cifra oficial de abortos legales en el año pasado (entre 100.00 y 113.000), una autoridad me aseguraba hace muy pocos días que, en el año 2015, había habido en España 220.000 abortos. No le pregunté si solo abortos quirúrgicos (legales e ilegales) o incluidos los químicos. ¿Cómo sería España si no hubiera habido el millón de abortos en los cuatro años de esta legislatura ni los correspondientes a las legislaturas anteriores?. Y una desgracia asimismo para España, pues de todos los países de la Tierra, es el único o de los muy pocos en los que se considera “un derecho de la mujer” lo que el concilio Vaticano II llama “el horrendo crimen del aborto” (Gaudium et Spes, 51).
      Tras la eliminación del “Anteproyecto de Ley…”, en el horizonte político de España no se atisba la eliminación de la Ley actualmente vigente y ni siquiera su atenuación. ¿Cómo se explica semejante insensibilidad e indiferencia ante tal hecatombe de los seres más indefensos e inocentes? Y esto a pesar de ir en contra de lo que la ciencia demuestra y hasta muestra (videos, ADN), a saber, que el recién concebido (el cigoto o unión del espermatozoide y del ovulo) es un ser distinto de su padre y de su madre, aunque -para subsistir- necesite de esta durante unos meses en su seno y de algunos años fuera del mismo tras su nacimiento.
      No extraña que los verdaderos defensores – católicos y no católicos- de los derechos humanos (el primero, el de la vida) se pregunten -y a mí ya me lo han preguntado- a qué partido político votar, pues ninguno del actual arco parlamentario español respeta y defiende esos derechos fundamentales.

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